“Me encantaría que se extienda el frente costero”
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Julio Bertelotti insistió en la necesidad de pensar proyectos integrales a largo plazo que impulsen el crecimiento de la ciudad. “No entiendo a los que dicen que al Parque no hay que tocarlo”, destacó
Por Julieta Moreno – Redacción
“Me encantaría que se extienda el frente costero y si hay cuestiones que lo impiden porque tienen que ver con la territorialidad, es algo manejable porque estamos hablando de temas que tienen que ver con la Intendencia y con la Provincia”, opinó Bertelotti con relación a la imposibilidad que existe actualmente para construir frente al mar.
Consideró que desde hace muchos años, los gobiernos se abocan a los problemas urgentes y dejan de lado “las cuestiones importantes vinculadas con la posibilidad de crecimiento”.
Julio Bertelotti nació en la Ciudad de Buenos Aires, pero como sus abuelos eran de Necochea venía todos los veranos de vacaciones. Tras recibirse de farmacéutico, en 1992, decidió radicarse en nuestra ciudad, donde desarrolló su profesión al frente de su propia farmacia desde hace ya 27 años. Además de su actividad privada, a lo largo de estos años, cumplió un rol social en distintas entidades. Fue, junto a otras personas, uno de los impulsores de la Asociación Celíaca a nivel local, e integró el Colegio de Farmacéuticos a través de distintos cargos, siendo vicepresidente por varios años. Actualmente es presidente de Acofar, una cooperativa distribuidora de medicamentos.
En diálogo con Ecos Diarios, dio su punto de vista sobre la ciudad, principalmente en el aspecto turístico. Lamentó que la peatonal esté igual que en el año 1983 y mencionó la caída que ha sufrido la oferta hotelera, tanto en servicios como en plazas. Con relación al Parque, dijo no entender a quienes proponen no tocarlo e insistió en la necesidad de reforestarlo para que crezca, pero al mismo tiempo habilitar la posibilidad de intervenirlo con emprendimientos turísticos en su interior.
La ciudad turística
Al comenzar la entrevista, aclaró que quiere mucho a la ciudad y todo lo que piensa, lo dice desde el dolor y no desde la crítica. “Hay muchas cosas para hacer y no se hacen, muchas cosas que se hicieron y otras que no se hicieron”.
Para él, desde el año 1985, por poner una fecha, “Necochea ha decaído en forma continua con leves atisbos de querer recuperase pero nunca llegó a hacerlo”.
En cuanto al aspecto turístico, que es por lo que más se la conoce, “la ciudad era mucho más en las décadas del `70 y `80, que en el `90 y a principios de este siglo”. Y en este sentido, consideró que ha caído la oferta hotelera y la calidad de los servicios turísticos en general.
“La peatonal, por ejemplo, está tal como estaba en el año 1983. Son sólo dos o tres cuadras, que sacando algún que otro emprendimiento o una luz más o menos, prácticamente no ha cambiado”.
Como contrapartida, contó que ha tenido oportunidad de recorrer otras ciudades costeras, que han cambiado mucho, algunas incluso que ni siquiera existían en el `80 y con menos condiciones para ofrecer.
“Nosotros tenemos innumerables atractivos, no tenemos sólo la playa, tenemos el bosque, el río con todo lo que se puede generar y que está prácticamente inexplorado desde el punto de vista turístico, tenemos un territorio de médanos impresionante que sé que se hacen actividades, pero se podría aprovechar mucho más”. Siguiendo esta idea, siguió enumerando los recursos con los que cuenta la ciudad y mencionó “el Casino, el Puerto, un campo con unas tierras maravillosas y productivas, rutas de acceso…”.
Sin embargo, advirtió que si bien tenemos rutas que llegan hasta aquí, los accesos no se han mejorado. “Cualquier ciudad chiquita tiene un arco, un pórtico y acá prácticamente no hay nada”, lamentó, agregando el problema de la falta de señalización y cartelería que hace que los que llegan por primera vez, no sepan cómo arribar al sector de la playa.
Comentó que quizás si se reconstruye el puente Ezcurra, se puede facilitar una vía más rápida de acceso al sector turístico, pero dijo que hay que preocuparse también por la imagen, “es importante que haya plantas, buena iluminación, color…no son inversiones tan importantes sino que sólo se requiere creatividad”.
A favor de una intervención
Al referirse al parque Miguel Lillo, fue claro y se mostró abierto a desarrollar emprendimientos en el interior, pero al mismo tiempo insistió en que hay que forestarlo para que crezca.
“El Parque se hizo con la finalidad de contener los médanos para poder lograr edificar en la villa marítima y esa función la cumplió y la va a seguir cumpliendo”. Sin embargo, ahora explicó que necesita un cuidado más intenso, con personas especializadas que sepan manejar el tema de la salud de los árboles y hacer un trabajo de reforestación en los espacios donde no hay plantas.
