Martinena se prueba el buzo de DT
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En La Plata, preparando jugadores profesionales y un centenar de chicos de todo el país en un centro de entrenamiento. Pero advirtió que aún no piensa en dirigir un equipo en un club: “En el fútbol no olvidan cuando te equivocas”
Su último partido de fútbol profesional fue a fines del 2019, con los colores de Círculo Deportivo de Nicanor Otamendi en el Torneo Federal A. Pero no por ello Gabriel Martinena, a sus 33 años, se ha alejado de la pelota, ni mucho menos. Este 2020, a pesar de la pandemia del coronavirus, lo encuentra de lleno en un proyecto que desde hace tiempo viene buscando concretar. El delantero surgido en las infantiles del Club Palermo en nuestra ciudad se prueba ahora el buzo de DT integrando el staff de Centro de Alto Rendimiento Deportivo “Hattrick” en la ciudad de La Plata, donde el necochense se encuentra radicado desde hace varios años.
“Surgió hace un año y medio, armar un centro de entrenamiento con jugadores profesionales al principio. Intenté hacer lo mismo en Neco, pero no se entendió la idea y esa propuesta mía quedó en la nada. Después de acercó la gente de Hattrick, con Horacio Galeano como manager y representante de jugadores, y se le dio otro impulso al centro. Hoy formamos chicos, les damos herramientas y preparamos pruebas para que los vengan a ver de los clubes. Tenemos acuerdos, como con el club Mirandés de Portugal para que los puedan ver antes que otros. Que era una de las propuestas que yo planteaba en Necochea”, explicó Martinena sobre la idea que hoy es realidad en el predio del Círculo Policial en La Plata. También anticipó un acuerdo para 2021 con el fútbol de Albania donde Gabriel jugó durante dos etapas como profesional, en el Dinamo Tirana hace una década y el FC Kamza en la temporada 2018-19.
Formación
Martinena integra como responsable técnico y táctico el cuerpo técnico de “Hattrick”. Lo acompañan Santiago Sisterna y Alfredo Barresi como preparadores físicos, Nicolás Sanguinetti -hijo del “Topo” Guillermo Sanguinetti- como ayudante de campo, Guillermo Mercado como entrenador de arqueros y el kinesiólogo Agustín Sarmiento. “Hoy en la Argentina, estamos innovando en este sentido, trabajando de lleno desde el entrenamiento y el seguimiento del jugador. Sumamos 83 chicos en dos meses, vienen de Boca, Villa San Carlos, Gimnasia, Estudiantes, Brown de Adrogué, cada cual realizando trabajos específicos, además de los que realizan con el club”, explicó.
En medio de la pandemia, compartió que el engranaje del trabajo intenta no resentirse utilizando otras herramientas: “Estamos conectados permanentemente con los profes a través de videoconferencia, la captación de jugadores se hace a través de videos, en la página o las redes sociales. Quizás lo mío, la parte táctica, sea más difícil de tocar por internet, pero intento aprovechar para capacitarme todos los días, con charlas y escuchando a los profesionales”.
Se prueba el buzo
De alguna manera, Martinena coquetea con la responsabilidad que asume un director técnico, aunque advierte que para ponerse al frente de un equipo aun es prematuro: “Creo en los procesos y en el tiempo. He tenido propuestas, pero no me parecía el momento. Creo que hay que capacitarse primero, me gustaría formarme y siento que en el predio me están dando las herramientas para el día de mañana tener esa oportunidad. Creo que en el fútbol no olvidan cuando te equivocas. Enseguida te dan la espalda, así que quiero prepararme bien”, aclaró.
“Se extraña la sensación de la competencia”
Gabriel Martinena reconoce que a esta altura de su carrera, el rol de futbolista profesional cada vez le cuesta más y ve más lejana la posibilidad del retorno. “Del fútbol se extraña la sensación de la competencia. Pero en Círculo ya me estaba costando, desde lo físico y desde lo económico. No estaba cómodo”, apuntó sobre su paso el año pasado por el Federal A con el equipo de Otamendi. Estar alejado de su familia y encontrar la motivación para ello es el principal escollo: “Había comenzado a entrenar para jugar el Federal con Unidos de Olmos -campeón 2019 de la Liga Platense- pero me fue difícil adaptarme. Quizás como jugador la cabeza quiere más. No encontraba nada, pretendía cosas que desde lo profesional Unidos no podía dar. El fútbol amateur es difícil. Se trabaja con poca gente y recursos. Me sentía perdido, hacía un esfuerzo para ir a entrenar de noche pero decidí no ir más”. Sobre si colgó los botines definitivamente, reconoció que algún se ilusiona con algo más: “Si surge algo lindo, alguna propuesta, habría que verlo”.