Macrodatos para el desarrollo sostenible
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El impacto de las tecnologías en la economía y la vida cotidiana
El volumen de datos en el mundo crece de manera exponencial. Según algunas estimaciones, el 90 % de los datos en el mundo se ha creado en los últimos dos años y se predice un crecimiento de un 40 % anual.
Gran parte de los datos generados son datos residuales o recogidos de manera pasiva y proceden de las interacciones cotidianas con productos o servicios digitales, entre los que se incluyen los teléfonos móviles, las tarjetas de crédito y las redes sociales.
Este torrente de datos digitales se conoce como macrodatos.
Este crecimiento se produce porque cada vez se almacena más información en los sensores de los dispositivos móviles, que son numerosos y baratos. También se debe a que la capacidad mundial de almacenamiento de la información se ha duplicado aproximadamente cada 40 meses desde los años 80.
Una revolución
La revolución de los datos -es un concepto que abarca el movimiento de datos abiertos, el aumento de la colaboración pública (crowdsourcing), las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, la disponibilidad de macrodatos, la inteligencia artificial y el Internet de las cosas— ya está transformando la sociedad.
Los avances en la informática y las ciencias de los datos hacen ahora posible procesar y analizar macrodatos en tiempo real. Todo este nuevo conocimiento puede complementar el adquirido por el adquirido por otros datos procedentes de encuestas y estadísticas oficiales.
Ello a su vez, proporciona una mayor profundidad y nuevos matices a la información sobre el comportamiento del ser humano y sus experiencias. La integración de estos nuevos datos con datos tradicionales puede producir una información de alta calidad, más detallada, oportuna y relevante.
Oportunidades
Los datos son esenciales para tomar decisiones y la materia prima para exigir responsabilidades.
Hoy en día, en el sector privado, el análisis de macrodatos —datos demasiado grandes y complejos para ser tratados sin un software— es habitual, lo que permite al sector comercial crear perfiles de clientes, servicios personalizados y análisis de previsiones, que después son usados para optimizar las ventas.
Técnicas similares podrían adoptarse para conseguir en tiempo real un nuevo conocimiento sobre el bienestar de las personas, así como para ayudar mejor a los grupos más vulnerables. Si se usan responsablemente, estas nuevas tecnologías, datos y análisis, pueden mejorar el control del progreso de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y conseguir que estos sean al mismo tiempo inclusivos y justos.
Riesgos
Los elementos fundamentales de los derechos humanos tienen que protegerse para poder aprovechar las oportunidades que ofrecen los macrodatos.
El derecho a la intimidad, la ética y el respeto requieren que evaluemos los derechos de los individuos con los beneficios de lo colectivo.
Gran parte de los nuevos datos se recoge de manera pasiva a través de la «huella digital» que dejan las personas en los sensores que tienen los distintos dispositivos y aplicaciones o a través de algoritmos.
La combinación de todos estos datos puede llevar a la identificación de individuos o grupos de individuos, haciéndolos susceptibles a una posible amenaza. Deben ponerse en práctica medidas apropiadas para la protección de los datos y evitar su mala gestión o uso incorrecto.
Existe también un riesgo de aumento de la desigualdad. Ya están surgiendo grandes diferencias entre aquellos que tienen acceso a la información y los que no. Si no se adoptan medidas, una frontera de desigualdad totalmente nueva dividirá el mundo entre aquellos que saben y los que no.
Muchas personas están excluidas del nuevo mundo de los datos y la información a causa del idioma, la pobreza, la falta de educación, la falta de infraestructuras tecnológicas, el aislamiento o el prejuicio y la discriminación.
Hay un amplio espectro de acciones necesarias entre las que se incluyen el desarrollo de las capacidades de todos los países y en particular los Países Menos Adelantados (PMA), los Países en Desarrollo sin Litoral (PDSL) y los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (PEID).