“Me gustaría que se desarrolle una Necochea más industrial”
Carlos Gallego insistió en la necesidad de avanzar en este sentido, con una planificación estratégica y participativa. Cuestionó la concentración de la riqueza en algunos sectores y la consecuente inequidad
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Julieta Moreno
Redacción
“Necochea es una ciudad portuaria, agroexportadora, muy dependiente del campo, turística y de servicios, pero no tiene un desarrollo industrial como otras ciudades, que también son dependientes del campo”, expresó Carlos Gallego, al analizar la situación de Necochea. En este sentido, consideró que hay que apuntar a una ciudad más industrial para generar fuentes laborales, con una planificación estratégica y participativa.
Carlos Gallego nació en Berisso. Se recibió de médico en la Universidad Nacional de La Plata e hizo la residencia en medicina general en Olavarría. Se trasladó a Azul y luego a General Villegas, donde cursó una beca en Pediatría. En 1989 llegó a Necochea, donde ingresó al Hospital Ferreyra en el Servicio de Pediatría del principal efector público. En forma simultánea, compartió consultorios privados con distintos colegas hasta que abrió uno propio y se formó en gestión y salud pública. En 2003 fue convocado por Daniel Molina para participar de su proyecto de gobierno. Así fue como se desempeñó durante dos años como secretario de Salud de la Municipalidad, periodo en el que se impulsó la Unidad de Terapia Intensiva (UTI) con el apoyo de la cooperadora y la comunidad. Luego, asumió como director del Hospital Irurzun, cargo que ocupó durante seis años. Más tarde, durante el gobierno de Horacio Tellechea, fue director de Atención Primaria de la Salud. Un año después, volvió a su actividad profesional hasta que en enero del 2020 fue convocado para dirigir el Hospital Provincial Neuropsiquiátrico Taraborelli. Allí se desempeñó durante cinco años como director hasta que en junio de este año se retiró de la función. Actualmente trabaja como pediatra en el Centro Integrador Comunitario (CIC) del barrio Norte y como médico orientador en el CEC Nº 802, mientras tanto espera la concreción de unos trámites administrativos para acceder a la jubilación. Además, es docente universitario de la Facultas de Ciencias de la Salud de la Unicen desde hace 16 años. A lo largo de su vida ha militado políticamente en espacios vinculados a la centro-izquierda, entre ellos, Frepaso, socialismo y el movimiento que impulsó Néstor y Cristina Kirchner, aunque no participa activamente a nivel local en este momento.
En diálogo con Ecos Diarios, dio su punto de vista sobre la ciudad. Mostró su preocupación por la concentración de la riqueza en algunos sectores y cuestionó la inequidad. Opinó sobre el casino, el parque y el rol de las entidades intermedias.
-¿Cómo ves la ciudad?
-Yo vengo a Necochea desde el año 1979. Primero como turista hasta que me radiqué, 10 años después. Yo viví la Necochea de los ‘80, que fue una etapa floreciente. Luego, la ciudad, como el resto del país, en los ‘90 no tuvo un buen desarrollo.
Nos encontramos con la Necochea del 2000, soportamos el 2001 como cualquier ciudad del interior del país. Después, se pudo ir recuperando la ciudad y, a mi criterio, hubo una gestión municipal como la de Daniel Molina, sobre todo la primera, donde Necochea repuntó con el plan urbano ambiental, la gestión en salud, con la apertura de la terapia intensiva, los trabajos en obras públicas y demás.
Después, Necochea vuelve a caer, aunque no como en los ’90. Entiendo que luego nuevamente en la gestión de Arturo Rojas empieza otra etapa de empuje en el desarrollo. Más allá de la situación actual del país que Necochea también la sufre, es una ciudad linda como para para vivir: para los matrimonios jóvenes, para la juventud y para quienes estamos ya en la etapa de adulto mayor.
La ciudad tiene cosas lindas y también tiene algunas cosas no tan agradables que hay que soportarlas.
-¿Qué cosas, por ejemplo, no te gustan de la ciudad?
-El clima, el invierno. Nosotros acá terminamos el invierno a veces en noviembre. No podemos disfrutar la primavera como tienen otras ciudades.
También hay algunas cosas que tienen que ver con lo socioeconómico. Necochea es una ciudad portuaria, agroexportadora, muy dependiente del campo, turística y de servicios, pero no tiene un desarrollo industrial como otras ciudades, que también son dependientes del campo. Nada que ver con Olavarría, por ejemplo, ni como Tandil desde el punto de vista urbanístico y de planificación. En esos aspectos, estamos con baches y no terminamos de definirnos. Esto hace que haya cierta concentración de la riqueza, gente de mucho poder adquisitivo vinculada a la actividad del agro y portuaria, que contrasta mucho con la media del resto de la población, inclusive muchísimo más con la gente que vive en sectores más vulnerables o vulnerados.
Me parece que, en otras ciudades, no está tan marcada la cuestión de la inequidad. Por eso, a mí me gustaría que se desarrolle la industria, por supuesto, con cuidado del medioambiente. Ha habido recientemente críticas al proyecto de abrir la maltería cerca de la ribera; creo que se podría abrir en otro lugar. Por eso, lo que necesitamos es una buena planificación urbana estratégica y mucho más participativa.
No planificada desde el escritorio, sino tipo presupuesto participativo y planificado con las fuerzas vivas de la comunidad.
- Y las fuerzas las vivas de la comunidad, ¿cómo están? ¿participan?
