Marchesín: “Es un desahogo al esfuerzo de estar tan lejos”
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El arquero sancayetanense repasó el título logrado en su primera temporada en Portugal, ratificando todo lo bueno que había mostrado en México. “Tenía mucho miedo al cambio”, confesó
Mientras la pandemia frena proyectos y cambia vidas en todo el mundo, Agustín Marchesín no tendrá tantos motivos para querer olvidarse de este 2020. En tu primera temporada con la camiseta del Porto se consagró campeón de la Liga Portuguesa. Imposible restarle méritos, siendo figura de su equipo, como en cada paso que viene dando en su carrera. “Es un desahogo al esfuerzo de estar tan lejos”, valoró el arquero de 32 años, nacido en San Cayetano y surgido en las infantiles del Club Sportivo.
El festejo, a dos fechas para el cierre del campeonato, tuvo la incomodidad de la nueva normalidad: “Fue especial, raro. Se sale campeón pero no podes festejar con la gente. Pero lo pudimos hacer en el vestuario, todos juntos, compañeros, dirigentes y cuerpo técnico. Y cuando llegué a casa, con mi familia (su mujer Sol y su hijo) y con amigos que hicimos acá en Portugal, con un grupo de argentinos muy lindo. El estar lejos de la familia, de mis papas y hermanos, de la gente que uno quiere, hace que el festejo haya sido especial también”, expresó en diálogo con el periodista Federico Pérez Spinelli, para el programa En Acción de la señal Coop TV de San Cayetano.
Hoy por un récord
La temporada aún no terminó para Marchesín, que hoy deberá estar en cancha, desde las 17 horas de nuestro país, en el compromiso del Porto por la última fecha frente al Braga. Aunque la copa y la clasificación a la Champions League ya están aseguradas, no será un partido sólo para cumplir. “Me gustaría terminar con el arco en cero, porque sería la mejor temporada para el técnico (Sérgio Conceição) de las tres que viene siendo campeón el equipo con él. Es un desafío que uno se propone, si bien lo primero era el campeonato, después uno mira más allá y sería bueno terminar así”, apuntó quien recibió apenas 20 goles en 33 partidos y culminó con el arco en blanco en 18 ocasiones.
Siendo el único argentino del plantel, tiene como compinches a los colombianos Mateus Uribe y Luis Díaz, y claro al mexicano Jesús Corona. “También con Pepe -el defensor de la selección portuguesa y con paso por el Real Madrid- porque habla español y por una cuestión de cercanía -en la cancha- hablamos bastante. Trato de acercarme a todos y mejorar el idioma, que no es muy diferente al nuestro”.
Balance
A la hora del balance, agregó que “las cosas me empezaron a salir muy bien desde un principio. Después me costaron un poco a mitad de torneo, pero creo que redondié un año muy bueno en lo personal y en lo grupal también. Estoy contento con eso, más allá de la adaptación que a medida que va pasando el tiempo uno se va sintiendo más cómodo. Creo que para mi fue al revés, empecé al revés y después me costó, pero estoy contento por lo hecho”.
La copa llegó superando en la recta final al Benfica, de quien había terminado 7 puntos abajo en la primera rueda. “Costaba creer, pero nos hicimos fuertes. Creíamos que se podía revertir y se logró el campeonato a dos fechas del final”. Sobre el potencial de su equipo remarcó que “arriba somos muy fuertes. Hay buenos pateadores y lo mejor que tenemos es la pelota parada, que te permite abrir algún partido parejo. Y la defensa también, tras el receso estuvimos 5 o 6 partidos sin recibir goles”. Respecto de la Liga, analizó que “muchos equipos salen a esperar, al Porto lo respetan mucho. Por eso cuando abrís el marcador se hace todo más fácil”. Distinto es el panorama en los clásicos contra Sporting y Benfica: “Son los partidos que uno tiene que ganar y este año tuvimos la suerte de ganar los cuatro y eso marcó la diferencia a la hora de los puntos”.
Miedo al cambio
Campeón con Lanús, en la máxima categoría del fútbol argentino y también en la Copa Sudamericana, comenzó su carrera internacional en México donde también gritó campeón en Santos Laguna y luego con los colores grandes del América, donde se fue como ídolo. Todos recuerdan su llanto tras su último entrenamiento, al confirmarse su paso a Europa. “Tenía mucho miedo al cambio”, confesó al respecto. “Sobre todo por cómo estaba de cómodo en México, habían sido cinco años allá. Le tenía un poco de miedo a eso y sabía que me iba a costar. Pero se dio lo mejor en lo profesional y también en lo familiar, porque también hice amigos acá”. Esta positiva primera temporada podría tener un festejo más, cuando el sábado 1 de agosto Porto enfrente al Benfica en la final de la Copa de Portugal. Un año de superación que no pudo frustrar la pandemia.
Selección Argentina: “Voy a trabajar para eso”
Subcampeón con la Selección Argentina en la Copa América de 2015 y bronce el año pasado en Brasil, Agustín Marchesín lleva varias temporadas en la consideración de los entrenadores nacionales y en esta etapa forma parte de los nombres habituales en las convocatorias de Lionel Scaloni. El proceso al Mundial de Qatar 2022 podría comenzar en octubre próximo y esa motivación es ineludible: “Voy a trabajar para eso, para poder estar, pero sé que es difícil. Hay una competencia muy buena y muy sana”, apuntó sobre la “pelea” del arco, hoy frente a Armani y Andrada, arqueros nada menos que de River y Boca respectivamente.
Sin embargo, evita no obnubilarse con eso: “Trato de disfrutar el día a día y no mirar más allá, sea la Selección o el día de mañana. Trato de no mirar ni desenfocarme. Siento que soy un privilegiado de estar donde estoy y trato de superarme, de crecer como jugador y como persona. Ojalá si se da, pueda aprovecharlo de la mejor manera”.
Un festejo en cada puerto
Agustín Marchesín, a sus 32 años, y tras una extensa carrera en el fútbol profesional, cuenta con la satisfacción de haber salido campeón en cada club en el que jugó desde su debut en Primera en el Club Atlético Lanús en 2009.
Con el “granate” se consagró en la Primera División de AFA en 2007, siendo parte del plantel, y en la Copa Sudamericana de 2013, ya como referente en el arco. Tras su pase al fútbol mexicano, se coronó con el Santos Laguna en 2015, tanto en la Primera División, en el Torneo Clausura 2015, como en la copa de Campeón de Campeones. En 2017 fue transferido al América, uno de los grandes del fútbol azteca, y terminó siendo ídolo ganando el Torneo Apertura en 2018, la Copa MX de 2019 y repitiendo en la Copa de Campeón de Campeones de ese mismo año.
Ahora comenzó a escribir una nueva página dorada en su primer año en Europa.