“Me gusta poder hacer algo por el otro a través de la religión o la política”
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María Cecilia Gamboa. Se describe como una persona inquieta y activa. Su carrera en la docencia
Por María Cecilia Gotta
Redacción
Con una voz muy suave María Cecilia Gamboa relata cómo ha transcurrido su vida, destacando lo que más le gusta, hacer algo por el otro. Eligió ser maestra jardinera, donde brindó todo su amor y enseñanza a los niños, coordinó grupos de jóvenes en la parroquia y afirmó “me gusta poder hacer algo por el otro a través de la religión o la política”.
En este sentido, vale recordar que en las elecciones legislativas del año pasado Cecilia fue una de las candidatas a consejeras escolares por la ACT (Agrupación Comunal Trasformadora), y por otro lado, en el mes de diciembre estuvo presente en la inauguración del hogar El Samaritano, del cual forma parte y continúa el legado de su padre.
Al respecto, Cecilia puntualizó que su vínculo con la religión comenzó desde muy chica, cursó sus estudios inicial, primerio y secundario en el Colegio Pio XII y además por su padre, Lorenzo Gamboa, quien se convirtió al catolicismo a los 18 años en una misión que hizo en Necochea. “Recuerdo que siempre íbamos a misa y siempre estuvieron presentes las oraciones católicas antes de dormir, o en la mesa antes de comer. Esas vivencias las viví de chica pero luego uno se va acercando o alejando, es decir, cuando llega la madurez en la fe lo haces propio o no. En mi caso lo hice propio y me involucré con más participación”.
Durante 16 años Cecilia coordinó grupos juveniles y se retiró el año pasado porque comenzó a trabajar más cerca en el hogar El Samaritano. “Tengo los mejores recuerdos con los chicos, hacíamos encuentros semanales con acción, donde se preparaban para realizar alguna actividad, y a los jóvenes les hacía muy bien ayudar al prójimo. Es algo que te gratifica y moviliza, porque pueden ver que hicieron algo, que lograron algo por el otro o mejoraron la calidad de vida de alguien, al menos por un rato”, relató con un sonrisa.
Entre las actividades que Cecilia coordinó figuran las visitas a los residentes del hogar García Landera, la confección de ajuares para las mamás adolescentes que concurren a Cáritas y recordó la última misión, donde ayudaron a las familias que vivían debajo del puente Colgante, a pocos metros del Consejo Escolar en el Complejo Jesuita Cardiel.
“Con los chicos pudimos acompañarlos durante todo un año y cuando se pudieron hacer su casa, hicimos la misa de Navidad en su nuevo hogar. Estas experiencias les sirve a los chicos para conocer otras realidades, ya que no todos tienen las mismas comodidades”.
Solidaridad
El hogar El Samaritano, es algo más que un hogar para Cecilia. Los sentimientos y la emoción son inevitables que afloren mientras habla de esa obra que llevó adelante su papá a lo largo de tantos años y que finalmente ella logró inaugurar junto a todas las personas que integran el equipo de colaboradores.
“Mi papá tenía mucho entusiasmo: con el coro, la Agrupación Comunal Trasformadora y el hogar. A mis 17 años comencé a acompañarlo a todos lados”, dijo.
También destacó que Lorenzo salía a realizar las cobranzas caminando o en colectivo, con calor, lluvia y frio.
“Mi papá falleció a los 85 años pero hasta los 84 estuvo activo pero entre la pandemia y sus problemas de corazón empezó a andar mal, entonces mi objetivo fue poder inaugurar la obra antes de que se vaya de este mundo, que era mi miedo y finalmente fue lo que sucedió”, señaló.
En el año 2019 Cecilia comenzó a trabajar más activamente en el Samaritano, por lo que pudo acompañar a su papá en la venta de empanadas y pasteles como colaboradora.
Luego de haberlo inaugurado la satisfacción es muy grande y ahora también se sumaron dos de los hijos de Cecilia para homenajear el esfuerzo que llevó adelante su abuelo con la ayuda de toda la comunidad y también una hermana de ella. “Ya es una tradición familiar”, expresó.
Docencia
Cecilia Gamboa estudió la carrera de Maestra Jardinera, y afirmó que desde chica siempre tuvo este deseo de ser como sus maestras. “Las recuerdo muy bien a Lita Salvande y María Esther Patronelli, yo quería ser como mis señoritas de jardín”, dijo.
Al mismo tiempo recordó a sus maestras del colegio Zulma Tacchi, Alcira Leoz, Liliana de Guerci, Marta Castro y Laura Videla.
A lo largo de su carrera docente ejerció en muchos lugares. Empezó en el Jardín de Infantes de Claraz y se jubiló hace tres años, luego de trabajar durante 19 años en el Jardín Nº 918 del barrio Mataderos. “Trabajé en casi todos los jardines estatales de la ciudad y tengo los mejores recuerdos, el vínculo con los chicos es maravilloso. Yo aprendía con ellos, era mi pasión”.
Sin lugar a duda, el “cierre de oro” para ella fue poder tener de alumno a su nieto. “Fue una experiencia hermosa”, indicó y añadió “no hay nada más hermoso que ser abuela”.
RETRATO
Manualidades
Cecilia como buena maestra jardinera aprendió diversas disciplinas en las manualidades y ahora disfruta de la confección de carteras con cuero ecológico y desde hace muchos años trabaja la madera, tallando tablas de picadas, relojes, tablas de asado, pizzas, copetineros, etc. “Es una terapia, pongo música y empiezo a tallar”, dijo. ///