Martha Argerich en la intimidad, en el ciclo Encuentros musicales
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Este jueves, a las 18, el público puede disfrutar de la película “Bloody Daughter” realizada por su hija Stéphanie
Este jueves, a las 18, se realiza un nuevo Encuentro Musical en el Auditorium del Centro Cultural de Necochea conducido por la profesora Ana Gabino. En esta oportunidad se proyecta la película “Bloody Daughter” realizada por su hija Stéphanie Argerich. Esta producción permite un inesperado y singular acercamiento a la artista, quien no se presta con frecuencia a reportajes o a mostrar su vida familiar, su hogar, su intimidad, siempre unidas a la música y a la carrera que emprendió desde la niñez.
En un encuentro con periodistas, Stephanie dijo que no fue difícil convencer a su madre, normalmente alérgica a los medios, de participar en su primer largometraje. «Ella estaba acostumbrada a que yo la filmara», aseguró.
Por esas sucesivas filmaciones pudo realizar el film.. «Ser hija de dos gigantes de la música no fue fácil. Uno crece con modelos desproporcionados, devorados por una pasión que no le deja mucho espacio a la vida familiar», explicó Stephanie, también hija del pianista de fama internacional Stephen Kovacevich el día del estreno en Buenos Aires durante el BAFICI en el MALBA en 2013
Vida familiar
Desde el principio y hasta el final, es la voz de Stephanie que desde los 11 años fue filmando con una camarita que le trajo su madre de un viaje momentos familiares la que va narrando o, más bien, buscando comprender los misterios de una familia matriarcal. «Quise componer el puzzle de mi familia… Crecí en un universo muy rico, divertido, en el que había confusión y ambivalencia explicó Stephanie, nacida en 1975 en Berna. No fue un proceso consciente y racional, sino intuitivo.»
Fue su padre, Kovacevich nacido en Estado Unidos, pero que desde los 18 años vivió en Londres, quien, sin querer, le dio el título al film. «Mi padre tiene cuatro hijos: tres hijos con otras dos mujeres y una «bloody daughter» (maldita hija) como siempre me llamó, cariñosamente», contó la directora.
Fruto de un montaje que duró ocho meses, financiado por Suiza y Francia, principalmente, el film saca a flote una vida marcada a fuego por la pasión por la música clásica y las giras de su madre.
Con carácter fuerte y gran personalidad, ésta sólo aparece feliz cuando toca el piano. Cuando es interrogada ante la cámara a veces en pijama, recién levantada, jamás contesta con definiciones seguras, sino que prevalecen los «no sé».
Filme
Bloody Daughter está ambientada en Suiza el país donde más tiempo vivió Argerich, que nació en la Argentina y ya a los tres años era una niña prodigio. También van a Polonia, Japón, Italia, Francia, Argentina, Bélgica y el Reino Unido, donde madre e hija viajan en giras. En la Argentina, madre e hija que no hablan español sino francés entre ellas, aparecen recorriendo el Jardín Botánico y repasando viejas fotos familia. Se suceden documentales de conciertos y encuentros con Lyda (hija de Argerich y el violinista chino Robert Chen) y con Annie Dutoit, hija de Argerich con Charles Dutoit, otro músico enorme. Entre las cuatro mujeres forman un matriarcado en el que los hombres no tienen (o tenían) mucho para hacer. Allí Stéphanie, Annie y Lyda rodean a su madre con un afecto y una ternura que conmueven. Ellas son las que la acercan a una realidad con la que le cuesta conectar. «Es cierto, es alguien bastante desconectado, no le gusta mucho la realidad; siempre dice que la vida no es eso, que es otra cosa.
Esta película es importante para quienes admiran a la pianista, permitiéndose conocerla en todos sus aspectos. Su vida hogareña, sus hijas y sus nietos, siempre acompañada por su música.///