“Me preocupa que no tengamos un plan como ciudad”
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Víctor Pagani consideró que tenemos que ponernos de acuerdo sobre lo que somos y lo que queremos ser. Habló del casino, del Parque, de la compleja realidad social que nos atraviesa y se mostró esperanzado en las nuevas generaciones
Julieta Moreno
de la redacción
“¿Qué somos? ¿Qué queremos ser como comunidad?”, se preguntó Víctor Pagani y contó que le preocupa que no tengamos “un plan como ciudad”. En este sentido, consideró que “si no nos ponemos de acuerdo, vamos a estar siempre estancados”.
Víctor Pagani nació en Capital Federal, pero a los 2 años su familia se vino a radicar a nuestra ciudad, buscando mayor tranquilidad en un momento complejo de la Argentina, previo a la dictadura del 76. Su padre era nadador de toda la vida y, por lo tanto, siempre venía a Necochea y, por eso la eligió para vivir con su familia. Pagani hizo la primaria y la secundaria en nuestra ciudad y, a los 18 años, volvió para Buenos Aires para estudiar Derecho en la UBA. Por problemas económicos, tuvo que volver y se dedicó a la fumigación de campos. Tiempo después pudo regresar a Capital, retomó la carrera e ingresó a trabajar en un estudio jurídico, lo que le permitió ir sumando experiencia mientras estudiaba. Se recibió y, al año, volvió a Necochea. Gracias al abogado José Barredo, que le abrió las puertas, empezó a trabajar en la profesión. Con el correr de los años, se asoció con Renato Pasetti en un estudio jurídico, donde sigue actualmente desarrollando su actividad. Además, desde hace 20 años es el abogado del Sindicato de Empleados de Comercio y es apoderado y “simpatizante” de la Agrupación Comunal Transformadora (ACT), pero desde hace tiempo no milita activamente. Sin embargo, no se dedica únicamente al Derecho. Desde 2007, reabrió, junto con su compadre (Julio Pérez), un comercio familiar de venta de herrajes “La bisagra”. Fue instructor de taekwondo, pero ahora está más dedicado a la natación de aguas abiertas. Por su profesión, desde siempre está vinculado al Colegio de Abogados de Necochea y actualmente es el presidente y tesorero del Colegio de Abogados de la provincia de Buenos Aires (Colproba).
En diálogo con Ecos Diarios, consideró que la ciudad no atraviesa su peor momento, pero tampoco el mejor. Se refirió con preocupación a la compleja realidad que vive un sector social en el país y advirtió que “todos somos responsables porque siempre miramos para otro lado”. Insistió en la necesidad de planificar nuestro futuro como comunidad y dijo que confía en las nuevas generaciones porque, para él, sin duda, “son mejores que nosotros”.
Ni en el peor, ni en el mejor
“A la ciudad no la veo en el peor de sus momentos, lo que no significa que esté bien”, fue lo primero que dijo Víctor Pagani, al pensar la situación que atraviesa Necochea. “Uno tiene la posibilidad de viajar a otras ciudades y, comparativamente, uno no se explica por qué estamos en esta etapa”. Sin embargo, cree que, en parte, “se debe a muchos años en los que la ciudad estructuralmente ha perdido valor, en cuanto al casco urbano y a la zona turística”.
En lo que respecta al tejido social cree que también hemos tenido un retroceso, pero aclaró que no se lo atribuye a la ciudad. “El retroceso es nacional, no somos una isla. En una ciudad como la nuestra, que ha crecido en cantidad de habitantes, el retroceso social se ve reflejado en las necesidades de la gente, algo que no se nota en ciudades más chicas”.
Al pensar en las causas del retroceso que hemos tenido en algunos aspectos a lo largo de los años, expresó que tiene que ver con las administraciones, pero también en cómo somos como población. “No creo mucho en que el problema sea solo de los que nos gobiernan porque los que nos gobiernan son parte de nosotros”, opinó, dando cuenta de la responsabilidad que tiene cada uno como ciudadano desde el lugar que ocupa.
Para dar un ejemplo de la responsabilidad que debemos asumir como sociedad, se refirió a las protestas que se han repetido por estos días en Buenos Aires, que dan cuenta de un problema social. Para Pagani, hay un discurso público en el que se manifiesta el odio a los piqueteros, se habla de “planeros” y se repite esta idea de que la gente que trabaja, los mantiene. Tras aclarar que él no coincide con este tipo de discursos, señaló que “se estigmatiza a las personas por la condición en la que están y esto es sumamente injusto, considerando que se trata de una realidad social mucho más compleja”.
