Martes 14 de enero de 1992
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Revuelo «Rojo» en el Parque
El foco de atracción era el plantel de Independiente en el parque Miguel Lillo, que estaban haciendo sus actividades de pretemporada, de la mano del preparador físico Raúl Alomar, que hacía sonar el silbato constantemente, a lo que los jugadores del rojo de Avellaneda alternaban entre trote, piques cortos y carrera.
Siviski no tardó en sacarse la remera y fue, con su melena rubia, el que más llamó la atención de las mujeres que estaban cerca. En cambio, Meijide y Craviotto soportaron el clima con la indumentaria completa. La gente preguntaba por Luis Islas y el popular «Bocha» pero éstos recién arribarían a nuestro medio en horas de la tarde.
Problemas con la recolección
La empresa concesionaria logró pagar los salarios adeudados, luego de que los trabajadores anunciaran un cese de actividades. Se trataba de la firma “Transportes y Servicio Andrés N. Farfallini”, que tenía la concesión y estaba teniendo una falta de cancelación de haberes correspondientes al mes de diciembre de 1991, por lo que los trabajadores habían anunciado el paro, en voz del secretario general del sindicato, Jorge Ramos.
La empresa argumentaba la imposibilidad de hacer frente a los compromisos por la falta de pago por parte de la Municipalidad. El intendente, José Aloisi, se reunió con directivos de la firma para garantizar que se le pague a los trabajadores.
El monto que le debía la Municipalidad a la empresa ascendía a los 500.000 dólares. Por tal motivo, la firma ya había dispuesto una reducción de frecuencia de los servicios de recolección (de 4 o 5 veces por día a solo una vez).
El conflicto no terminaba allí, sino que además el subsecretario de Gobierno, Eduardo Freiler, había manifestado que días atrás la empresa concesionaria le había negado el ingreso al sector donde depositaba los residuos, para comprobar la existencia de olores nauseabundos, al director de Servicios Públicos, Bautista Darío Lacoste, y al integrante de la Subsecretaría de Asuntos Legales, Juan Carlos Mariscal.
Por su parte, la empresa le mandó también una carta documento a la Municipalidad para que pague y afirmó que faltaba cancelar la deuda por los servicios correspondientes a la recolección de octubre, noviembre y diciembre de 1991; contenedores de agosto a diciembre; limpieza de playas de diciembre de 1991 y barrido de hojas desde 1990.
Inconvenientes con el agua
Se anunciaba que recién el próximo fin de semana se podría quedar solucionado el suministro de agua potable en la villa Díaz Vélez, sector que soportaba baja presión, a consecuencia del incremento en la demanda por el flujo turístico.
Se estaban reparando en Buenos Aires dos bombas de agua, que estarían nuevamente en condiciones el día viernes. “Cuando asumimos, el pasado 13 de diciembre, nos encontramos con cinco pozos de explotación fuera de servicio”, decía Roberto Rago, secretario de Obras y Servicios Públicos, para luego afirmar que en esos días se habían puesto dos en funcionamiento y que esperaban las otras dos.
Paralelamente, el subsecretario de Control de Gestión, Jorge Luis Braña, indicaba que se actuaría “con severidad con aquellos que no cumplan con lo establecido y no cuiden el uso del agua potable”.