La noche que Luis Miguel hizo vibrar a Necochea y se tuvo que escapar de la ola de fans
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Curiosidades de la noche en que brilló en el Piso de Deportes
En ese enero de 1982 aún no era el ícono de la canción latina en el que se transformaría con el avance del tiempo. Luis Miguel apenas tenía 12 años y casi silenciosamente en cuanto a promoción, llegó a Necochea para deleitar con su bagaje de alegres temas a decenas de enfervorizadas adolescentes que colmaron el Piso de los Deportes del Club Rivadavia.
Pese a que escasean las fotos y testimonios del acontecimiento, en un tiempo en que los celulares y las correspondientes selfies no eran más que ciencia ficción, Ecos Diarios descubrió anécdotas y sorpresas del paso del “sol de México” por Necochea, en la que brindó su show tras haber sido contratado por el reconocido actor y productor Alberto Martín.
“Elegimos el horario de las 20 porque su público era en su mayoría adolescentes. A pesar que no tenía la fama de hoy, Luis Miguel ya era conocido y hasta llegaron espectadores de Lobería en un colectivo para verlo. Se ocuparon todas las sillas en el Piso”, recordó ante Ecos Diarios Martín.
El argentino que más lo conoció
Angel “Polo” Martínez, actualmente jefe de prensa del gremio de Comercio a nivel nacional, conoció en Mar del Plata al por entonces pequeño cantante casi fortuitamente. “Yo manejaba el hotel Riviera cuando Luis (así lo llama) se hospedó, por primera vez, en el Provincial.
Por esa época eran famosas las patotas que atacaban a los galancitos. Lo vi salir del hotel, tan chiquito, y le pregunté al grupo que lo acompañaba a dónde iban: “Lo llevamos a la plaza a hacer una nota”. Yo les advertí que no lo hicieran, caminaron unos metros y pasó lo que yo decía. Lo trajeron corriendo, alcancé a cubrirlo, me golpearon un poco y lo metí protegido al Provincial. Así iniciamos un vínculo”, recuerda.
De allí en más se forjó una amistad entrañable y “Polo” formaría por los siguientes 20 años parte del entorno de “Luismi”, viendo en primera línea su explosión artística. Aunque hace unos años se distanciaron por “algunas diferencias”, pero Martínez confía en que la vida “nos volverá a unir”.
En ese rol de amigo y guía de los primeros pasos de los mexicanos en el interior del país (hasta entonces solo Luis Miguel había tenido un par de presentaciones en canales capitalinos), Martínez también vino a Necochea esa noche de enero en su auto y acompañado por su hija mayor, Karina, quien posó en el estadio con el cantante.
El “temible” Luis Rey
Luis Rey, el padre y mentor del exitoso cantante, marcó la vida del intérprete, y en parte no para bien. Con exigencias y hasta cierta falta de piedad, el excantante merodeó con su hijo mayor la explotación infantil.
La exitosa serie “Luis Miguel”, que ya tuvo dos temporadas en Netflix, lo muestra como una persona violenta y despreciable. Y en eso coincide “Polo” Martínez cuando cuenta: “Era un tipo fuerte, malo».
Asimismo en sus habituales reportajes que concede para la TV nacional y latinoamericana ha citado una inquietante revelación: “Ante el desgaste que tenía con los shows continuos le daban de tomar suero puro, ¡horrible era!».
En contrapartida, de las horas que compartió con él en Necochea, que incluyó una cena posterior al show en un restaurante que había en calle 85 entre 2 y 4, Alberto Martín resalta: “No vi en ningún momento que Rey maltratara a su hijo, se comportó con normalidad. Lo que si tengo en la memoria que ese día el Piso de Deportes explotó, como se dice cuando se llena…”
El reconocido comediante agregó que Luis Miguel era “un encanto de pibe. Tenía toda la pureza de un chico de 12 años. En ese momento no era lo que llegó a ser y la carga de problemas, envidias y presiones no las tenía”.
En tanto la hoy funcionaria municipal, Leandra Grassi, presente en aquél recital apunta que “yo iba a ir con una amiga, pero a último momento no fue, y al sentarme en las primeras filas había sillas vacías y se ubicaron al lado de integrantes de su comitiva, entre ellos el padre, que vestía un traje color verde intenso. Gesticulaba mucho mientras su hijo cantaba…”
Escape por las canchas de tenis
A lo largo de una hora y media de canciones, bailes y meneos del cantante, que usaba hombreras para resaltar su aún pequeño físico, el show fue levantando temperatura y llovían sobre el escenario los típicos muñecos de felpa que le lanzaban sus admiradoras, la mayoría de su edad.
Era lógico que las enfervorizadas fans quisieran verlo más de cerca y robarle una foto o un beso. Un nutrido grupo de chicas decidió esperarlo no menos de una hora en la puerta del estadio que da hacia la calle 46. La veraniega noche y un cielo estrellado invitaban a quedarse “lo que fuera necesario”.
Pero las fanáticas se quedarían con las ganas. “Cuando nos dijeron lo que pasaba afuera, con el padre decidimos sacar a Luis por unas canchas de tenis que daban a la otra calle…” cuenta con una sonrisa Martínez, en referencia a lo que eran los courts del Necochea Lawn Tenis en esos inicios de la década del 80.
Varados en ruta 88
Los pasos iniciales cantante fueron duros, de lucha. La plata no sobraba pero si el carisma, voz y seducción que desde niño provocó “Micky”. Por entonces sus shows se cobraban en pesos. Estaba subiendo los primeros peldaños hacia la fama internacional.
A Necochea arribó con sus músicos, su padre y un par de acompañantes en un colectivo Mercedes Benz 608 color verde alquilado, que lejos estaba de ser de lo mejor. De hecho tras irse de nuestra ciudad hacia Mar del Plata quedó a la vera de la ruta al quedarse sin gasoil por una pérdida de combustible y Angel Martínez que había viajado en su Ford Falcon tuvo que socorrer al artista y parte de la delegación y llevarlos a “La Feliz”.
“Un día, ya en su mejor momento, viajábamos en su avión particular y sonriendo mientras saboreaba champagne me dijo: ¡Cómo nos cambió la vida Polo! Te acordás cuando nos rescataste en esa ruta…”
Pese a que aún es joven (nació el 19 de abril de 1970) la carrera artística de “Luismi” está en “stand by” desde hace unos años, con presentaciones que han perdido el brillo de sus mejores épocas. Sin embargo Netflix lo volvió a poner en el estrellato y sus éxitos mantienen la leyenda del que no pocos consideran el “Frank Sinatra latino”.///