Los vendedores señalaron que la temporada fue buena pero el tiempo no acompañó
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Mencionaron que la gente se cuidó en los gastos, aunque hubo buenas ventas. Se notó el incremento de precios. Continúan hasta el 5 de marzo
La temporada de verano ya culmina y en una recorrida de Ecos Diarios por la playa, dialogamos con los vendedores ambulantes, quienes señalaron que la temporada fue buena pero el tiempo en términos generales no los acompañó, y fueron más los días feos de playa, lo cual no fue positivo para ellos, de todas formas hubo buenas ventas. Además destacaron que la inflación se notó en la venta de la mercadería y la gente se cuidó en los gastos.
Asimismo, puntualizaron que la temporada anterior hubo una mejor recaudación económica en las ventas.
Por otro lado, detallaron que en un principio el último día de trabajo sería hoy, 28 de febrero, pero como el pronóstico anticipa altas temperaturas, van a aprovechar esta última semana y trabajarán hasta el 5 de marzo inclusive, teniendo en cuenta que con temperaturas por arriba de los 30ºC va a seguir concurriendo gente a la playa.
Entre los rubros que continúan vendiéndose en la playa, están los churros, agua caliente, gaseosas, helados, choclos, panchos, pochoclos, manzanas, juguetes de playa, entre otros.
Sin lugar a duda que para la venta ambulante, el tiempo es fundamental, y todos coincidieron en que les jugó una mala pasada, ya que hubo más días feos que lindos.
Además de días con viento y temperaturas intermedias, fueron contadas las jornadas de calor donde se pudo disfrutar de la playa hasta la noche.
Salida laboral
Para quienes eligen este trabajo en verano es una salida laboral y les sirve para costear gastos durante el año. Algunos vendedores tienen algunas pocas temporadas a cuestas y otros hace más de treinta años que optan por este trabajo, el cual es sacrificado porque se trabaja en distintas condiciones climáticas y se tiene que caminar mucho si se quiere obtener buen nivel de ventas.
El tema del tiempo define no solo la presencia de la gente en la playa, sino que además condiciona la venta de algunos productos.
Por ejemplo si hace mucho calor no sale tanto el pancho y los churros, pero si los helados y las bebidas frías.
Quienes contaron su experiencia fueron Marcelo Gabriel Colman, de Necochea;
José Alberto Palliero, de Quequén y Hugo Torres de Buenos Aires.
Marcelo indicó que esta fue su segunda temporada, y mencionó “el clima no ayudó y la situación económica tampoco, la mayoría de la gente local se cuidó y los turistas compraron un poco más”.
Con su caja a cuestas con gaseosas, agua mineral y agua saborizada, puntualizó que los días de calor trabajó muy bien.
Al mismo tiempo destacó que además de vender “hay que ser psicólogo para tratar a la gente”.
En su caso, Marcelo afirmó que es una salida laboral, “yo tengo cuatro hijos, me ofrecieron el trabajo y arranqué y durante el año tengo otro trabajo, soy pintor pero ser vendedor ambulante es un buen trabajo y vale la pena cuando se trabaja bien. Hay que caminar, tener carisma, ganas, gritar y ponerle garra, nosotros tenemos que ir a la gente”.
Por su lado, José Alberto Palliero, de Quequén, trabaja desde los 17 años en la playa. “Siempre vendí helado y estando los días buenos se trabajó bien, y lo que más se vendió fue los helados de agua, los más económicos”, dijo.
En tanto, Hugo Torres, lleva treinta y tres temporadas en la playa. “Yo siempre vendí panchos y este año enero y febrero fue igual en la venta, en mi caso vendí más los días frescos, de baja temperatura”. Al momento de hacer un balance indicó que la temporada anterior fue mejor.///