Mántaras: “El productor que vendió sus granos el mes pasado, hoy se siente engañado”
El secretario de Agricultura y Ganadería de Santa Fe, dijo en Ecos Radio que la quita de retenciones hasta octubre es cortoplacista e imprevisible
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La decisión del Gobierno nacional de eliminar de manera sorpresiva y por apenas un mes las retenciones a las exportaciones de granos, generó un fuerte impacto en el agro.
La noticia fue recibida con entusiasmo por quienes aún conservan stock, pero al mismo tiempo despertó críticas que señalan la falta de previsibilidad y de planificación en una medida que parece responder más a urgencias cambiarias que a una estrategia de desarrollo.
En tal sentido y durante el programa “Punto de vista”, de Ecos Radio, Ignacio Mántaras, secretario de Agricultura y Ganadería de Santa Fe, fue claro: “Es una medida disruptiva, pero temporal. No le da previsibilidad a los productores y obedece a la necesidad de divisas de la Nación, no a una política agropecuaria sostenible en el tiempo”.
“Hot sale de 30 días”
Según el funcionario, la gran mayoría de los productores ya vendió alrededor del 75% de los granos de la última campaña. En consecuencia, quienes más podrán sacar provecho serán los exportadores y algunos actores intermedios de la cadena. “Un productor cosecha una o dos veces al año y vende en función de sus compromisos: alquileres, impuestos, insumos. A esta altura, la campaña está jugada. Muy pocos podrán aprovechar este ‘hot sale’ de 30 días”, explicó.
El contraste con anuncios previos es evidente. Mántaras recordó que el presidente Javier Milei, en la Rural de Palermo el 26 de julio, había comunicado una reducción permanente de los derechos de exportación del 20%. Ese gesto, más allá de la magnitud, fue interpretado como una señal de reglas de juego hacia adelante. La eliminación total y temporaria actual, en cambio, genera desconcierto: “El productor que vendió sus granos el mes pasado para poder sembrar, hoy se siente engañado”, afirmó.
Desde el punto de vista macroeconómico, el objetivo oficial es claro: fortalecer reservas y estabilizar el dólar. El anuncio coincidió con un respaldo del Tesoro de Estados Unidos y juntos contribuyeron a reducir el riesgo país y aquietar la plaza cambiaria. Para Mántaras, sin embargo, el patrón se repite: “El campo vuelve a ser el matafuego para pagar los incendios que genera la política y los desórdenes económicos”.
El impacto en los mercados no es uniforme. En el caso de la soja, la eliminación de retenciones repercutió de inmediato en Chicago, con una baja de precios, y se espera una sobreoferta local que presione a la baja las cotizaciones internas. “No es que automáticamente el 26% que se elimina en soja se va a reflejar en el precio. Chicago ya incorporó esta decisión y habrá una puerta 12 de oferta en el mercado interno que también presionará hacia abajo”, advirtió el funcionario santafesino.
En el maíz, en cambio, la mitad de la producción se consume en el mercado interno, lo que atenúa el efecto externo. No obstante, surge otro riesgo: “Si se produce una suba repentina por un lapso corto de un insumo tan grande como es el maíz, se genera desorden en cadenas como la aviar, porcina, láctea o bovina. Por eso decimos que esto tiene que ser programado”, subrayó.
Sin política agropecuaria
Más allá de la coyuntura, la crítica de fondo apunta a la ausencia de una política agropecuaria sostenida. Para Mántaras, la comparación con los países vecinos es inevitable: “Ellos tienen gobiernos de centroizquierda o centroderecha, pero no se mueven de su eje: se autoperciben como países agroindustriales y tienen una política clara y definida. Acá en Argentina se habla del campo cuando se requieren dólares o cuando hay una mala cosecha”.
El funcionario insiste en que lo ideal sería una eliminación gradual y permanente de las retenciones: “Si vamos a una eliminación gradual de los derechos de exportación, habrá más superficie sembrada, más inversión, más producción y, finalmente, mayor recaudación para Nación. Es un camino más largo, pero mucho más sólido”.
En definitiva, la medida trae alivio inmediato y genera divisas frescas, pero no resuelve la falta de horizonte del sector agropecuario argentino. Como resumió Mántaras: “Con reglas claras, el productor siembra más, alquila más campo, invierte más en maquinaria. Con medidas sorpresivas de 30 días, la señal es de imprevisibilidad”.
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