“Mi mente está llena de poesía y me hace sentir mejor persona”
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Olga Márquez. Docente jubilada, escritora e integrante de la Liga de Madres
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Maestra de vocación, apasionada por la literatura, y con un definido perfil solidario Olga Márquez integra desde hace unos 40 años la Liga de Madres de Familia y además es una prolífica escritora y poeta.
“Mi pasión por la lectura nació en cuatro grado cuando descubrí la biblioteca de la Escuela Nº 1 y la encargada del lugar me ayudó a elegir un libro acorde a mi edad”, sintetizó Olga quien a partir de ese momento nunca dejó de leer.
En su adolescencia conoció los clásicos y después pasó a los best seller y actualmente lee dos libros por semana, “ellos me acompañaban en mis viajes diarios durante tres años en que me desempeñé como maestra rural y ahí también nació mi amor por la poesía”, sostuvo.
Vale mencionar que es autora de dos libros de poemas, “De amores y de grillos», del año 2000 y «Rosal de recuerdos”, del 2014.
Es maestra jubilada y ocupa parte de su tiempo colaborando con la Liga de Madres de Familia, institución que cumplió sus 65 años de vida activa al servicio de la comunidad. Hace poco, por invitación de Manuel Montero Lacasa concurre una vez al mes al encuentro de escritores, “un ambiente donde todos compartimos los mismos sentimientos de amor a la literatura y donde cada uno lee sus textos o poemas”, expresó Olga.
Proyectos
Es conciente que a cierta edad lo más importante es rodearse del amor a la familia, compartir encuentros con amigos, pero por sobre todo, tener proyectos, y en ese sentido dijo que “participar de los encuentros literarios me hacen muy feliz y estoy viviendo una experiencia enriquecedora, ya que mi mente está llena de poesía y la poesía me hace sentir mejor persona”, afirmó.
Consultada respecto a cómo se involucró con la Liga de Madres de Familia contó que “en octubre de 1979, por intermedio de Delthi B. de Uranga fui invitada a formar parte de la comisión”. Su primer cargo fue de secretaria y recuerda que había mucho trabajo, a tal punto que tuvo que aprender a escribir a máquina.
En el transcurso de los años fue ocupando sucesivos fueron, Espiritualidad, presidenta -vicepresidenta y estos últimos años Prensa y Difusión.
Al respecto comentó que “me adapté enseguida a cada uno, con buena voluntad y sobre todo la unión que reinaba entre los miembros de la comisión”.
Además, desde hace ocho años organiza el homenaje a mujeres de destacada trayectoria en nuestro medio para el «Día de la Mujer», una celebración que tuvo muy buena acogida.
Respecto a su labor en la entidad afirmó que “fue una gran experiencia de vida conocer de cerca problemas de la comunidad, ayudar a familias necesitadas y comedores comunitarios, la considero como mi segundo hogar y trato de colaborar cada vez que sea necesario desde mi lugar teniendo como premisa una frase que lo sintetiza todo «Quine no vive para servir, no sirve para vivir”.
Gratos recuerdos
Su familia es un pilar fundamental en su vida, “mi alegría me la dieron mis dos hijos y ahora mis dos nietos”, puntualizó Márquez quien recordó a su esposo con quien acostumbraba a viajar en familia, aun cuando sus niños eran pequeños “actualmente lo sigo haciendo pero lamentablemente sin el compañero de la vida”.
Nació y se crió a una cuadra de la playa, donde ahora está la Peatonal y se mudó “al centro viejo”, como acostumbran a llamarlo los turistas siendo adulta.
Evocó los veranos del pasado en que la gente se quedaba cerca de un mes de vacaciones, “ahora todo ha cambiado, las personas hemos cambiado”.
Un párrafo aparte le dedicó a su profesión docente, labor que le dio muchas satisfacciones, tanto cuando fue maestra rural como cuando ejerció en la Escuela Nº 10.
Olga se jubiló, luego de 20 años de trabajo, en la Escuela Nº 4 y tiene gratos recuerdos de las cinco temporadas que prepararon comparsas para el Festival Infantil y ganaron tres veces el primer premio. “Lo organizaba cuando terminaban las clases y recuerdo el entusiasmo de las padres por colaborar en estos eventos”, evocó Márquez, trazando una colorida semblanza de su vida.