Mantenerse alertas
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A pesar de los esfuerzos de los padres que siguen de cerca la conducta de sus hijos y del grupo de médicos que el año pasado comenzaran a visibilizar la campaña “Previas sin alcohol”, la problemática del alto consumo de alcohol por parte de los adolescentes y jóvenes sigue más que instalada.
Recientemente se dio cuenta de la duplicación de atenciones hospitalarias por casos vinculados al excesivo consumo y que termina traduciéndose en accidentes con diversas y graves consecuencias.
La situación solo refleja en estadísticas o cifras lo que sigue aconteciendo en nuestra sociedad, sin que nadie tome realmente el “toro por sus astas”.
Más allá de la conducta de los chicos, en parte propias de la edad en la que la moda prevalece por sobre el raciocinio, hay una cadena de responsables que faltan a la cita.
En primer lugar se encuentran los descuidados padres que no vigilan lo que ocurre ante sus narices en las llamadas previas en casas de familia, donde los jóvenes toman bebidas alcohólicas sin discreción y, lo peor, a veces provistas por sus mayores.
Luego estos adolescentes concretan las habituales salidas a boliches u otros reductos, a los que en muchos llegan alcoholizados y potencian su cuadro consumiendo más, hasta avanzada la madrugada.
En este segundo tramo aparecen otros actores: los comerciantes inescrupulosos que no trepidan en venderles alcohol a menores.
Claro que los mismos siguen contando con una inusitada libertad, que les permite la falta de control desde el Estado municipal.
En este sentido no se informa sobre clausuras o multas a estos expendedores, como también perecen ser poco habituales los controles de alcoholismo a conductores de vehículos. Esto termina siendo una complicidad con quienes no respetan las normas.
Ese desinterés de las autoridades, tanto del Ejecutivo como del Concejo Deliberante, ha hecho desmayar en parte la voluntad de los médicos impulsores de “Previas sin alcohol”.
Los mismos al principio de la campaña, como es habitual cuando un tema se instala, recibieron cierto apoyo desde la esfera oficial, pero que no pasaron de discursos formales y no se trasuntaron en acciones.
Ante esta falta de respaldo, no pocos profesionales del Círculo Médico se han desmotivado, mientras que aquellos que siguen en la patriada reclaman mayor responsabilidad de los padres de los jóvenes.
Queda claro que es necesario mantenerse alertas en forma constante para que esta problemática no se desboque aún más. Y para ello el puntapié es ser conscientes para estar cerca de los hijos y evitar derramar lágrimas cuando ya es tarde.///