- Este también es otro tema. Necochea tiene esa característica. Si uno ve La Plata o el Conurbano, los movimientos de las ONG, las organizaciones sociales y las fuerzas vivas de la comunidad tienen una impronta permanente. Acá hay que destacar a ciertas entidades, que están enfocadas en el bienestar, pero de forma endogámica, mirando hacia dentro, en lo suyo. No en un diálogo continuo con todas las sociedades o entidades intermedias. Pensando en esto también me gustaría una Necochea con más solidaridad.
-¿Se convoca a las entidades intermedias a trabajar?
-Muchas veces cuando uno participa de estas mesas, hay deserciones por diferentes motivos. Puede haber una entidad en particular que se acerca a debatir cierta necesidad y, si sistemáticamente esa necesidad nunca es tenida en cuenta, deja de participar. Y otras, en esta cuestión de la no solidaridad, se mete en esta mesa participativa con una inquietud y cuando esa necesidad es satisfecha, se retira de la mesa porque consiguió lo que buscaba. Entonces ahí en vez de la solidaridad, lo que reina es el individualismo. Entonces el individualismo, la competencia, la no solidaridad, hace que estas propuestas fracasen si no se tiene la fuerza necesaria para sostenerlas.
-¿Qué harías con el casino?
-Gente que hace muchos años no venía a Necochea y piensa que el casino está más o menos igual, se lleva una triste imagen de la realidad actual. Nosotros conocemos bien la película del casino, más que la foto. Hubo intentos de algunas gestiones municipales, como la de Molina que trató de poner en funcionamiento algunos sectores y mejorarlos. Después eso con el correr del tiempo fue cuesta abajo.
-¿Crees que hay que venderlo?
-Uno puede decir que es un patrimonio, un monumento histórico de Necochea y mantenerlo es responsabilidad del municipio y de la Provincia también. Todos somos responsables del estado en el que se encuentra actualmente.
A mí me gustaría que el casino vuelva a ser patrimonio de los necochenses, que siga siendo público. Es una utopía, no lo sé. Muchos dicen que con recursos del Estado no se puede sostener y quizás tengan la razón. No lo sé. Uno añora lo que vio.
-Y con respecto al parque, ¿qué opinás de las intervenciones?
-Si tanto los emprendimientos privados en el casino como en el parque, más allá del embellecimiento de la oferta de servicios para todos, se transforma equitativamente en generación de recursos para muchos, me parece bien. Pero si estos emprendimientos privados, como suele ocurrir concentra la riqueza en los mismos de siempre, no.
Sí podría estar de acuerdo con alguna intervención, pero depende de cuáles. Obviamente, siempre hay que proteger el medio ambiente, la sustentabilidad del ecosistema y la no contaminación. Si se tienen ciertos recaudos y es un ámbito que distribuya riqueza, sí, pero si el negocio es para unos pocos, no.
-¿Cómo están los servicios de salud?
-Tenemos los hospitales municipales, los centros de salud municipales, las unidades sanitarias del interior, tenemos el Hospital Taraborelli, en cuanto al sector público. Después, tenemos dos clínicas, la Cruz Azul y la psiquiátrica José Ingenieros. Hoy, por hoy, la mayor complejidad y la tranquilidad en cuanto a la atención la da el sistema de salud público, la da el Hospital Ferreyra. Las clínicas de Necochea nunca han podido tener un nivel óptimo en recursos físicos y en recursos humanos en ese sentido. El hospital siempre lo brinda y la terapia intensiva del Hospital, es muy superior. Yo veo que a nivel del privado las instituciones de salud nunca terminan de despegar y ponerse a la altura de lo que el sistema de atención necesita. Hemos tenido desarrollo en el Hospital Ferreyra, tanto en el Hospital Irurzun como en el Taraborelli con ofertas nuevas de servicios. Ni que hablar el servicio del tomógrafo que se sumó.
Acá hago un paréntesis, la ciudad de Olavarría tiene tomógrafo desde el año 1986. Casi 40 años después, Necochea tiene su primer tomógrafo en el sistema público. Nunca pude entender por qué. Hubo baches, hasta que la gestión de Rojas con su equipo de salud logra adquirirlo e instalar también el servicio con mucho esfuerzo de la Cooperadora y la comunidad.
-¿Cómo ves la gestión del intendente Arturo Rojas?
En algunos aspectos buena, comparándola con las gestiones inmediatas anteriores y más o menos pareja con aquella gestión de Daniel Molina. ¿Podría ser mejor? Sí, podría ser mejor, pero veo muchas cosas buenas, otras no tanto. Privilegio las cosas buenas que se han hecho, el tomógrafo, obras de infraestructura, pero sé que queda muchísimo: la planta efluentes cloacales y la planta de tratamiento de residuos. No podemos seguir con ese basural a cielo abierto con la humareda en la ruta. A esta altura tendríamos que haber avanzado. También me gustaría más infraestructura para Quequén, calles asfaltadas, red de agua potable, porque se nota mucho la inequidad. No se lo achaco a la gestión de Arturo (Rojas), esto es un déficit que viene de años, pero si queremos tener una ciudad más inclusiva, necesitamos dirigirnos a quienes están sufriendo esa inequidad. Me gustaría una Necochea más industrial, que no sea solamente agrícola ganadera, turística y de servicios, que haya fuentes laborales provenientes de la industria.
-¿Cómo ves el futuro? ¿Sos optimista?
Sí, si no fuera optimista no estaría acá hablado. Me hubiera ido a otra ciudad. No la hubiera elegido para vivir tantos años.
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