Más de 20 matrimonios renovaron su promesa
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En una ceremonia parroquial. Tres experiencias de vida y lo que significa el amor
En el marco de la Novena de Nuestra Señora de Lourdes, se agradeció y se rezó por la vida compartida, en la parroquia ubicada en calle 6 entre 83 y 85, donde más de veinte parejas, renovaron la promesa matrimonial, desarrollándose una ceremonia emotiva, a cargo del padre Alejandro Martínez, quien recalcó la importancia del amor y lo que significa el amor en una pareja, haciendo referencia a dar la vida por el otro, respetar las promesas de fidelidad y reforzar los pactos de convivencia.
En los últimos momentos de la misa, el cura hizo pasar al altar a todas las parejas que deseaban renovar sus votos, preguntando primero a los hombres y luego a las mujeres, si prometían ser fieles en la prosperidad, en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y así amarse y respetarse, escuchándose unísono y claramente “Si prometo”.
Algunas de las parejas se mostraron emocionadas, escuchando cada palabra del padre, recordando sus propias historias de vida, algunos con más de 50 años de casados, otros 44, 28, como asi también quienes llevan dos años compartiendo el mismo camino.
Algunas de las parejas presentes, brindaron sus testimonios, contando sus historias, cómo se conocieron, los obstáculos que tuvieron que enfrentar, los momentos lindos, y la enseñanza que deja el matrimonio y lo que significa compartir la vida con otra persona.
Beatriz Drago de Scala y Martin Scala, llevan 28 años de casados, tuvieron cuatro hijos (Josefina, Ángeles, Catalina y Facundo), y eligieron vivir en nuestra ciudad hace 25 años. Con respecto a la ceremonia, señalaron que renovaron sus votos cuando cumplieron los 25 años juntos.
Martin indicó que “el camino es largo y hay momentos donde las cosas cuestan más pero la mayoría son gratificantes, sobre todo cuando vienen los hijos y luego los nietos, siendo Josefina la primera”.
Al hacer referencia a su historia de amor, Beatriz, recordó que llegaron a Necochea con la idea de consolidar la familia y compartir más momentos juntos.
Con respecto al matrimonio, indicó que “cuando hay amor, todos los obstáculos que aparecen en la vida se superan” y mencionó una frase del padre Alejandro que le gustó mucho “el amor es querer el bien del otro y a veces nos equivocamos y el egoísmo hace que haya tropiezos, pero si miráramos más al otro y descubriéramos que el amor es el bien del otro, a veces el camino hubiese sido más fácil”.
Al mismo tiempo, ambos coincidieron en que valoran mucho la opinión del otro, siendo una gran ayuda.
“El amor verdadero es la valorización del otro, para mí lo que el opina o lo que dice es sumamente importante, me da estabilidad y sabiduría”, destacó Beatriz.
Aunque también reconocieron que sus hijos vieron otras situaciones que no fueron optimas en la pareja pero también supieron pedirse disculpas adelante de ellos.
Para culminar señalaron que siempre les enseñaron a sus hijos que la felicidad no es eterna y para toda la vida, “son momentos de la vida, donde los tropiezos también nos enseñan a crecer y ser mejores personas”.
Primeros pasos
María Sara Cansiani y Gines Artero, oriundos de Tandil están dando sus primeros pasos en el matrimonio en compañía de su hijo, Juan José.
Ellos se casaron hace dos años y medio y al tiempo llegó el primer hijo, que está por cumplir un año y tienen el proyecto de agrandar la familia.
“Ahora lo que más nos cuesta es encontrar momentos de pareja, además estamos aprendiendo a ser padres y a vivir en matrimonio”, dijo Gines.
En tanto, María explicó que “nuestro concepto de matrimonio no es una persona, no es el ni yo, sino que somos una persona matrimonial donde esta Dios ayudándonos. Vamos creciendo en el día a día”.
Con respecto a la ceremonia, opinaron que el mensaje del padre fue muy realista, concreto y brindó consejos para poder aplicar a la vida real.
María detalló que cada uno viene de familias distintas, con costumbres diferentes y como pareja se han puesto de acuerdo para construir su propia familia.
“Esto a veces genera conflictos o discusiones pero hay que aprender a ceder y dar la vida por el otro”, concluyó con una sonrisa.
Más de 50 años de casados
Graciela Susana Graciano y Enrique Amarante, se miran, se abrazan y están atentos a lo que el otro necesita. Con más de 50 años de casados, se conocen y apuestan cada día por el amor que se sienten.
Ellos se conocieron en Gonzáles Cháves, el empleado bancario y ella la hija del gerente.
“Me conoció a los 13 años, a los 14 se me declaró y a los 19 años cuando estaba estudiando una carrera universitaria en Buenos Aires se apareció y me preguntó que estaba estudiando y si me gustaba. Le dije que no me gustaba lo que estudiaba y me respondió “entonces dejá y casémonos”, recordó ella con una sonrisa.
Graciela detrás de sus anteojos deja entrever unos ojos claros que él no quita de su vista.
“A mi siempre me deslumbró la inteligencia de Enrique, su capacidad, su comprensión, además es muy romántico y cariñoso”, afirmó.
Ellos mantuvieron cinco años de noviazgo por carta, ya que ella vivía de provincia en provincia por el trabajo de su padre y el en varias ocasiones la fue a visitar.
Graciela mencionó que en aquella época le gustaba salir a bailar, hasta que un día su madre la llamó al orden. “Me dijo “vos estás comprometida con un muchacho muy bueno y no podes salir”, por lo que me generó una angustia y se lo explique a Enrique por carta”, detalló.
Enrique sumando a esta anécdota, relató que en una oportunidad estuvo con su futura suegra y le dijo “déjela a Graciela que se divierta, que salga, que conozca chicos porque es muy jovencita, que el día que se tenga que casar, se va casar conmigo y así llegamos a los 50 años de casados, con dos hijos (Esteban y Lorena) y tres nietos (Esmeralda, Lola, Pedro Enrique) y una que está en camino ( Felicitas)”.
Con cierta ironía, ambos dijeron que siendo ciudadanos argentinos han pasado por muchas dificultades y desde lo económico han hecho malabares. “Así y todo hemos sido creativos, nos hemos apoyado uno en el otro y jamás nos desautorizamos con los chicos. Nuestra convicción del matrimonio es una construcción de a dos, a veces uno está cansado y construye el otro y viceversa”, afirmaron luego de renovar sus votos matrimoniales.///