Lunes 28 de noviembre de 1995
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2025/11/treinta_26.jpg)
Insistían en la necesidad de cuidar los recursos naturales
A partir de la posible contaminación del río con agroquímicos. Hablaba el jefe de Hidráulica sobre la situación
Muchos ruralistas habían arrojado residuos de agroquímicos a aguas del Río Quequén, dejando latas junto a la ribera, contribuyendo de esa manera a que las aguas se contaminaran. Aunque no se descartaba que también fueran empresas dedicadas a fumigación las que, una vez concluidas las áreas, arrojaban recipientes en cercanías de las aguas. La presencia de fosfatos hallados en recientes muestras había corroborado que eran los agroquímicos los que atentaban contra la salubridad del agua. Así lo habían revelado varios miembros del Comité de Cuenca del Río Quequén, quienes coincidían en destacar la necesidad de concientizar a los productores agropecuarios de la necesidad de preservar los recursos naturales.
Al respecto, el ingeniero Julián Palacios, jefe de la Región Sur de la Dirección Provincial de Hidráulica (DPH), había remarcado que "el productor tiene que entender que en la medida en que no preserve los recursos está jugando en contra de sus intereses".
La contaminación del agua de río no sólo se producía por los residuos arrojados, sino también por los restos de productos agroquímicos derivados del agua de lluvia, que en tierras con pendiente "lava" los campos, trasladando partículas.
"Es indudable —dijo Palacios— que el uso intensivo de un agroquímico sobre un curso de agua genera una contaminación aguas abajo, pero también una contaminación en el lugar". Insistía el funcionario en que "si no preservamos la cuenca en estado natural como el Río Quequén Grande, estamos atentando contra nuestras posibilidades económicas en el futuro".
Coincidía con Palacios la ingeniera Susana Laborde, quien también pertenecía a la Dirección Provincial de Hidráulica, abogando por campañas de concientización y el control entre productores vecinos para evitar la contaminación de las aguas.
No había ocultado su sorpresa por el estado de la laguna La Salada Grande, revelado por el análisis físico-químico de muestras realizado por la Dirección de Obras Sanitarias con sede en Mar del Plata.
Por otra parte, Laborde manifestaba haber observado un importante número de latas de agroquímicos arrojadas en campos del distrito. Lo mismo afirmaba el secretario de Obras y Servicios Públicos de Lobería, ingeniero Marcelo Viñas, respecto de campos de su distrito, señalando que la cantidad de latas era "impresionante".
Futuro de la Escuela N° 50
Durante una reunión convocada por la Asociación Cooperadora de la Escuela Nº 50, sita en la Villa Díaz Vélez, un trío de padres de los alumnos había manifestado su frustración ante la falta de respuestas de parte de las autoridades en relación al futuro del establecimiento.
La carencia de novedades sobre el destino de la escuela podía determinar que la misma debiera abandonar, apenas culminara el presente ciclo lectivo, las dependencias que ocupaba en un sector del Hogar Alejandro Raimondi, establecimiento que se encontraba bajo la administración de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires.
"¿Adónde vamos a ir en el ciclo lectivo '96?", fue una de 35 preguntas planteadas por la comisión cooperadora durante la reunión concretada el pasado sábado, a la que habían asistido unos cuarenta padres, sin que se contara con la presencia de autoridades municipales y del Consejo Escolar, que habían sido invitadas a participar. Entre los invitados se encontraba el intendente electo, Julio Miguel Municoy, quien no concurrió.
Según se indicó, la Municipalidad de Buenos Aires había informado de la posibilidad de que se alquilara el edificio, pero la supuesta falta de iniciativa de parte del Consejo Escolar podría provocar el desalojo, sin que se contara con una salida concreta con vistas al ciclo lectivo 1996.
En el intercambio de consideraciones, se indicaba que la solución a la falta de un edificio propio sería la construcción del futuro complejo, para lo cual se contaba con un predio. Pese a ello, hasta el momento no se conocía oficialmente que esto fuera posible.
Las autoridades de la comisión cooperadora habían rechazado los trascendidos que indicaban la posibilidad del cierre de la escuela, que justamente había sido creada por un excedente de alumnos en la villa balnearia.
En el transcurso del encuentro se decidió insistir ante los organismos competentes. Se escuchaban duras críticas al Consejo Escolar, que incluían pedidos de "destitución" de sus miembros, ante su ausencia a esta importante reunión.
La reunión había sido coordinada por el secretario de la cooperadora, Oscar Castelli, quien estaba acompañado por el presidente de la asociación, Mario García, y el tesorero, Juan A. Gallardo, además de la directora de la Escuela, Estela Bellomo.
Caída de Estación
Una nueva derrota había sufrido Estación Quequén, esta vez 3 a 2 a manos de Aldosivi de Mar del Plata, pero en esta oportunidad el local podía haber ganado, aunque le había sido imposible imponerse a la mala suerte y a la pobrísima labor del árbitro de Saladillo, Roberto Cañón, que no cobró una clarísima infracción de Camoranesi a Oliva en el tercer gol del conjunto marplatense.
Los goles del tiburón habían sido de Mignini, Piro y Ríos, mientras que los del verde fueron de La Grottería y Oliva.
A pesar de algunos errores que no se podían negar, contra la mala suerte y el muy mal arbitraje, Estación no pudo.///
Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión