El puente genera expectativas
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Hay quienes recuerdan el movimiento comercial que había y lamentan cómo cambió la zona
Contemplando la posibilidad de que se realice la construcción de un puente nuevo que reemplazaría al Ezcurra en la zona portuaria, los vecinos se mostraron optimistas, teniendo expectativas de que esta zona de la ciudad vuelva a reactivarse y se unan como era antes, Necochea y Quequén.
La caída del puente Ezcurra genera nostalgia y trae recuerdos en los vecinos que viven en el barrio desde hace muchos años y se acuerdan el movimiento comercial que había y lamentan cómo cambió la zona luego de la inundación de 1980.
Teniendo en cuenta que se firmó un acuerdo para poder financiar la reconstrucción del puente a través de un fideicomiso, los vecinos vislumbran una esperanza de que finalmente se concrete.
José María Rautto, mencionó que en aquella época tenía un mercado con carnicería en avenida 59 casi 18, y trabajaba muy bien, se podían trasladar a Quequén en cuestión de minutos, pero luego cambió todo.
“Tengo el recuerdo intacto cuando se cayó el puente porque venía un auto de la Prefectura y en cuanto terminó de pasar la cola del Falcón, se derrumbó el puente”, puntualizó.
Además indicó que el agua venía con mucha fuerza, arrastrando animales vivos que se enroscaban abajo en la base del puente y terminaban ahogados.
En varias oportunidades José participó de reuniones donde se prometió la construcción de un puente nuevo, pero como hasta el momento no prosperó, está descreído de las promesas. “Uno se entusiasma pero me gustaría que se haga, porque se reactivaría el movimiento comercial y además para los mismos necochenses sería muy cómodo para poder ir a la costa de Quequén”, afirmó.
La inundación y la destrucción generó un impacto letal para el sector portuario. La pérdida del puente Ezcurra afectó al comercio, el movimiento de gente, cambió el tránsito de los micros, inclusive se perdió la operatoria del puerto.
Este sector dejó de ser un paseo como era antes, y hoy en día hay muy pocas cantinas, que siguen recibiendo a los turistas.
En más de una ocasión los vecinos se autoconvocaron para manifestar por la recuperación del puente e inclusive realizaron campañas de firmas para lograr el objetivo, teniendo muy buena respuesta de los ciudadanos, llegando a juntar más de 10.000 firmas.
Marta Lobato aseguró que en varias oportunidades firmó planillas teniendo la esperanza de que en algún momento se concrete.
“Hace más de 40 años que estoy en este barrio y siempre tuve kiosco, tenía las estanterías llenas de mercadería, pero cuando se cayó el puente se cayó la venta y mitad del local”, mencionó.
En el momento que se desplomó el puente ella estaba en el local. “Para mí fue una sorpresa, me impactó, nunca pensé que una estructura así se podría caer”, dijo la vecina.
Además recordó cómo era el barrio, lleno de negocios, fábricas de pescado abiertas, donde la gente pasaba y compraba. “Era otro movimiento y al otro día fue tremendo, solo veíamos a la gente que iba para la playa”, aseguró.
A pesar de todo, Marta sigue firme y tiene esperanzas de que se haga un puente nuevo que reactive la actividad comercial.
Otros tiempos
Roque Bruno en 1980 tenía 11 años y le quedó grabada la imagen del puente desmoronándose. “En aquel entonces no estaba el camping de Lubrano y vimos clarito caer el puente, había entre 200 y 300 personas en la rotonda de la ferretería Florida mirando esa imagen”, detalló.
Bruno habla con nostalgia expresando un gran sentimiento por el barrio puerto. “Toda la vida vivimos en este barrio, toda mi familia amamos nuestro barrio y cada vez que nos nombran la posibilidad de que se haga el puente es una alegría y ojalá se pueda lograr”, enfatizó.
Sabiendo que el agua pegaba del lado de Necochea sobre la banquina, la cual desapareció, la familia Bruno se dispuso a correr las lanchas pesqueras del lado de Quequén.
“El tránsito que tiene la calle 26 la teníamos antes nosotros y lo perdimos, ojalá volvamos a tener un puente en esta zona. Nosotros necesitamos un puente que agilice el tránsito entre la zona balnearia de Necochea y Quequén y se convierta en un circuito turístico”, declaró.
Con la caída del puente se desvalorizaron las propiedades, el ingreso a la ciudad se les dificulta a los turistas, y esta zona se apagó. Sin embargo, hay una luz de esperanza que permite que estos vecinos sigan firmes en el barrio, pensando en un futuro mejor.