Marixa Balli: Su infancia en La Dulce y una "fuga" del banco en triciclo que movilizó al pueblo
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La reconocida actriz, bailarina, cantante y empresaria argentina, Marisa Laura Caballi, más conocida como Marixa Balli, ha revivido en un reciente diálogo una entrañable y divertida anécdota de su infancia, revelando sus primeros años en La Dulce. La historia, que involucra un triciclo y la movilización de gran parte del pueblo, ha generado interés y risas.
Balli, quien estuvo conversando con la “Negra” Vernaci, detalló que siendo "chiquitita", apenas de dos años de edad, vivió en el pueblo al que describe como de “cuatro cuadras”, situado "entre Necochea y el más allá", siendo además un "lugar bellísimo" y "muy presente" en su memoria.
La razón de su estadía en La Dulce fue profesional: su padre era gerente del Banco Provincia y fue trasladado allí para "suplantar al gerente que era el papá de Sonia Pepe, de la modelo". Esta conexión familiar delata una época en la que figuras reconocidas tenían vínculos cercanos en la comunidad.
Fue precisamente en La Dulce donde Marixa protagonizó una anécdota que hoy recuerda con cariño y humor. A sus dos años, Marixa era "tremenda" y "terrible". Sus travesuras comenzaron cuando empezó a andar en triciclo y salía a recorrer las escasas cuadras del pueblo. Su padre, preocupado, le pedía al custodio del Banco, un policía, que la observara de cerca. Sin embargo, la pequeña Marixa, al notar que el policía la "miraba demasiado", ideó un plan: empezó a ir "para el otro lado, como dando la vuelta a la manzana".
Un día, su objetivo fue claro: "Me voy a ir a la casa" de Neshi, la señora que limpiaba el banco y a quien amaba "como segunda madre". En su búsqueda, la pequeña Marixa no encontró a Neshi en esas "cinco cuadras" que se hizo. Fue entonces cuando "el cartero" la encontró. Este último, reconociéndola como "la hija del gerente, la única que anda en triciclo suelta, sola", la tomó de la mano y la llevó "custodiándola" de vuelta. Un incidente que, aunque pequeño, movilizó a quienes la conocían en el pueblo, haciendo que "todo el pueblo salió a buscarla", según relató la misma Balli.
La familia de Balli estuvo en La Dulce por "dos o tres años", un período que evidentemente marcó la memoria de la artista, quien aún hoy atesora los recuerdos de aquel rincón bonaerense.
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