Medallas, grandes nombres y el orgullo de vestir los colores
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Protagonistas necochenses en 70 años de historia en los Juegos Panamericanos
Adrian Stolarczuk
Redacción
A principios de mes, en Teotihuacán, en México, se encendió la llama que tras cruzar el continente, iluminará el cielo de Lima este viernes, desde el pebetero del estadio Nacional, dando inicio a los Juegos Panamericanos. Se trata del encuentro social, cultural y deportivo más importante del continente americano, que se celebra cada cuatro años y que cumplirá su 18° edición.
Afortunadamente, el deporte de Necochea dirá una vez más presente, alimentando una larga historia de medallas, grandes nombres y la sensación de vestir los colores nacionales, esa que tanto se busca y te marca de por vida.
Ortiz, el pionero
La relación entre el deporte necochense y los Juegos Panamericanos nació desde la misma primer edición, en 1951, cuando la llama brilló por primera vez en Buenos Aires. El encargado de cortar la cinta y además subiéndose al podio, fue el atleta dulcense Emilio Ortiz, quien alcanzó la gloria colgándose la medalla dorada en lanzamiento de martillo. Entrenado por Carlos Enrique Rens en el Club Huracán, rompió las barreras de la ciudad, y representó a San Lorenzo de Almagro en la elite. En el recuerdo, siempre aparece la anécdota de la charla tras el podio con Juan Domingo Perón, presidente por esos años y gran impulsor de la creación de los Juegos en Buenos Aires.
Desde aquel primer paso, pasaron muchos años para dar el segundo. Casi como el mismo tiempo que les tomó a los propios Juegos ganar prestigio y competitividad entre los atletas del continente, transformándose en tradición y en el máximo evento de la Organización Deportiva Panamericana, creada hace 70 años.
El gran “Polo”
En la quinta edición, en la ciudad colombiana de Cali en 1971, tomó la posta José Ignacio “Polo” De Lizaso, en otro capítulo de su brillante trayectoria en el básquetbol nacional. El alero necochense, que llevaba entonces ya cinco años en el seleccionado, fue titular en aquella campaña que terminó con un quinto puesto y con la frustración de no poder clasificar para los Juegos Olímpicos de Múnich del año siguiente. El referente del Club Rivadavia y que ganó todo con Olimpo de Bahía Blanca, disputó un Mundial y también fue campeón sudamericano con la celeste y blanca.
En vóley, dos generaciones
El siguiente capítulo destacado lo generó el vóleibol, con la destacada figura de Esteban “Mono” Martínez. Siendo parte de la primera gran generación nacional en los años 80, junto a Waldo Kantor, Hugo Conte y Daniel Castellani entre otros, generó la irrupción de este deporte en el sentir popular con la medalla de bronce lograda en el Campeonato Mundial de Argentina 1982. Al año siguiente, en los Panamericanos de Caracas 1983 repetirían el tercer lugar del podio, venciendo a Estados Unidos en el cruce por la medalla y quedando detrás de Brasil y Cuba. El “Mono” también competiría en los Panamericanos de Indianápolis 1987, aunque esta vez el equipo estadounidense, en casa, se tomaría revancha en semifinales y Brasil sería el verdugo en el partido por el bronce. La revancha argentina, también con Martínez en el plantel sería más dulce al año siguiente, derrotando a Brasil para colgarse el bronce olímpico en Seúl, la máxima gesta del vóleibol argentino hasta hoy.
Por diferentes motivos, Pablo Meana, también representante olímpico, no formó parte de los Panamericanos en sus casi diez años en la Selección. Pero si su hermano Martín, también en el puesto de líbero, integrando el plantel argentino en los Juegos de Rio de Janeiro 2007.
Ana María Comaschi
Después de Ortiz en la primera edición, el atletismo necochense volvió a este nivel 40 años después, de la mano de Ana María Comaschi, otra de nuestras grandes embajadoras. Sus dos participaciones fueron bien diferentes, más allá de los resultados. En los 11° Juegos en La Habana, en 1991, llegó en su pico máximo de rendimiento, alcanzando el quinto puesto en el heptathlón y confirmando sus aspiraciones de ser olímpica al año siguiente, en Barcelona. Ya con 30 años, distintas fueron las sensaciones en los Juegos cuatro años más tarde, cuando decidió participar en el lanzamiento de bala con el único objetivo de ser parte de la fiesta deportiva que vivió como sede Mar del Plata, su ciudad adoptiva.
La última década
Los últimos años están mucho más frescos. Otro olímpico y por triplicado, el nadador Eduardo Otero también sería parte de los Panamericanos en dos ediciones. El espaldista, varias veces campeón sudamericano y doble medallista dorado en los Juegos Odesur, competiría en las ediciones de Santo Domingo 2003 y en Rio de Janeiro 2007. En República Dominicana logró un meritorio quinto puesto llegando a la final en los 100 metros espalda, siendo el mejor sudamericano de la prueba.
El resto de la historia es con apellidos más contemporáneos. La natación nos volvería a representar, también con una figura surgida de la Asociación Arenas y entrenada por Marcelo «Yuri» Quaglia. María Belén Díaz, por entonces record argentino en los 100 metros mariposa, integró la delegación en los Juegos de Toronto 2015. Finalizó 12° en los 100 mariposa y finalizó cuarta integrando la posta combinada de 100 metros, con récord argentino.
En los Juegos de Guadalajara 2011, aunque sin competir, vale destacar la presencia en la delegación oficial de Joseba Bilbao, campeón del mundo un año antes, quien viajó a México como sparring.
Hace cuatro años en Toronto se vivió un momento sin precedentes con cuatro necochenses en el equipo argentino. Además de la mencionada Belén Díaz, clasificaron las palistas Sol y Luz Cassini y la golfista Manuela Carbajo Ré.
Surgidas en el río Quequén, pero radicadas hace años en San Martín de los Andes, las hermanas Cassini estuvieron cerca del podio. Ambas terminaron cuartas, Sol en canoa individual y Luz en kayak individual.
Putter de bronce
Carbajo Ré, en tanto, quedó en la historia colgándose la medalla de bronce en la competencia por equipos mixtos junto a Tomas Cocha, Alejandro Tosti y Delfina Acosta. Para la joven del Necochea Golf Club significó el máximo logro pero no su única medalla internacional para Argentina tras la plateada en The Spirit y otro bronce en los Juegos Odesur.
Para la expedición a Lima, las ilusiones se renuevan con la segunda participación consecutiva para Luz Cassini, ahora en la modalidad kayak extremo, y para Carbajo Re. Todo un símbolo de vigencia y trayectoria. Aunque los nervios y la sensación inigualable de jugar por tu bandera sean los mismos y no tengan comparación. Un privilegio, una responsabilidad y todo un triunfo en sí mismo que pocos han podido acuñar con orgullo.