Los últimos días del Shickshinny
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El ultramarino había sido botado en 1919 en Estados Unidos y desde en 1946 navegaba en la Argentina bajo el nombre de Chaco. Encalló en la desembocadura en la playa de Quequén en 1953
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Ecos Diarios
Hace unas semanas atrás Puerto Quequén dejó inaugurado el calado de 50 pies que lo convirtió en el puerto más profundo de la Argentina y en uno de los de más rápido acceso del país.
A mediados del siglo pasado el acceso a puerto requería de la mayor destreza de los pilotos. La espera de muelle se hacía al ancla pero siempre con máquinas listas o “a media hora de aviso” y con asiento negativo forzado, con agua de lastre, de modo de que si se producía una varadura se pudiera salir dando marcha atrás y alivianando la proa.
No obstante las precauciones, siempre se producían varaduras, no sólo en la maniobra para ingresar, también en la salida. Fue lo que le ocurrió a un carguero que encalló en agosto de 1953, cuando apenas faltaban tres días para que la embarcación cumpliera 44 años de su botadura.
El “Chaco” había cargado cereal y cuando salía de Puerto Quequén rumbo a Brasil fue arrastrado por la marea y quedó encallado frente a la playa ubicada junto a la escollera norte.
Aquel buque de 122 metros de eslora fue parte del paisaje de la playa de Quequén durante muchos años. Muchos se tomaban fotos con el barco encallado de fondo.
Barco con historia
El “Chaco” que encalló en Quequén en 1953 tiene una larga historia vinculada con el desarrollo bélico de Estados Unidos durante la Primera Guerra Mundial, pero por mucho tiempo se lo confundió con otros buques mercantes argentinos que llevaron el mismo nombre.
Había sido botado el 5 de agosto de 1919 en la isla de Hog, cerca de Filadelfia, Pensilvania. Era uno de los más de 100 cargueros tipo Hog Island clase A ensamblados en el astillero de la American International Shipbuilding Company.
Este astillero utilizaba piezas y partes manufacturadas en distintos lugares de los Estados Unidos para armar estos barcos que eran financiados por el gobierno para contribuir al esfuerzo bélico del país durante la Primera Guerra Mundial.
El ultramarino fue nombrado Shickshinny y el objetivo de esta serie era transportar suministros a Europa. Sin embargo, el 24 de septiembre, es decir poco más de un mes después de haber sido botado, finalizó su enlistamiento. Unos días antes había sido firmado el segundo tratado de paz.
Para el año siguiente el Shickshinny, nombre tomado de un municipio del condado de Luzerne en el estado estadounidense de Pensilvania, duplicó la capacidad de combustible y fue asignado a la American Palmetto Line.
En 1925 fue vendido a la Carolina Steamship Company, pero un año después esta empresa quebró y el buque fue retornado a la US Shipping Board y luego reincorporado a la American Palmetto Line.
En 1928 el Shickshinny fue vendido a la South Atlantic Steamship Company, en la que permaneció hasta 1946, cuando la compró la Compañía de Navegación Dodero SA.
En diciembre de 1947 el barco registró graves daños al incendiarse en el Puerto de Buenos Aires y fue abandonado al seguro.
En junio del año siguiente fue adjudicado en remate a la Compañía de Navegación Chaco SRL y en octubre de 1952 quedó reparado.
Menos de un año después, el sábado 5 de septiembre de 1953, a las 17 horas, cuando salía de Puerto Quequén cargado de 7.000 toneladas de trigo, quedó encallado a unos 200 metros del morro de la escollera Norte.
Luego los temporales lo partieron y separaron. Por años fue una postal de la playa de Quequén. En 1964 se autorizó a Luis Alperín a realizar la extracción total de los restos náufragos del “Chaco”.///