Martín Migueles hizo cumbre en el emblemático Kilimanjaro
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Al llegar a la cima, emplazó una bandera representando a Necochea en Tanzania. En diálogo con Ecos Diarios, relató su experiencia
Martín Migueles se encuentra realizando un exótico viaje por Africa. La travesía, llevó al necochense a ascender el Kilimanjaro, una montaña situada en el noreste de Tanzania, formada por tres volcanes inactivos: el Shira, el Mawenzi y el Kibo.
El pico Uhuru, adonde logró escalar Migueles, se eleva hasta los 5891,8 metros y se constituye en el punto más elevado de Africa. Además, el Kilimanjaro es conocido por los famosos campos de hielo de su cumbre, que se están reduciendo de forma drástica desde principios del siglo XX y se estima que desaparecerán por completo entre 2020 y 2050.
En diálogo con Ecos Diarios, Migueles relató su emocionante experiencia en un país que se independizó de la corona británica en la década del 70, lo que marcó la cultura del lugar. El se encontró con un pueblo “respetuoso, que trata a los turistas muy bien”, y se comportan de manera muy pacífica. Conviven el islam, la religión más importante, el cristianismo en todas sus variantes y el hinduismo.
Hace tiempo que Migueles viaja una vez por año a una montaña, y el Kilimanjaro era un destino pendiente. En esta oportunidad, se encuentra con tres compañeros con los que armaron un muy buen equipo, Alberto Curi (salteño), Marcos Toscano (cordobés) y David Descalzo (correntino), quienes emprendieron el viaje coordinados por una empresa argentina dedicada al turismo de montaña, que les provee de todo lo necesario para tener éxito en la travesía.
Expedición
El preparamiento físico es fundamental antes de emprender una expedición de este tipo. Migueles se entrenó Junto a Mauro Cabrera y también realizó entrenamiento funcional por un año y medio especialmente para llegar en condiciones.
“Esta montaña no tiene la dificultad del Aconcagua, porque tiene mejor clima”, indicó. En los seis días que les llevó el ascenso y descenso, sólo tres nevaron y cayó granizo, lo único que causó complicaciones por la ropa mojada y la incomodidad que generó. De todas maneras, hizo hincapié en la importancia de contar con buenos guías; Theophil y George fueron quienes estuvieron con ellos. A su vez, el apunamiento no es tan fuerte y no se siente tanto la falta de oxígeno.
“Siempre hay un factor de riesgo, un resbalón o una caída pueden pasar”, dijo. Pero en este caso, el factor climático no es tan duro y al haber más oxígeno se generan menos problemas respiratorios. En su caso, el oxígeno no fue un problema, y su gran adaptación a la altura se la atribuye a su descendencia vasca, “todos montañeses”. “A los 5.800 metros estaba como empecé”, mencionó. De todas maneras, cuando hubo frío, viento y granizo la situación fue más complicada.
Vale destacar, que una semana antes de emprender el viaje, Migueles tuvo una lumbalgia, y gracias a la ayuda de Pablo Biscaysaqu, en cuatro días pudo recuperarse.
Cumbre
Hasta hacer la cumbre y volver son 104 km. Es un Parque Nacional muy concurrido y la organización es muy buena, de acuerdo a lo que vivió Migueles. A él le llamó la atención la confortable estructura, con baños en todos los campamentos y mucha infraestructura y limpieza.
Hay gente de todo el mundo, aunque no se cruzó con tantos argentinos ni sudamericanos; si vio muchos europeos, que consideran a la montaña “icónica”.
El Kilimanjaro tiene una connotación sagrada y Migueles comentó que la hizo con “mucho respeto, porque no es sólo subir, sino que hay que respetar el espíritu de la montaña”.
Al llegar, la foto con la bandera de Necochea fue primordial. También el gorro vasco, que lleva siempre cuando sube una montaña, y la remera de los Pumas, que significa su familia.
Costumbres
Lo que llamó fuertemente la atención de Migueles, es la cordialidad de la gente de Tanzania. Además, “están todo el día cantando”, y se ríen mucho.
“Me sorprendió lo educados que son y cómo manejan los idiomas”, expresó. Durante el viaje notó que además del idioma local, todos hablan inglés perfectamente. “Es un país pacífico, alegre y colorido”, destacó. Las mujeres andan con vestidos de todos colores y la cordialidad es un rasgo sobresaliente.
El país se encuentra en pleno crecimiento, se ven muchos vendedores ambulantes, y para el que llega de otro país son sumamente amables.
Asimismo, hay mucha energía solar, dato que sorprendió a Migueles, que además de la cordialidad, destacó la inteligencia del pueblo. “Ninguno te va a decir algo fuera de lugar, y todos saludan en la calle”, manifestó.
Migueles enfatizó que se encontró con un lugar que de ser una colonia atropellada, ahora está renaciendo. Los guías del lugar destacaron que Tanzania es un país rico, más allá de la pobreza de sus habitantes y la explotación a la que fueron sometidos. Tienen minerales, una próspera agricultura, y plantaciones de café.
Tramo final
El tramo final de la montaña, al llegar a los 5.700 metros de altura, frente al cartel que se encuentra en el lugar, donde queda una hora más de ascenso, sostuvo Migueles que se ve “la caminata de los zombies”, porque muchos llegan con un cansancio extremo. Para él no fue así, y pudor llegar en buen estado, pero a muchos los terminan llevando los guías. “Yo estaba como cuando arranqué”, mencionó alegremente, gracias a su preparación, y también a la genética heredada de sus bisabuelos montañeses.
Como dato de color, los locales al escuchar que Migueles había nacido en Argentina, enseguida lo relacionaban con Maradonna, Messi y Agüero, las tres figuras más relevantes de nuestro país para los africanos de Tanzania. “El fútbol es el deporte mundial”, comentó Migueles.
“África tiene esas cosas que ves en las películas, los contrastes entre riqueza y pobreza, la gente amable, siempre cantando y alegre”, lo que más le llamó la atención.
Descubrimiento
Después de la sorpresa causada en el mundo científico por su descubrimiento en 1848 por parte de Johannes Rebmann, el Kilimanjaro despertó el interés de exploradores como Hans Meyer y Ludwig Purtscheller, que alcanzaron la cumbre en 1889.
Posteriormente se convirtió en una montaña emblemática, evocada y representada en el arte y convertida en un símbolo de la región. Es muy apreciada por los miles de senderistas que realizan su ascensión sacando provecho de la gran diversidad de su fauna y de su flora.///