Siguiendo con su argumento, recordó que en la década del noventa nació la clase social de “los excluidos” e hizo referencia a la gran crisis económica y a quienes quedaron al margen del sistema en aquellos años. “Muchas personas que nacieron en el 95, por ejemplo, hoy tienen 27 años y nacieron y se criaron en la exclusión, como sus hermanos y sus hijos, y es lo que estamos viendo hoy como sociedad”, expresó. “De todo eso, son responsables los gobiernos seguramente, pero la sociedad también porque siempre miramos para otro lado”.
¿Qué somos?
Sobre las problemáticas de la ciudad que le preocupan, mencionó que el manejo de la basura es un tema importante que hay que resolver, al igual que la falta de empleo, aunque, en este último caso, aclaró que no es un problema únicamente de Necochea.
De todas maneras, uno de los temas que siempre le llamó la atención es que “no nos ponemos de acuerdo en qué queremos como comunidad. Si no nos ponemos de acuerdo, más allá de las discusiones sobre quién nos gobierna, vamos a estar siempre estancados”.
Para Pagani, hay que preguntarse “qué queremos ser: una ciudad agropecuaria, turística, portuaria. Tenemos un montón de posibilidades, pero no tenemos un plan”.
“¿Qué somos?”, se preguntó y dijo que quizás hay otras ciudades que tienen tan pocas opciones, que les resulta más fácil definir qué son. “Nosotros somos todo y no nos ponemos de acuerdo para enfocarnos en algo y tirar todos para el mismo lado. Me preocupa que no tengamos un plan como ciudad”.
En este aspecto, se refirió al Parque y consideró que es uno de los espacios que “requiere un plan turístico y, si bien se debate muchísimo sobre la sustentabilidad, no se avanza”. Sobre su postura, manifestó que es un tema que hay que “abordarlo seriamente” y aclaró que no está de acuerdo “en dejarlo así como está”.
“Es verdad que hay que cuidarlo y conservarlo, pero se debería poder ampliarlo para avanzar con una estructura de explotación sustentable”. Además, remarcó que si queremos crecer turísticamente “no nos queda otro lugar, o crecemos para el lado del Parque o para Quequén”.
Asimismo, señaló que no está de acuerdo con privatizar, sino que se refiere instalar a algún emprendimiento gastronómico “como lo que se ha hecho en Pinolandia que funciona y no veo que se mueran muchos árboles por eso” y mencionó el caso de otras ciudades que se han desarrollado sobre la naturaleza.
Con respecto al ex complejo casino, precisó que no le gustaría que se venda, pero también dijo que le parece que “no hay otro remedio”. No obstante, se preguntó: “¿cómo se tendría que instrumentar sin que se sospeche de negociados u oportunismo?”.
Lo que sí tiene claro es que “lo que se haga tiene que ser en beneficio de la comunidad, no para el beneficio de una explotación, más allá de que al que invierte, hay que darle oportunidades porque, de lo contrario, no va a invertir”.
“Mi deseo no es que se privatice para hacer un negocio inmobiliario”, advirtió y, si bien reconoció que no sabe de planeamiento urbano, opinó que no le gustaría que se siguieran haciendo torres.
El pasado no es mejor
Para terminar, se mostró optimista con respecto al futuro y aseguró que, de ninguna manera, cree que todo tiempo pasado fue mejor. De hecho, dijo que sus hijos y las hijas de su pareja son mejores que él. “Tengo muchos ejemplos de que son mejores que nosotros”.
“Las generaciones de hoy tienen un grado de aceptación de la identidad del otro que nuestra generación no tenía. Yo todos los días aprendo de ellos”, insistió. Contó que se crió, como todos, en una sociedad patriarcal en la que hacer chistes homofóbicos era algo común, pero hoy ya ni se le ocurre hacerlo porque sus hijos no solo lo retarían, sino que no se reirían y él también aprendió a no reírse más de esos comentarios. “¿Cómo nos vamos a reír del otro?”, se preguntó y reconoció que “en eso, nos hicieron mejores y, por eso, también soy optimista en que pueden hacer las cosas mejor que nosotros”.///