“Me siento activa y con la mente ocupada, eso es bueno para mí”
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Silvia Norma Orofino. Desde junio de 2010, es protagonista de la colecta de leche junto a un grupo de colaboradoras y amigas. Pero también disfruta de hacer teatro y pintura, y cumplir con su rol de ama de casa
Mario Maruca
De la redacción
“No me va a parar nadie, salvo que me llegue un hondazo desde arriba, aunque eso nunca se sabe, pero quiero decir que me siento activa y con la mente ocupada, algo que es bueno para mí”, manifestó Silvia Norma Orofino.
El 5 de junio de 2010, en la Plaza de las Carretas de su querido barrio Norte, comenzó con la campaña de la leche, bajo el eslogan “Un litro de leche por mes”, Necochea puede.
En un par de meses, se van a cumplir 13 años de la iniciativa para ayudar a merenderos y otras instituciones que asisten a personas con necesidades del núcleo urbano, como la Casita de Yipuy y el Hogar Preciosa Semilla.
Ya lleva 143 colectas y tiene un grupo de colaboradoras y amigas “de hierro”, que tomaron el compromiso de hacer algo por el prójimo.
Estas personas son: Mirta Ruggero, Susana Bonilla, Silvia Reynoso, Lili Penzo y Mónica Sotuyo.
Por otro lado, Obdulio Fernández, de 85 años, y Guillermo Carral, son los encargados de repartir los litros de leche que la comunidad mensualmente aporta desinteresadamente.
El legado de sus padres
“Lo que me brindó la gente que me amó, por ejemplo, mis padres, me marcaron para el resto de la vida. Vivo recordando los dichos de mis papás, quienes me inculcaron la fuerza del trabajo y la lucha permanente por los valores”, reconoció con emoción.
“Nací en el barrio Norte, me crié y aún vivo en este lugar. Mi viejo trabajó como panadero desde los 11 años y nunca comí un pan dulce mejor al que él elaboraba, mis padres hicieron la casa y fueron un verdadero ejemplo de vida”, señaló Silvia con mucho sentimiento.
El arraigo con el barrio Norte es tan especial para Silvia Orofino que su abuela cuando llegó a Necochea proveniente de Ayacucho, se instaló en el mismo inmueble que en la actualidad ocupa el Club Mataderos.
Historias de vida de la familia que la marcaron también para el resto de su vida. Silvia además tuvo una peluquería en su casa y de esa manera, se ganó los primeros pesos trabajando.
Orofino tiene dos hermanas, una de ellas, vive en Mar del Plata y la otra en Tandil.
Labor solidaria
Mientras realizaba dibujo y concurría a las clases con Pablo Benedini, en la Escuela Municipal de Artes, se volcó a la labor de solidaridad. Se compró su primera computadora y comenzó con las comunicaciones con amigas.
La campaña de la leche la envolvió tanto que está a punto de cumplir 13 años de trayectoria y se siente a gusto ayudando a quienes lo necesitan en tiempos complejos de la economía nacional.
“Durante la pandemia de Covid-19 seguimos adelante y la gente traía las donaciones de leche a casa para luego repartirla a más de 30 merenderos y otras instituciones de Necochea y Quequén, que reciben el aporte de la sociedad. Hacemos lo que podemos y hasta donde podemos”, puntualizó Silvia.
Añadió que “hemos logrado la confianza de la comunidad y eso es muy valioso, nosotros somos el nexo para llevar adelante estas campañas de recolección de litros de leche”.
Valiosos aportes
Orofino recalcó la buena predisposición de quienes ayudan a ayudar. “La Agrupación Los Locos de los Cuatriciclos colabora con nuestro grupo, al igual que el cantante José Luis Rodríguez, quien por tercera vez hizo una colecta para nosotros y estos aportes son maravillosos”, manifestó.
“Mi garaje de casa es el lugar de acopio de los pack de leches y luego salen a distribuir las donaciones hacia los distintos lugares. Es un trabajo minucioso y lo hacemos con mucho placer, las mujeres y hombres”, enfatizó.
Acerca de lo que dicen sus familiares por la tarea que impulsa, Silvia reconoció que “en algún momento expresan que estoy loca, porque me acelero mucho y mi marido me dice para un poco… (risas), pero no me puedo quedar quieta, haciendo esto me siento plena en la vida”. ////
Retrato.
Más de 25 años como personal auxiliar
Silvia Norma Orofino está casada con José Martínez y en mayo venidero, el matrimonio se apresta a celebrar el 51 aniversario. A ese tiempo hay que sumar otros cuatro años que estuvieron de novios.
Tienen tres hijos, Valeria, Vanesa y Rodrigo; entre las dos mujeres les dieron cinco nietos: Valentina, Joaquín, Francisco, Violeta y Martiniano, el más pequeño. Renata es la bisnieta, quien va a cumplir dos añitos de vida en mayo próximo.
Silvia tuvo a su padre como panadero y a su mamá, modista. En la época de la adolescencia viajaba a Mar del Plata para realizar cursos de peluquería y luego instaló el negocio en la casa de sus papás, en pleno corazón del barrio Norte, donde actualmente vive con su familia.
En un momento de la vida, su esposo se quedó sin trabajo, Silvia tuvo que salir a buscar un empleo para ayudar a la economía del hogar y se anotó en el establecimiento escolar que albergaba a sus hijos.
En la Escuela Danesa, tuvo la posibilidad de hacer una suplencia como personal auxiliar y, de a poco, se fue metiendo cada vez en el establecimiento que la tuvo como empleada durante más de 25 años
“Tuve distintos directivos y aprendí tanto de ellos que puedo decir que la Escuela Danesa fue como mi segunda casa, además ser el lugar donde se educaron mis hijos y me brindó trabajo”, resalta emocionada esta activa mujer.
De tan andariega que es, Silvia hace teatro desde que se jubiló como auxiliar de Educación y pintura, desde el 2005, y también concurre a clases de yoga.
“Lo paso de diez con el teatro, me divierto mucho con mis compañeros del grupo A Lo Grande, con quienes hicimos dos presentaciones actorales en el Teatro Municipal”, reconoció Silvia Orofino con alegría en su rostro. ////