Más de 50 años con el arte de cuidar cabellos
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Nació en Lobería y a los 16 años se volcó por el oficio de peluquero. Después decidió radicarse en Necochea, donde desarrolló una dilatada labor
Por Mario Maruca – Redacción
Enrique Iriberto Cerimelo va rumbo a cumplir 90 años de vida el próximo 6 de mayo y su familia se apresta a celebrar esa fecha con el hombre que, a los 16 años, comenzó a trabajar en el oficio de peluquero.
Fue el trabajo que abrazó con fuerza y vocación por espacio de más de 50 años y expresa con orgullo “si habrán pasado cabezas por mis manos”.
Aclara también como curiosidad que su segundo nombre es sin “H”, porque así lo asentaron al momento de dar la novedad en aquellos tiempos al Registro de las Personas.
Enrique Cerimelo nació en Lobería, donde conoció a su esposa, Alicia Herrera, con quien conformó la familia y tuvieron dos hijos varones: Mario, que se dedica a la comercialización de cereales, y Luis, quien se volcó por el oficio de su papá.
Pero don Enrique también recuerda a su padre que en Lobería fue maestro panadero y le marcó el camino del esfuerzo y el trabajo desde muy joven.
“Tuve una peluquería en Lobería y luego en el año 1963 me vine para Necochea, aunque primero busqué un lugar en Mar del Plata, pero después me enganché con esta ciudad”, puntualizó.
El destino quiso que sea Necochea el escenario definitivo para comenzar una nueva etapa. “Puse un negocio con otro muchacho pero no tuvimos suerte y solamente duramos tres meses, hasta que llegó la oportunidad de la peluquería de la Irupé”, señaló.
En aquellos años, la peluquería se ubicaba en calle 52 entre 63 y 61, al lado de donde funcionó en algún momento el Club Atlético Palermo.
“Allí trabajé durante seis o siete años y luego me trasladé con la peluquería a un local de Gran Galería Central, en pleno auge de este edificio céntrico, donde lo tenía de vecino a Danilo Devizia (padre), quien me acercaba todos los personajes del ámbito local”,
añadió Cerimelo con emoción.
Es que Devizia contaba con su local en la Galería Central y desde allí manejaba la propaladora que también marcó una época en la ciudad, brindando avisos comerciales en pleno centro.
Además, el negocio de Cerimelo estaba cerca de la sede de Radio Necochea y algunas de las personas que pasaban por los programas de la emisora, aprovechaban un instante de su tiempo para cortarse el pelo en la peluquería del entrepiso de la Galería.
Cantantes, actores de teatro, deportistas, empresarios, comerciantes, entre otras personalidades, depositaron “su confianza” en las manos de Enrique y entablaron una amistad que perduró con el paso del tiempo.
Lugar de encuentro
Recuerda también entre las tradiciones de la ciudad “el Bar Bari, un sitio de encuentro de muchas personas, algo obligado, te veías en otra ciudad del país y luego el reencuentro era en el Bari”.
“Tenía la peluquería en un pasillo en la entrada de la Galería Central y a través de un espejo gigante me comunicaba con los clientes que tomaban café en el Bari. Cuando les tocaba el turno, con una seña a través del espejo, venían a mi local”, relató Enrique Cerimelo con añoranza.
Tomar café en la Galería y en el Bar Bari era un paso obligado en Necochea, con una extensa barra que congregaba a clientes locales y de la zona. A esto se agregaba la costumbre de pasar por la peluquería de Cerimelo y compañía.
El jubilado no dejó de mencionar tampoco a Angel Lanzavecchia, popularmente conocido como “Coco Lanza”, ya que “traía a los tres chicos a la peluquería para que les corte el pelo, como tantas otras personas que me daban su confianza”.
Con otro personaje de renombre en el oficio de peluquero, Luis Esteve, don Enrique Cerimelo desplegó una dilatada trayectoria profesional.
“Me vino a buscar porque iniciaba un nuevo emprendimiento y estuve con Luis Esteve 31 años de trabajo”, expresó. Y con suma satisfacción, exhibe una placa recordatoria que le entregaron en la Peluquería Esteve por la labor desarrollada.
La leyenda lo dice todo, entre el 28 de febrero de 1976 y el 28 de febrero 2007, don Enrique fue parte activa del servicio que ofreció a la fiel clientela.
Los 64 años de casado
Enrique Cerimelo y Alicia Herrera llevaron adelante una vida en conjunto por un lapso de 64 años y hoy lo expresan con alegría, ya que son constantes compañeros.
Fueron vecinos en su Lobería natal y el destino los unió para formar el matrimonio que les dio vida a Luis y Mario, los hijos, quienes hoy cuidan de sus padres.
“Cuando Luis tenía entre 12 y 13 años, yo le pedía que vaya a la peluquería del padre para ver si aprendía el oficio, pero él se negaba y decía que no le gustaba el oficio”, relató Alicia, la esposa de don Enrique Cerimelo.
Recordó que el rebelde Luis “en un momento no quiso seguir con sus estudios, entonces, le dijimos que tenía que trabajar. Comenzó en el ex bar Mickey de la calle 85 entre 2 y 4, luego trabajó de churrero con ‘El Topo’, en la calle 83”.
Tras una temporada de verano, a Luis le “pico el bichito” de la peluquería y decidió irse a estudiar a Capital Federal, donde moldeó su formación y volvió a Necochea para abrir su propio negocio.
“El oficio cambió muchísimo, no sé si podría trabajar en la actualidad con el estilo de otros tiempos”, reconoce Enrique Cerimelo, quien aportó como novedad a Necochea el corte de pelo con la navaja, en medio del desarrollo de las tertulias que se organizaban en el salón de fiestas del Club Rivadavia.