Marcelo Polino y la historia de abandono que marcó su infancia
El periodista Marcelo Polino compartió detalles sobre la ausencia de su padre, el rol fundamental de su madre Ethel y cómo el entorno familiar definió su vida personal y profesional.
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El periodista Marcelo Polino tenía apenas dos años cuando su padre, Juan Carlos Polino, abandonó el hogar familiar. El hombre, quien se desempeñaba como metalúrgico, partió desde Tres Arroyos hacia Buenos Aires, cortando todo vínculo tanto con su esposa, Ethel Binetti, como con su propio hijo y su madre.
Durante su infancia, Marcelo Polino fue criado por su madre con el apoyo de Alfredo, su abuelo materno, quien trabajaba como gerente de banco. Ethel Binetti asumió una responsabilidad inusual para la época al hacerse cargo también de su suegra, a quien cuidó en su casa hasta el fallecimiento de la mujer. Además, Ethel trabajó como portera y cuidadora en la Escuela N° 16, establecimiento donde vivió junto a su hijo durante los años de formación del periodista.
La búsqueda de un reencuentro
A medida que ganaba notoriedad en los medios, Marcelo Polino albergó la esperanza de que su padre lo viera en televisión y decidiera contactarlo. Sin embargo, aquel encuentro nunca se concretó. El comunicador intentó localizarlo a través de registros policiales, padrones electorales y redes sociales, pero sus esfuerzos fueron infructuosos.
Recién en 2008, la familia recibió la noticia, a través de un pariente lejano, de que Juan Carlos Polino había fallecido. Sobre los años de ausencia, circularon versiones imprecisas que sugerían que el hombre había formado otra familia e incluso residido en India.
El vínculo con su madre
A pesar de las carencias económicas, Ethel Binetti mantuvo siempre un recuerdo positivo del padre de su hijo, conservando fotografías familiares y fomentando el sentido del humor en Marcelo. El vínculo entre ambos fue estrecho hasta el final: cuando Ethel enfermó, el periodista la trasladó a Buenos Aires, donde compartieron los últimos 10 años de vida de ella hasta su deceso en mayo de 2019. Esta pérdida resultó un golpe determinante para Marcelo Polino, quien decidió abandonar los trámites de adopción que había iniciado para convertirse en padre.