“Me atrae investigar y poder experimentar con los materiales”
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Pamela Gangone. Hace alfarería de pellizco y es docente de Artes Visuales
La alfarería es el arte de elaborar objetos de barro o arcilla y, es el oficio que ha permitido al hombre crear toda clase de enseres y artilugios domésticos a lo largo de la historia, Pamela Gangone ha elegido esta actividad artesanal y fabrica elementos utilitarios como cuencos, tazas, teteras, azucareras o cucharitas “cosas que si bien pueden decorar también pueden utilizarse”, afirmó la artesana.
En sus trabajos Pamela utiliza la técnica de pellizco, y este emprendimiento está más relacionado con una búsqueda personal dado que la alfarería le permite experimentar con diferentes tipos de materiales, como arcillas del Río Quequén o arcilla roja de Córdoba, entre otras más tradicionales, “me atrae investigar y me interesa que la diferencia esté en el material que utilizo”, dijo.
Cabe mencionar que Gangone es profesora de Artes Visuales y realizó un curso de alfarería en la Escuela Provincial de Arte “Orillas del Quequén”, respecto a esta elección mencionó que “fue una forma de seguir en lo mío y continuar aprendiendo cosas”.
Su vínculo con el arte comenzó en la infancia, etapa en la que tomó clases en la Escuela Municipal de Artes y a lo largo de su formación tuvo como profesores a Matilde Gil, María Iriberri, Cascino, Juan Carlos Comperatore y Alberto Franco, entre otros.
Técnicas
Existen diferentes técnicas para levantar las piezas en alfarería y Pamela utiliza la de pellizco, acaso una de las más primitivas, en la que el bollo de arcilla se modela completamente a mano y sólo se utilizan herramientas como las estecas.
“La pieza se saca de un solo bollo y es única”, manifestó la alfarera que esmalta el interior de sus trabajos para que puedan ser usados.
El proceso de producción con esta técnica es más lento y, por ejemplo, hacer una taza puede demorar hasta quince días, “es arte artesanía y hay que pensar que uno está ahí muchas horas trabajando cada pieza”.
El proyecto de comercializar sus artesanías surgió este año y, hasta ahora solo participó en una feria, “me sirvió para contactarme con gente que tiene horno y dar a conocer lo que hago”.
Arte
La cerámica como actividad artística y artesanal, brinda la oportunidad de acrecentar capacidades, adquirir destrezas y manifestar la creatividad y a Pamela hacer estos trabajos le resulta relajante y tranquilizador “estoy haciendo eso y nada más, se pasan las horas sin darme cuenta”.
Pamela tiene una amplia formación artística y ha participado de exposiciones colectivas mientras cursaba el profesorado y también participó de una muestra de proyectos en La Plata.
A sus diseños le imprime su impronta personal, consultada respecto a la elección de esta disciplina indicó que “me atrapaba el encuentro conmigo misma y cuando fui más grande tuve profesores que me revelaron un camino que yo no había visto”.
En ese sentido recordó la experiencia de haber tenido como profesor a Pablo Benedini, “me cambió la cabeza porque venía con una formación académica y él nos hacía pintar y cambiar de hoja cada cinco minutos o pintar con la mano izquierda lo que generaba mucha adrenalina, me ponía ante un desafío pero no transformó mi lenguaje artístico”.
Amalgamando su proyecto
Pamela comenzó este año con su proyecto de alfarería de pellizco. En el año 2000 se recibió de profesora de Artes Visuales en la Escuela Provincial de Arte Nº 500. Años después hizo el curso vocacional de alfarería y asistió a los talleres porque ya estaba trabajando en la docencia.
Nació en Necochea y estudió en la Escuela Nº2 mientras que el nivel secundario lo hizo en el Colegio Nacional.
Una vez completada esta etapa se inscribió en la Escuela Prilidiano Pueyrredón, de Buenos Aires pero luego se inclinó por hacer la carrera en nuestro medio.
Cuando finalizó el profesorado, junto a sus compañeras Yanina y Jorgelina, abrieron el taller de arte y expresión artística “La Cartuja”, “lo tuvimos dos años y después lo cerramos y todas nos dedicamos a la docencia”. Contó.
Actualmente dicta clases en la Técnica 1, 2, en el Polivalente, ESB1 y en la 15, por lo que no dispone de muchas horas libres para trabajar en su taller pero “estoy tratando de amalgamar todo y que sea como un hobby aunque me gustaría poder vivir de la alfarería”.
Pamela tiene 35 años y está dando vida a su proyecto por lo que toma en cuenta las experiencias de vida de otras personas, “a veces cuesta dar el paso, es una situación que tiene que darse en uno”, afirmó.