Pero al mismo tiempo que prioriza cuidar el bosque, Bertelotti propone dejar hacer emprendimientos privados que den servicios adentro del Parque. “Sé de muchas localidades que tienen parques mucho más pequeños y que han podido generar emprendimientos, cuidando la calidad del bosque”.
“Es llamativo lo que generó un pequeño emprendimiento en Pinolandia y 10; no afectó para nada el parque y si eso se multiplicara sería muy positivo para la ciudad e incluso para el ecosistema”.
“No entiendo mucho a aquellos que dicen que al parque no hay que tocarlo”, se lamentó.
Atada a esta cuestión, mencionó que también le gustaría que se extendiera el frente costero, como sucede en otras ciudades que pueden construir frente al mar. “Si hay cuestiones que lo impiden porque tienen que ver con la territorialidad, es algo manejable porque estamos hablando de temas que tienen que ver con la Intendencia y con la Provincia”, afirmó.
Con relación a por qué estos temas no aparecen en la agenda pública, analizó que “hay otras prioridades, el presupuesto es limitado y la ciudad tiene muchas necesidades básicas insatisfechas y por eso no se llega nunca a estos proyectos integrales de ciudad que tienen que ver con el largo plazo”.
Para él, nos quedamos siempre en estos temas urgentes, en el día a día y a veces corriendo de atrás y, al mismo tiempo, relegamos la posibilidad de crecimiento de la ciudad. “Cualquier gobierno de turno debería crear dos vías paralelas, las necesidades urgentes y la de un proyecto de ciudad…yo creo que si lográramos eso, en 10 o 15 años podemos ir caminando a la ciudad que queremos”.
Responsabilidades compartidas
Para Bertelotti, la responsabilidad es de la sociedad, entendiendo que los dirigentes políticos son un emergente de lo que somos nosotros. “Cada vez más miramos nuestro propio ombligo, nuestro negocio, nuestra familia y no miramos más allá, pero después nos molestan las cosas y las criticamos”.
“El dirigente político tiene que ser la voz cantante, el que tome decisiones, que consiga inversiones, pero si no hay una base de sustentabilidad en la sociedad es muy difícil que ocurra”.
Recordó que él formó parte de lo que fue el Plan Urbano Ambiental, que impulsó el gobierno de Daniel Molina. “Noté que participaron muchos sectores, pero fue el último gran intento de querer hacer algo grande por la ciudad porque estaba bien enfocado. No digo que haya quedado en la nada porque seguramente algo se utilizó de todo lo que se trabajó, pero después de eso no veo que se haya logrado motivar al ciudadano”.
Con respecto al gobierno de Facundo López, opinó que lo ve trabajando y que “está haciendo mucho hincapié en las necesidades básicas insatisfechas, en cuestiones urgentes”, pero advirtió que “los otros temas importantes se hablan, pero no veo que esos proyectos se lleven a cabo y salgan de la maqueta, no veo que se traigan inversiones”.
“Toda la sociedad creo que ve con buenos ojos los proyectos que quieran hacer crecer la ciudad, pero todos los gobiernos terminan por un desgaste y por la falta de presupuesto”.
De todas maneras, se mostró optimista a que en algún momento se produzca ese clic que necesitamos, que estimule a la movilización popular y a la participación ciudadana para poner en práctica todo lo que decimos.
“Yo espero que aparezca la persona que convoque y que movilice a la sociedad, aunque no hay que esperar sino ver que podemos aportar cada uno de nosotros”.
Casino: “Totalmente de acuerdo que se venda”
El farmacéutico Julio Bertelotti habló con cierta nostalgia del Casino, recordando cuando era chico, la inauguración del complejo, la pista de patinaje y esas primeras fotos en el complejo.
“Recuerdo que ir desde la peatonal hasta el Casino era una locura porque no se podía caminar por la cantidad de gente que había”.
Hoy le da pena, verlo así. Entiende que no hubo mantenimiento, a lo que se sumó la falta de presupuesto y un incendio terrible que hace que hoy este en ruinas.
Si bien aclaró que no tiene los conocimientos de arquitectura para dar una opinión especializada, comentó que le gustaría que se resguarde algo del Casino en forma simbólica, que podría ser el auditórium y el resto se lo daría al sector privado para hacer un emprendimiento.
“Estoy totalmente de acuerdo que se venda porque así como está lo único que genera es pena, lastima y hasta peligro”.
Sobre qué se podría hacer en el lugar, consideró que lo más acorde sería un hotel, pero se mostró abierto a otra idea. En este sentido, dijo que la ciudad está necesitando un hotel importante y comentó que a pesar de que se dice que acá no viene turismo que gaste, yo creo que es porque no hacemos lo suficiente para que venga un público más consumista”.
Opinó que la hotelería está muy devaluada en calidad de servicios e infraestructura. “Salvo uno que se inauguró hace como 15 años más o menos, el resto de los hoteles son de cuando yo era chiquito”.
“No solamente no hay nuevos emprendimientos hoteleros sino por el contrario hay hoteles que se han ido cerrando. Hemos perdido un montón de plazas hoteleras y eso demuestra la debacle en la que estamos inmersos”.