Los viejos sueños de autonomía
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Durante la visita del gobernador Kicillof a Quequén reaparecieron los carteles de los autonomistas. Ocurrió al día siguiente del aniversario de la creación del Partido de San Cayetano, que en 1958 logró separarse de Necochea tras 30 años de reclamos
La palabra autonomía volvió a resonar en los últimos días en el distrito y aunque muchos no creen que el sueño de algunos vecinos de Quequén alguna vez se haga realidad, un hecho histórico recordado esta semana da fe de que cuando existe voluntad todo puede suceder.
El lunes, con una breve publicación en las redes sociales, la Municipalidad de San Cayetano recordó el 64° aniversario de su autonomía. Hasta el 24 de octubre de 1958 la localidad de San Cayetano y gran parte de su territorio pertenecieron a Necochea.
Durante 30 años los vecinos de San Cayetano lucharon para conseguir la autonomía. Cinco años después de que en esa localidad se presentara el primer proyecto autonomista, en Quequén se formó la Unión Vecinal de Fomento. El objetivo de esta entidad era muy claro: lograr la autonomía. En esos años los quequenenses buscaban la autonomía de Lobería.
Autonomistas
El martes reaparecieron los carteles: “Urgente. Municipio para Quequén”. Las pancartas blancas con letras rojas se vieron en manos de algunos vecinos.
Fue durante la visita del gobernador Axel Kicillof a Quequén para inaugurar el Jardín de Infantes N° 908, en el barrio Seis Esquinas.
Un grupo de integrantes del Movimiento Autonomista de Quequén pudo dialogar con Carlos Bianco, jefe de asesores del Gobernador.
El año próximo se cumplirán 90 años de la fundación de Unión Vecinal de Fomento de Quequén. Esta institución, una de las más antiguas de la provincia de Buenos Aires, se creó el el 11 de marzo de 1933 y su objetivo era impulsar la autonomía de la localidad.
Algunas de las tantas fotografías que conserva la entidad de sus inicios, a mediados de los años 30, muestran a vecinos quequenenses con pancartas con la inscripción “Unión Vecinal de Fomento Pro Autonomía de Quequén”.
Nacida con el objetivo de impulsar el desarrollo local, la Unión Vecinal fue el motor que llevó a la creación del Hospital “José Irurzun”, la Escuela 25 y el CEF de la localidad. De la Fomento también nació la Biblioteca Popular que funciona en el edificio de la entidad, en la calle 519.
Hace unos años, tras un recambio generacional en su comisión directiva, la Unión Vecinal se volvió a convertir en la principal impulsora del reclamo autonomista de la localidad. De su comisión directiva surgió la idea de formar una subcomisión para tratar el tema y de allí salió la Carpa de la Esperanza.
Una Necochea más grande
Los reclamos autonomistas de Quequén parecen haber caído siempre en saco roto. Sin embargo, el antecedente de San Cayetano hace creer que lograr la autonomía es posible. A pesar de que otro movimiento autónomo en el norte del distrito también falló: el de los vecinos de Juan N. Fernández.
En el caso de San Cayetano, es un ejemplo de lo que ocurre cuando los vecinos se sienten descontentos con un gobierno municipal. La localidad se fundó en tierras de Victorio de la Canal, junto a la estación de trenes de San Cayetano, dentro del Partido de Necochea.
Asimismo, se debe recordar que el Partido de Necochea se creó en 1865 como una separación del de Lobería. En sus orígenes nuestro distrito tenía una extensión de 7.130 kilómetros cuadrados, 2.339 kilómetros cuadrados más que en la actualidad.
En 1931, el partido ya tenía una población de 45.000 habitantes y unas 331.000 hectáreas sembradas de trigo, lino, avena, cebada, centeno y maíz.
Otras 260.000 hectáreas estaban pobladas por 197.517 vacunos, 381.888 lanares y 83.138 yeguarizos.
Indudablemente, aquel viejo Partido de Necochea era netamente rural. Aunque el turismo ya sentaba sus bases en la naciente Villa Díaz Vélez.
Hace 90 años el partido no solo era más extenso, también contaban con pueblos que hoy pertenecen a San Cayetano, como esa misma localidad y las estaciones de Defferrari y Cristiano Muerto.
Hasta 1958 el límite entre Necochea y Tres Arroyos fue el arroyo Cristiano Muerto. En tanto, el arroyo Zabala, hoy límite con San Cayetano, atravesaba en aquella época nuestro distrito.
El límite con Adolfo Gonzales Chaves, hoy de unos pocos kilómetros, comprendía entonces gran parte del noroeste de nuestro distrito. La estación Defferrari, en la actualidad dentro del territorio de San Cayetano, se encontraba hasta entonces en el centro de nuestro partido.
San Cayetano fue el pueblo más grande del interior del partido de Necochea hasta que obtuvo su autonomía. Fue fundado en 1909 por Pedro N. Carrera, un tresarroyense que secundado por Agustín Lizardi, decidió impulsar la creación de la población junto a la estación San Cayetano, ubicada en la línea que unía Necochea y Tres Arroyos.
Según registros de la época, allá por 1913, las planchadas de la estación del Ferrocarril Sud contenían pilas de cereal que sumaban un millón de bolsas.
Las vías que pasaban por San Cayetano eran uno de los tramos férreos más extensos del distrito, ya que continuaban hacia Defferrari y luego a Lumb, Juan N. Fernández, Claraz y La Negra, todas estaciones del extenso partido de Necochea.
Lumb era entonces una próspera estación, un pueblo que creció mientras el ferrocarril existió y que luego decayó con la desaparición del tren.
En el Norte
Tras la autonomía de San Cayetano, Juan N. Fernández heredó el segundo puesto como la población más grande del distrito, detrás de Necochea, al menos hasta la anexión de Quequén.
Allá por los años 30 llegó a tener 6.000 habitantes, 3.279 más que en el último censo.
Un reflejo de su impulso era el hecho que contaba con cines, teatro y dos periódicos: “Tribuna” y “El Independiente”.
Así como San Cayetano, Juan N. Fernández también soñó con ser independiente. Fue precisamente en la época en que en Quequén se creó la Unión Vecinal.
Los fernandenses crearon una Comisión Pro Autonomía para llevar adelante su propósito. Y estuvieron a punto de lograrlo. En octubre de 1928 la Cámara de Diputados de la Provincia aprobó el proyecto de autonomía presentado por el diputado Néstor Aparicio.
Ese proyecto autorizaba la creación del Partido Francisco Beiró, que tendría como cabecera al pueblo de Juan N Fernández. Sin embargo, la iniciativa de Aparicio nunca fue aprobada en el Senado, por lo que no pasó de los papeles.
En noviembre de 2018 las voces autonomistas volvieron a escucharse en el Norte del distrito. Y ahora reaparecen los carteles de autonomía en Quequén.///