Mejoras en el centro
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Por diversos factores, entre los que priman los vaivenes económicos, la renovación de comercios en cuanto a bajas y altas es más que frecuente en Necochea, siendo muy pocos los que han superado las dos décadas de permanencia en la zona céntrica.
La aparición, de vez en tanto de nuevos inversores, cambia una fisonomía que en general no sufre modificaciones. De allí que el estancamiento es de años y en esta cuestión no sólo tienen que ver los comerciantes, sino también el Estado municipal, que no ha contribuido debidamente para mejorar la vía pública del área.
El último cambio notable en materia de obras fue el arreglo, con giros internos en las esquinas, de los estacionamientos centrales de la avenida 59. Fuera de ello ni siquiera se ha logrado mantener en buen estado el asfalto de las calles principales.
La infraestructura en veredas tampoco acompaña: columnas de iluminación y recipientes para la basura no uniformes, maceteros de cemento con rajaduras; veredas de todas las variantes y en muchos casos con baldosas rotas y una marcada falta de luz, son muestras de ese estancamiento al que nos estamos refiriendo.
Luego de haber insinuado mejoras que no ha concretado totalmente en lo que lleva al frente de la Municipalidad, el intendente Facundo López anunció recientemente la concreción de algunos cambios menores en la zona céntrica, como la modernización de las luminarias y el recapado de calles, al que en las últimas horas sumó la firma de un convenio con la Provincia, para reparar la avenida 59, en el tramo comprendido entre la rotonda y la avenida 74.
Inmersos en una crisis que los llevó a pedir la ayuda de la comuna, a través de la reducción de la tasa de Seguridad e Higiene, y la solicitud de no cobrar el estacionamiento medido los sábados, como forma de incentivar a la clientela, los comerciantes han observado con beneplácito estos anuncios.
Como tantos cambios en otros rubros, los titulares de los comercios hoy padecen una fuerte competencia por la venta a través de Internet, a precios con los que no pueden competir, a lo que se suman las cargas impositivas; los alquileres a precios altos y en varios casos los que les requiere contar con empleados.
Si bien han mostrado expectativas por las mejoras anunciadas por el Intendente, la mayoría se encuentra atrapada en una complicada situación. Salvo excepciones de quienes apuestan a abrir todos los días de la semana, la economía parece sepultar cualquier mejoría individual de envergadura.
Ni siquiera han probado con transformar los sábados en peatonal un tramo de la calle 61, como se barajó más de una vez, con espectáculos de artistas callejeros y ofertas especiales que tienten a posibles compradores.
Completan el panorama los casos de robos a de los que frecuentemente son víctimas. Sobre el tema un reclamo casi unánime del sector es que haya más presencia policial. Ha quedado en el recuerdo las vidrieras iluminadas, junto a coloridos y movedizos carteles que identificaban cada negocio hasta pasadas las 23. Aduciendo razones de seguridad, los comerciantes bajan persianas inviolables, apagan las luces y el centro muere al ponerse el sol.
Como en otros aspectos de la ciudad, el microcentro necesita desde hace largo tiempo un impulso que le haga recuperar el fulgor de otros tiempos. Y para que ello se pueda ir haciendo realidad hace falta la apuesta y coraje del propio comerciante, no sólo económico sino en materia de ideas; y el respaldo concreto del gobierno de turno.///