“Me gusta estar en el aula, es el ámbito donde se me van todas las dolencias”
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Karina Patricia Ruíz. Es profesora de Lengua y Literatura y la apasiona practicar taekwondo
Por María Cecilia Gotta
Redacción
Siendo joven quería ser psicóloga pero la vida la llevó por otros caminos, hasta que descubrió su verdadera pasión. Karina Patricia Ruíz es profesora de Lengua y Literatura, carrera que eligió a partir de sus vivencias como alumna de Olga Dabadie y Ethel Di Fiori. “Tengo un gran recuerdo de mis profesoras de la secundaria, yo las admiraba”, enfatizó y al mismo tiempo expresó “me gusta estar en el aula, es el ámbito donde se me van todas las dolencias”.
Se recibió como profesora pero no fue para nada fácil transitar ese camino, y por eso resaltó “fue un logro”.
En un principio comenzó la carrera de Educación Física para complementar con su examen de cinturón negro de taekwondo, pero al segundo año de cursada tuvo que dejar la carrera para empezar a trabajar y ayudar en su casa.
Luego, eligió magisterio, siendo la opción que le permitía estudiar de tarde y trabajar de mañana, pero en el segundo año, ya no pudo seguir ese ritmo teniendo a su hija Camila, y continuó solo con el trabajo.
“A los 33 años me propuse estudiar, me interioricé de las carreras que había en la ciudad con salida laboral y como siempre me gustó leer y la literatura, empecé la carrera del profesorado”, relató. La pasión por la lectura siempre estuvo presente desde que era niña, y recordó que en su casa se leía mucho. Tiene grabado en sus recuerdos a sus padres y su hermano, leyendo los cuatro, sentados alrededor de la mesa, cada uno con un libro y con las ganas imperiosas de terminar de leer para poder agarrar el libro del otro.
Karina recordó “conocí muchos clásicos a través de las historietas. Las obras literarias, cuento y novela, me encantan. Adoro la ciencia ficción, los superhéroes, Marvel, no tanto el realismo”.
Su hija tenía siete años cuando Karina comenzó a estudiar y fue un esfuerzo de ambas. Karina seguía trabajando pero esta vez el estudio era una prioridad y se enfocó de lleno a lograr su objetivo.
“Con mi hija teníamos los horarios cruzados, yo trabajaba turno noche para poder estudiar, cuando mi nena quería verme yo necesitaba dormir, después se iba al colegio y estaba en la casa de los abuelos pero no conmigo”, recordó.
En varias oportunidades se le cruzó la idea de dejar porque no le daba el cuerpo, pero su deseo de recibirse era más fuerte. “Un día conocí a quien hoy es mi marido y decidimos irnos a vivir juntos, respetó mi proyecto de estudio, me indemnizaron en el trabajo y me dediqué a estudiar. En aquel entonces Camila tenía 11 años y cuando estaba cursando el cuarto año de la carrera quedé embarazada de Simón”, puntualizó.
Karina tenía en claro que quería darles un ejemplo a sus hijos con el estudio. “Te puede llevar tiempo pero si tenés el objetivo claro, se logra, habrá que sacrificar algunas cosas pero se puede, es un mensaje que también se los digo a mis alumnos”, indicó.
La primera escuela donde pisó un aula fue en la Escuela secundaria Nº5 , anexo 3051 de Energía, donde continúa hasta el día de hoy.
“Fue el primer lugar donde tomé horas, también estuve en otras escuelas, pero la ruralidad tiene otras particularidades. Los chicos tienen otras vivencias, les pasan otras cosas, los atraviesan otras realidades, y al ser menos alumnos, uno los llega a conocer más y ellos a nosotros, es decir, pasamos más tiempo en la escuela y la comunicación es otra”, afirmó.
Con los ojos iluminados y una sonrisa, Karina enfatizó que los alumnos le demuestran empatía y en distintas situaciones se ha sentido contenida por ellos. “Eso es impagable, el vínculo que se crea con los chicos es muy lindo porque ellos te cuentan sus cosas, sus sueños; es como una casa, una familia”.
Sin roles
Uno de los espacios que disfruta a la par de la docencia es el taekwondo, pero con la diferencia que en esta disciplina se libera de los roles y es ella al 100%. “En taekwondo me siento yo, es mi cable a tierra, se me va el cansancio y pude retomar después de varios años y ahora voy con Carlos Correa en el Club Huracán, el lugar donde comencé taekwondo siendo adolescente”, dijo.
Ahora la meta es rendir para tercer dan.
Sin embargo, poder practicar esta disciplina no le fue fácil y expresó “Todos los varores de la familia, mis hermanos y mis primos iban a taekwondo, mi papá practicaba karate y yo como era mujer no podía. Los miraba a ellos a escondidas como practicaban y luego repetía las posturas hasta que un día mi papá me descubrió y me preguntó si yo quería ir a practicar y así fue como comencé a los 15 años”.
En aquella época eran furor las películas de Bruce Lee, Jean Claude Van Damme, Chuck Norris, y alquilaban las películas.
“Solo quiero seguir practicando hasta que no me pueda mover más. Yo recuerdo que caminaba mirando las baldosas del piso y un día descubro que iba caminando mirando a la gente a la cara, y eso me lo brindó este deporte, gané seguridad en mí misma, mejoré mi autoestima, la disciplina. Con esfuerzo se logran objetivos”, concluyó. ///