Mayor conciencia agroecológica entre los jóvenes estudiantes
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Se realizó la entrega de plantines de haba y acelga en la biblioteca de Semillas. Al accionar del club de Sembradores
Con un creciente interés por parte de los jóvenes en interiorizarse del sistema de producción agroecológico, en el marco del Club de Sembradores, la biblioteca de Semillas Ciudad Frutal repartió ayer plantines de acelga y haba.
Vale destacar que el club de Sembradores está integrado por personas que tienen algún conocimiento o interés en hacer este tipo de siembra y, en este caso, lo generaron alumnos del taller de huerta del colegio Danés.
La actividad se desarrolló ayer en el Multiespacio del Centro Cultural de Necochea y Biblioteca Popular Andrés Ferreyra donde el público se acercó a conocer detalles del proyecto que llevan adelante los alumnos y recibieron plantines agroecológicos para su huerta.
Este sistema de producción alternativo ha sido propuesto para hacer frente a la agricultura convencional y la producción para consumo y renta está equilibrada, garantizando la seguridad alimentaria, y reduciendo las posibilidades de pérdidas de cultivos o animales, dependiendo mínimamente de los recursos externos, y lo principal: no destruye los recursos naturales.
En nuestro medio, los integrantes de Ciudad Frutal han sido los impulsores de esta iniciativa, cuenta con una gran huerta hortícola en el hospital Emilio Ferreyra, y allí también cultivan árboles frutales, uno de los primeros objetivos del grupo.
Ciudad Frutal es un grupo de jóvenes movilizados por el difícil acceso que se tiene a alimentos sanos, como frutas y verduras, libres de pesticidas y otros contaminantes. El mensaje que pretenden difundir es que la población pueda elegir consumir alimentos sanos a partir de la huerta. Además promueven la producción de árboles frutales para los patios de las casas.
Variedad
Por su parte, la liberación de plantines de distintas variedades de productos de huerta, se continuará haciendo periódicamente, dependiendo de la época, y son varios los establecimientos educativos que cuentan con este tipo de producción.
De este modo los alumnos comparten sus experiencias con el público y colaboran con aquellos que han tenido dificultades al tratar de armar su propia huerta, entregándole una planta en desarrollo.
El taller de huerta del colegio Danés es coordinado por Lis Ullerup y Juan García y desde este espacio también se han entregado semillas orgánicas a la biblioteca.
Los cultivos hortícolas y florícolas pueden iniciarse por medio de la siembra tradicional en la que se coloca la semilla en el suelo, y la otra, comenzando el cultivo a partir de plantines, los que luego se llevarán al terreno definitivo, mediante un trasplante.
Los jóvenes estudiantes tuvieron la posibilidad de compartir su experiencia con todo aquel que se acercó y, como parte de su proyecto, tomaron los datos y establecieron un contacto para luego saber cómo les fue y las vivencias que tuvieron con la planta
Por último, los alumnos también tomaron nota del barrio para saber en qué zona prospera mejor cada especie lo que será parte de su trabajo de fin de año.