“Me encanta escuchar experiencias de vida de los pasajeros del taxi”
Sostuvo María Rosa Oronel, taxista, quien lleva doce años conduciendo ese transporte público. “Aprendí a manejar en el campo, con un tractor y logré perfeccionarme”, puntualizó
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2024/08/disfruta_de_conducir_un_taxi_maria_rosa_oronel_continua_con_el_servicio_que_antes_brindo_su_padre.jpg)
Mario Maruca
Redacción
“Por casualidades de la vida, mi papá necesitaba un chofer para el taxi y yo estaba desocupada, contaba con el carnet para conducir y empecé a trabajar en ese momento”, comenzó diciendo María Rosa Oronel, taxista.
Vivió algún tiempo en el campo y aprendió a manejar un tractor a los 12 años. “Conduciendo en forma reiterada me fui perfeccionando, en un principio, me costaba bastante estacionar, pero lo superé”, reconoció la mujer al frente de la licencia 054 que hoy disfruta de la actividad.
“Me encanta manejar el taxi, uno nunca sabe para dónde va a salir con el cliente y soy amable en cada situación, si el pasajero tiene ganas de charlar se habla, sino no se habla y nos dirigimos al destino indicado”, puntualizó María Rosa.
Al respecto, añadió que “la gente suele estar apurada y hay que llevarla de inmediato al lugar solicitado, pero no tengo problemas de mantener un diálogo cuando se da la ocasión”.
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2024/08/en_la_parada_frente_al_hospital_municipal_y_junto_a_su_vehiculo_de_traslado_de_pasajeros.jpg)
Mucha psicología
María Rosa Oronel presta servicios como taxista diariamente, entre diez y doce horas de la jornada, son utilizadas para trasladar pasajeros desde su parada oficial, en calles 4 y 83, de la Villa Díaz Vélez.
Pero también su vehículo puede encontrarse en las paradas libres dispuestas en diferentes escenarios como en calles 61 y 64, y frente al Hospital Municipal Ferreyra, entre otras existentes en la ciudad.
La mujer sostuvo que eligió este oficio para continuar con la labor de su padre, quien también tuvo un vehículo de alquiler. “Este es mi trabajo desde hace unos 12 años y vivo de esto, es el sustento que destino para mi familia”, afirmó.
Aseguró también que esta actividad le permite vincularse con “la psicología, sobre todo, escucho mucho, me encanta oír experiencias de vida, a veces algunas son tristes pero otras más felices, ya que la gente se sienta en el taxi y empieza a hablar de situaciones atravesadas”.
Anécdotas de labor
Con una labor que desempeña de entre diez y doce horas en cada jornada a bordo del taxi, María Rosa acumuló diversas anécdotas y al momento de la requisitoria de Ecos Diarios para Perfil de Mujer, recordó una de ellas, con una sonrisa en el rostro.
“Estando en la parada de la Terminal de Omnibus, tuve que salir rápidamente para alcanzar un colectivo que se había ‘olvidado’ de un pasajero en el baño. Fue cómica esa circunstancia y, por fortuna, el hombre pudo continuar con su viaje”, manifestó.
Con otro cliente, la taxista también tuvo otra experiencia que hoy resalta, aunque la situación se relaciona un poco con la cultura machista.
“Lleve a un señor por razones laborales a Mar del Plata y fue mirando la ruta en forma permanente, en un momento, se mostró bastante molesto para mí que manejaba con suma atención”, narró la mujer.
“Cuando retornamos, se tranquilizó y se durmió, pero cuando descendió del vehículo me felicito por lo bien que conduje el vehículo durante el viaje”, señaló.
Cultura machista
Al respecto, María Rosa reconoció que “al principio, no confiaba demasiado en esos dichos pero entiendo que todavía quedan hombres amables y que se muestran contentos de que los lleve una mujer en el taxi”.
En ese sentido, la realidad de estos tiempos indica que hay sectores de trabajo muy masculinizados como la industria manufacturera o la construcción, pero el transporte público de pasajeros (taxis y remises), demuestra cada vez más el acceso de las mujeres.
Perfil
María Rosa Oronel nació en Lobería, vivió un tiempo en el campo y luego de algunos años se afincó en Quequén. “Amo a esta ciudad, soy una fanática por las cualidades que tiene, sus bondades naturales”, enfatizó durante la charla con Ecos Diarios.
Desde hace 12 años que vive del servicio de taxi que presta en Necochea y la zona, y además de seguir con la actividad que desplegó su padre, destaca que “mi marido también es taxista y camionero”.
María Rosa tiene tres hijas y dos nietas que le han cambiado la vida.
Y reconoció que “soy feliz con mi trabajo. Disfruto de manejar el taxi y creo que lo hago bastante bien, ya que estar varias horas arriba del vehículo, me permitió perfeccionar mi desempeño al frente del volante”.
Sus colegas hombres la valoran y respetan, lo que evidencia que se ganó un espacio con su desempeño laboral a lo largo de más de una década. ////
Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión