“Me comprometí con esta tarea desde el inicio y con el corazón”
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Fernanda Battistoni. Coordinadora de La Casita para Merendar y una activa profesional

Con una férrea voluntad solidaria, desde hace 18 años Fernanda Battistoni es la referente de La Casita para Merendar, un espacio ubicado en 81 y 84 al que asisten unos 50 niños a tomar la merienda y a hacer otras actividades.
Además, en este lugar este año comenzó a dictarse el primer año del Fines y se realizan diferentes acciones tendientes a que las mujeres del barrio se acerquen y encuentren un lugar de contención donde aprender cosas nuevas.
“Me ocupo mucho del merendero y también me dedico a atender mi gabinete de estética”, explicó Fernanda.
Su actividad profesional le permite dedicarle tiempo a este espacio solidario y comentó que “estamos con ganas de ampliarlo porque también queremos que las mujeres tengan un lugar”.
De lunes a viernes, aunque sea feriado, Battistoni que, desde hace unos años está acompañada de Alicia Dovigo, concurren a servir la merienda a los niños y ha tenido la fortaleza de iniciar y dar continuidad a un proyecto que requiere de mucha energía.
Sobre los comienzos del merendero contó que “sabía que me gustaba la tarea social y cuando una amiga me presentó a una persona que quería dar la leche a los chicos pudimos empezar a hacer algo juntas”.
Comienzos
En un principio comenzaron en una humilde vivienda ubicada detrás de Maxiconsumo, “empezamos con diez chicos y llegamos a tener 30 pero después que arreglamos toda la casa, nos la pidieron”.
De allí pasaron a otra propiedad que les prestaron durante dos años hasta que recibieron en comodato el lugar donde se encuentran en la actualidad y levantaron su merendero propio, “nos comprometimos con esta tarea desde el inicio y desde el corazón”.
A los dos años de comenzar con esta iniciativa quedó embarazada e intentó retirarse para trabajar desde otro lugar, sin asistir a diario con su bebé, “cuando María Paz creció volví, es más fuerte que yo y aunque a veces me canso algunos resultados me llenan el alma y en contrapartida hay otros que lamento no poder cambiar la situación”.
Sus ganas de ayudar al otro son muy grandes y no duda en hacer campañas a través de Whatsapp o en el colegio de su hija para pedir ropa, calzado o alguna cosa puntual para brindarle a los chicos del barrio.
“A veces nos cansamos y estamos desbordadas sin embargo nunca bajamos los brazos”, puntualizó Fernanda respecto al trabajo que hace con Alicia quienes prefieren aferrarse a las cosas positivas que viven en el lugar junto a otras mamás con sus pequeños.
Bocanada de aire fresco
Nacida en Entre Ríos, se radicó en Necochea hace poco más de 20 años, tiene tres hijos y es flamante abuela de Lorenzo, de tres meses.
En nuestra ciudad hizo la carrera de enfermería universitaria, de la Universidad de Quilmes pero no ejerce, dedicándose exclusivamente a la estética.
Contó que “trabajé durante un tiempo de enfermera pero después surgió lo del merendero y preferí seguir con mi gabinete porque puedo manejas mis tiempos”.
Se reconoce como una persona muy activa que siempre tiene cosas en mente, en lo referido a estética se especializa en drenaje linfático manual, “es muy relajante, hago post quirúrgicos, embarazadas y oncológico y también trabajo con aparatología”.
Fernanda aprovecha sus ratos libres para dedicarse a la lectura, de la que se declara apasionada pero además toma de clases de gimnasia, canto y francés, “cuando empiece el tiempo lindo voy a arrancar con remos”.
Le gusta mantenerse activa y apuesta a la mujer, “respeto mucho el lugar que ocupa porque siempre la tiene que pelear mucho por eso estamos generando un espacio que se llama “Una pausa” para que las mujeres humildes asistan a charlas y tengan una bocanada de aire fresco”