Mantener las fuentes de la historia
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Quienes desean investigar el pasado del distrito se enfrentan a grandes dificultades para acceder a la información. Existen pocos archivos públicos y mucha documentación inaccesible.
“No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser incesantemente niños”. La frase le pertenece al escritor, orador y político romano Marco Tulio Cicerón. Dos siglos más tarde la frase podría aplicarse a los habitantes de nuestra ciudad.
Si bien Necochea cuenta con muchas investigaciones, libros publicados, archivos públicos y privados, gran parte de esa documentación es de difícil acceso y se corre el riesgo de que comience a desaparecer con los vecinos más memoriosos.
“Es una preocupación, un tema pendiente en Necochea y en el distrito desde hace años”, afirmó Juan Ratti, integrante de la Asociación de Amigos del Museo Histórico Regional. Su padre, Egisto Ratti, fue el principal impulsor del museo y un gran colaborador de Ecos Diarios, donde publicó muchas de sus investigaciones.
Precisamente la hemeroteca es en la actualidad tal vez el archivo histórico privado más valioso de la ciudad, con registro de todo lo ocurrido desde el 9 de junio de 1921 hasta la fecha y con todas sus páginas digitalizadas desde fines de 2007. De allí que todos los investigadores e historiadores recurren a sus páginas para desarrollar sus investigaciones.
“Trato con muchos investigadores privados, alumnos, docentes y maestros de historia”, dijo Ratti y señaló que después de escuchar los pedidos y requerimientos de estas personas queda claro que “todavía no hay una conciencia sobre la importancia de que el pueblo, la comunidad, tenga un archivo histórico público”.
Entre público y privado
El profesor de Historia Alejandro Andersen, que trabajó en la organización del Archivo Histórico Municipal, que funciona en el Museo Histórico, destacó la importancia del archivo de Ecos Diarios como principal fuente de información para gran parte de los trabajos de investigación desarrollados en los últimos años en la ciudad.
Precisó que en la ciudad sólo existen tres fuentes documentales públicas: el Archivo Municipal, el del Concejo Deliberante y el del Departamento Ejecutivo. Los demás, precisó, son archivos privados y la mayoría de ellos inexplorados.
En el archivo del Concejo Deliberante, señaló, “están todas las actas de sesiones desde 1897, con las interrupciones de cada dictadura”.
“Es uno de los más ricos que hay, porque el Concejo es la caja de resonancia de la ciudad”, precisó. “Otro archivo importante tendría que ser el de los libros de decretos del Ejecutivo, pero de eso hay mucho menos, está muy raleado, porque en distintas épocas han sido destruidos”.
En cuanto a los archivos privados, Andersen repitió que “el más importante es el diario” y que después existen otros, pero que “no se pueden considerar como colección, porque no están sistematizados”.
“La gente tiene papeles, algunos importantes, pero desconocidos para la comunidad”, dijo el historiador. “Nos queda un espacio que es muy grande y poco explorado que es el de las instituciones intermedias”.
Respecto a este tipo de fuentes, Andersen dijo que el más importante que tuvo oportunidad de conocer fue el de la Usina Popular Cooperativa.
El historiador utilizó la documentación existente en la UPC para escribir el libro “Historia de la cooperativa eléctrica Sebastián de María de Necochea”.
“La ciudad se ve reflejada en esa institución”, dijo respecto a la documentación existente en la Usina.
“Si se cruza con otros archivos, como con el del Concejo Deliberante, se encuentran cosas muy ricas. Aunque (para escribir el libro) tuvimos la ventaja de tener el acceso al archivo del diario”, precisó.
La mirada global
Señaló que la imposibilidad de acceder a mucha documentación existente en distintas instituciones, organismos y empresas privadas muchas veces es una limitación para las investigaciones.
Muchos documentos sólo muestran información relacionada a una parte de la población y no reflejan a la totalidad.
“La parroquia Santa María del Carmen tiene registros de bautismos, casamientos y defunciones previos a la creación del Registro Civil”, dijo Andersen ejemplificando esa situación.
Precisó que esa documentación no contiene “los bautismos de toda la comunidad, sólo de los católicos. Para un trabajo de demografía hay que ir al Registro Civil, porque no está contenido el universo del trabajo”.
Incluso señaló que mucha documentación sobre nuestro distrito, anterior a la fundación, se encuentra en otras localidades de la región. En su trabajo usó documentos de la parroquia de Tandil, “porque el párroco venía hasta Necochea a bautizar, casar o llevaba el registro de defunciones. En ese archivo encontré casamientos de los necochenses primitivos”.
