“Me llena de orgullo ver los logros de las jugadoras”
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Leticia Arancón Ruiz. Docente y entrenadora de básquet
Su nombre está relacionado con el básquet femenino y se podría decir que es una referente de la disciplina en nuestra ciudad porque Leticia Arancón Ruiz sigue al frente de un proyecto a largo plazo en el Club Rivadavia.
Es profesora de Educación Física y entrenadora, cuando cursaba la escuela secundaria practicó vóley y hándbol; y cuando estaba terminando esa etapa, una compañera la invitó a probar con el básquetbol, “jugué dos años en juveniles en Huracán con Daniela Alisauskas”.
Cuando estaba en el profesorado, Daniela la convocó para que la ayudara, desempeñándose como monitora, y ahí permaneció hasta que en 2000, por cuestiones dirigenciales sacaron el básquet femenino de esa entidad. Contó que “pasamos por Palermo y luego por Rivadavia, hasta que a fines de 2000 Daniela se radicó en España con su familia y quedé a cargo del femenino”.
En tanto que, en 2001 se sumó Alberto Pastrello, y continúa con un proyecto a largo plazo que sigue desarrollando en la actualidad.
A lo largo del tiempo Leticia ha vivido muchas satisfacciones y va cumpliendo con sus objetivos, “siempre a pulmón, es un trabajo conjunto entre entrenadores, familias y jugadores”, expresó.
Entre ellos, los viajes y los eventos que han tenido a Necochea como sede los considera como logros deportivos, “porque más allá de ganar o perder, son también logros individuales de nuestras jugadoras que van dejando nuestro sello en todo el país y afuera, lo que me llena de orgullo”.
Satisfacción
Para Arancón Ruiz es una gran satisfacción ver a las jugadoras adultas que le siguen demostrando su cariño, “porque como entrenadora fui y soy parte de sus vidas y ellas de la mía”.
Según expresó, todo se le fue dando por casualidad, sin embargo Leticia se ha preparado intensamente para cumplir su rol eficientemente. En 2018 hizo el último perfeccionamiento Nivel 3 (Eneba) y sobre el particular contó que “me costó mucho, tanto en lo económico como en los contenidos, fue duro todo el año, la parte virtual y la presencial en Buenos Aires”.
Finalmente, cerró con una tesis que le resultó una gran experiencia y entiende que hoy, con la tecnología y el aislamiento social, preventivo y obligatorio, es una buena oportunidad para capacitarse. Además, de las reválidas obligatorias anuales que debe cumplir para poder dirigir.
Aunque en el transcurso de los años ha ido evolucionando, la entrenadora se siente satisfecha con todo lo que ha hecho y hace por el básquet femenino de Rivadavia, con alcances a la zona y Provincia, “uno va cambiando y las prioridades también pero estoy conforme”.
El agradecimiento de las jugadoras es una de sus motivaciones, en particular cuando las más grandes aprecian todo el trabajo que, junto a las familias, se hace por ellas. Porque a pesar que su labor es poco remunerada, ama lo que hace pero requiere tener otro sueldo fuera del club para poder salir adelante.
En ciertas situaciones, le resulta desgastante que no se valore sus conocimientos, el tiempo que le dedica o tener que lidiar con la burocracia de las entidades “pero el ida y vuelta con las jugadores es lo que me impulsa a seguir”.
RETRATO
Un lugar en el deporte
Leticia nació y vivió siempre en Necochea. Tiene 40 años y se recibió de profesora de Educación Física en el ISFD Nº 31, está en pareja y tiene un hijo de ocho años, Lautaro.
En la actualidad, tiene a su cargo las categorías formativas, es decir Mini Basquet, U13 y U15, “son las que más me gustaron siempre”.
Este año la pandemia frustró los proyectos deportivos como el Encuentro de Mini Basquet que cumpliría su 16ª edición y contó que “para las jugadoras que están en el último año de la categoría esto no tiene vuelta atrás y me duele por ellas”.
Al momento de trabajar tiene claros los objetivos y ser honesta con las chicas porque se trata de adolescentes, cada una con su historia personal, “siempre se trata de sacarlas adelante”.
Se mostró agradecida con todo lo que le ha dado en básquet en estos años y con lo que ha podido aportar desde su lugar, y en particular, agradeció a la comisión directiva del club y a las familias de las jugadoras, “ni hablar del equipo de trabajo y las monitoras que van pasando cada año. Es un deporte femenino y cuesta, pero siempre estamos para defender nuestra disciplina y nuestro lugar”.