“Me llevo los mejores recuerdos y sentiré nostalgia por el jardín”
Reconoció Susana Góngora, quien se apresta a beneficiarse con la jubilación, tras 27 años de funciones en el Jardín de Infantes Nº 911, y 37 años como auxiliar de la Educación
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Mario Maruca
De la redacción
“Me voy a llevar del jardín los mejores recuerdos de situaciones maravillosas como el saludo de un niño, los besos y abrazos, me siento como la abuela de este establecimiento que tanto me brindó a lo largo de 27 años”.
Con esas palabras y emoción en su rostro, Susana Góngora, comenzó la charla con Ecos Diarios, demostrando su agradecimiento a la vida por la posibilidad de desempeñarse en su labor de auxiliar de la Educación.
“Varias generaciones de niños, inclusive, hoy adultos, la recuerdan con cariño y los docentes la apreciamos y valoramos por estar atenta para prepararnos el té o café y su buen don de compañera fiel”, aseveró una de las maestras jardineras.
“Cuando llegó el trámite administrativo del beneficio jubilatorio, se me mezclaron los sentimientos, tanto de alegría como también de nostalgia, voy a extrañar mucho toda la tarea que vengo haciendo”, reconoció la mujer.
Añadió que “va a hacer duro al principio, porque se trata de una nueva etapa de la vida pero me acostumbraré, seguramente, y tendré más tiempo para dedicarle a mis nietos y al resto de la familia”.
Susana Góngora rememora que hace casi tres décadas vivía en la ciudad de Saladillo y trabajaba como auxiliar de la Educación, hasta que apareció la oportunidad de radicarme en Necochea con su marido e hijos.
Amor por el Jardín Nº 911
“Comencé a querer al Jardín de Infantes Nº 911 y a su personal, por lo que transcurrió mi trabajo durante 27 años en este establecimiento”, agregó y puntualizó que “con muchas compañeras de tareas he desarrollado una amistad y compartimos otros momentos en la actualidad”.
Góngora señaló durante la entrevista con Ecos Diarios que “he sabido ubicarme en mí lugar y no tuve problemas con nadie, jamás invadí los espacios de las demás personas que trabajaban conmigo”.
Susana se encarga de preparar la merienda para los niños y luego lavar los elementos que se usaron, pero a veces las situaciones hacen que tenga otras salidas de vida.
“En algunas ocasiones tomé mi teléfono para hablar con alguna de mis hijas y hacerles creer a ellos (los pequeños) que estoy llamando a su mamá cuando no se quieren quedar en la sala a comienzos de las clases o cuando tuvieron algún berrinche”, narró con sentimiento.
Reconocimientos
“Me siento como la abuela del Jardín de Infantes Nº 911 porque llevo 27 años de funciones en esta institución, que me permitió a ayudar económicamente a mí familia, edificar la casa y criar a mis hijos junto al trabajo de mí esposo”, expresó.
“Empecé a trabajar en la ex sede de calle 38 casi 63, con Beatriz Argüello como directora en aquel momento y ya llevo 37 años en total en la carrera de auxiliar de la Educación”, agregó Góngora.
Sostuvo que “no hace mucho, padre de un alumno actual del Jardín de Infantes Nº 911 se acercó para decirme si me acordaba de él y le reconocí que no. Resultó ser alguien que había pasado por la institución cuando recién yo había comenzado a desempeñarme como portera. Esas situaciones de la vida, me remueven el alma”.
Las autoridades y docentes de la institución escolar aseguran que Susana Góngora se muestra abierta a hacer todo lo que puede, sin tener ningún reparo y demostrando estar disponible cada vez que la necesiten.
“Me dedico mucho a cuidar las plantas en el establecimiento como también en mi casa, además, las flores, le dan un aspecto diferente al edificio por el colorido de las mismas”, manifestó con cariño. ///
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