También señaló la importancia que pueden tener los archivos de las colectividades, aunque dijo desconocer esas colecciones. “Sé que los españoles, franceses e italianos tienen desde el primer libro de actas”, afirmó. Y precisó que en el caso de los franceses e italianos, se encuentran en su idioma.
Andersen dijo con la existencia del profesorado de Historia en la ciudad, continuarán las investigaciones y quienes la lleven adelante se encontrarán con el mismo problema: la falta de una “mirada global” sobre el pasado local.
Lucha constante
Juan Ratti señaló que la necesidad de contar con un lugar físico o virtual que centralice toda la documentación existente sobre la historia local “es una preocupación y un tema pendiente desde hace años”.
Precisó que sólo a partir de la designación del ex director del museo Mariano Colombo, primero, y luego de Agueda Caro Petersen como directora del área de Museos, “el archivo histórico municipal ha tomado una dimensión académica”.
Afirmó que desde la Asociación de Amigos del Museo se trata de acompañar el desarrollo del archivo, pero la falta de recursos ha limitado sus posibilidades.
Indicó que la falta de pago de un subsidio de 370.000 pesos ha impedido a la entidad cooperadora comprar herramientas para avanzar en la digitalización de documentación. “Con esa plata hubiéramos podido comprar un escáner profesional para digitalizar muchos archivos que nos han ofrecido particulares. Tampoco tenemos un escáner chico, ni cámara fotográfica y nos falta la computadora”, agregó.
Además precisó que la asociación firmó un convenio con la Facultad de Ciencias Exactas de la Unicen, a partir de una donación que realizó él en particular de una biblioteca digital.
A partir de esa donación los estudiantes comenzaron a desarrollar un software y una metodología que podría ser utilizado “en el archivo histórico municipal para la digitalización generalizada”.
Dijo que en la actual situación, tanto investigadores privados como estudiantes de historia que desarrollan sus tesinas “se sienten perdidos”.
“Falta digitalizar todo el registro de las personas, los libros de los clubes, archivos personales, correspondencias, la historia de los hospitales. Eso hay que digitarlo, para que sea fácil la ubicación y el manejo. Hay que diseñar un lugar de fácil acceso”, afirmó Ratti, que destacó el valor del Archivo Histórico Municipal.
Para no olvidar
Ratti comentó que desde la asociación se trabaja desde hace tiempo para crear el Centro de Investigaciones Históricas de Necochea.
“Allí no sólo se puede centralizar toda la necesidad que tiene la gente de recurrir a archivos, una foto, un dato… Sino de recopilar todos los antecedentes académicos, artículos periodísticos, trabajos de investigación de todo Necochea”, indicó.
“Dentro de 20 años, cuando alguien quiera investigar, van a faltar todas las tesis, tesinas y artículos académicos del colegio de farmacéuticos, el de ingenieros, el arquitectura, odontólogos, los abogados, todos los que tenemos en Necochea”, argumentó.
“Todo eso no lo tenemos y se va diluyendo en el tiempo”, dijo Ratti. Por ejemplo, afirmó, “si hoy se quiere escribir la historia de la religión en Necochea, se puede recurrir a la Parroquia del Carmen, pero falta toda la historia de los evangelistas, de los protestantes, de la iglesia danesa, de las colectividades sirio libaneses, de los espiritistas…”
Por eso, dijo “falta el 70 por ciento de la verdadera historia que se construye diariamente en Necochea”. Y ese dijo, “es un problema muy grande”.
“Me acuerdo que en el año 71 mi padre se juntaba con Nanni, con Checho Campanelli, con Willy Gabriele, tratando de generar ideas para que Necochea tuviera una sala del deporte en el museo”, dijo.
Lamentó que esa iniciativa nunca se pudo llevar adelante y que hoy se haya olvidado a “gente que pasó la vida dedicada al deporte”.
“En este momento la mayoría no tiene ni idea de los campeones sudamericanos, de los equipos que participaron en torneos internacionales, no conocen la historia del esfuerzo que fue para el Club Huracán o el Rivadavia tener sus propias sedes”, dijo.
“Es increíble como se diluye la historia con el tiempo. Porque la gente grande se nos ha ido y con ella las anécdotas se han ido perdiendo”, afirmó Ratti. “Quedan muchos registros, pero hay que tomar una decisión política”.
La decisión a la que hace referencia es la necesidad de crear el Centro de Investigaciones Históricas de Necochea u otro espacio que permita almacenar y organizar toda la documentación existente de la ciudad y que a la vez sea este un archivo público y de fácil acceso para todos.