“Mi padre era violento y nos maltrataba a todos”
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Aseguró Franco Ortega (22), uno de los hijos de la pareja, quien debió intervenir en un episodio ocurrido en su hogar en Mar del Plata: “Tras una discusión, la tomó a mi madre del cuello y le pedí que se vaya de mi departamento”, acotó
Con marcada entereza y aplomo Franco Ortega (22) brindó su testimonio ayer ante los miembros del jurado popular y la jueza del Tribunal Criminal Nº 1. Cuidó cada palabra al momento de responder los interrogatorios y se mostró como una persona de mayor experiencia.
Su posición no era nada sencilla, al contrario, sus padres son los involucrados en esta triste historia de violencia de género, exceso de poder y control que se prolongó durante años y que los hijos de la pareja padecieron en carne propia.
El joven no esquivó ninguna pregunta de los abogados de las partes, para todo tenía respuestas sobre las experiencias vividas que, seguramente, dejaron huellas en su etapa de crecimiento.
“Mi padre era un manipulador, violento y nos maltrataba a todos siempre: a mi madre (Marisa Astudillo), mi hermana y hasta con mi perro. Un día lo agarró a trompadas porque se había escapado de la casa y le tuve que decir que se frenara, porque me iba a matar el perro”, dijo Franco Ortega en su declaración.
Según expresó el testigo, su padre, Rubén Abel Ortega (53), acusado de “tentativa de femicidio”, se descargó con el perro en ese accionar sorpresivo “porque estaba alterado”, tras conocerse una supuesta infidelidad del policía con una compañera de trabajo, quien había tenido un hijo.
Un aviso previo
Franco Ortega en su declaración destapó varias situaciones irregulares que atravesó el matrimonio durante años y recordó lo sucedido en Mar del Plata, a una semana de la agresión a balazos del oficial contra su mujer.
“Mi padre me pidió la llave del departamento donde yo vivía porque estudiaba en Mar del Plata y la tomó del cuello a mi madre. En ese momento me llamó mi hermana (Camila) y me pidió que venga enseguida”, contó el joven.
Añadió con detalles que “yo estaba en la casa de mi novia y retorné al departamento. Lo saqué a mi viejo del lugar y le pedí que se vaya para Necochea. Fue la última vez que hablé con él”, a una semana del hecho en la vivienda del barrio 9 de Julio.
Con mucha tranquilidad, Franco Ortega señaló también que su padre “era mi mejor amigo, fue una traición para mí”, debido a lo ocurrido con su madre y los desprecios y actos de violencia que ella soportó a lo largo de los años de convivencia.
Puntualizó sobre lo sucedido en el interior de la Jefatura Departamental de Policía de Necochea, un episodio de verdadera gravedad: “La encerró a mi mamá en una oficina y le iniciaron un sumario administrativo, le sacaron el arma reglamentaria, pero a los pocos días se la volvieron a dar. Esto habrá sido seis meses antes del episodio”, relató.
Los celos del acusado
El defensor de Rubén Ortega también interrogó al chico de 22 años y enfocó sus consultas hacia los celos que demostraba el imputado. “Tenía celos hasta de sus propios amigos (policías) porque podían mirar a mi madre. Siempre le decía a ella ‘vos tenes que estar en casa’”.
Franco Ortega se presentó en el Tribunal Criminal de remera, pantalón corto y zapatillas. Se sentó frente al micrófono y recordó otra situación anormal que se produjo durante una visita que Marisa Astudillo hizo a Mar del Plata.
“Estábamos en el shopping que recién se había inaugurado tomando un café los tres: mi madre, mi hermana y yo. Mi papá la llamó por teléfono y le dijo que era tarde, parecía que la quería tener encerrada en todo momento”, aseveró.
Otra indisposición
Mientras Franco Ortega declaró en la sala de justicia frente a la jueza Mariana Giménez y los doce integrantes del jurado popular y los seis suplentes, el acusado se mantuvo en un sector contiguo.
El chico respondía al interrogatorio y, en un momento, Rubén Ortega volvió a sufrir una indisposición de salud que derivó en el traslado a otro recinto del Tribunal y debieron llamar al servicio de emergencias de la Usina.
La doctora Giménez solicitó un cuarto intermedio que se prolongó por unos minutos y cuando se restableció el imputado, su hijo continuó con sus contundentes respuestas que complican la situación procesal de su padre.
Cabe recordar que, en la primera jornada de debate, cuando declaró Marisa Astudillo, también el oficial de la Policía bonaerense se descompuso y debió ser asistido.