“Mi pasión es la danza y con el pole dance cumplí mi sueño”
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María Susana Benítez. Es profesora de danzas y se animó a romper estructuras con el pole, el cual requiere disciplina y preparación física
Por María Cecilia Gotta
Redacción
Hace 30 años eligió nuestra ciudad para vivir con sus hijos y trabajar de lo que más la apasiona que es la danza y en particular el pole dance, una disciplina que al día de hoy se lo ve con prejuicio, pero ella se animó a desafiar las estructuras y lograr su objetivo como profesora y enseñar esta actividad a niños y adultos.
“Yo amaba el ballet, lo clásico es mi pasión, pero el pole dance me encantó cuando lo descubrí y a pesar de los prejuicios, seguí adelante contra todo y ahora está dando sus frutos”, manifestó y aseguró “los sueños se pueden alcanzar, a veces cuestan un poco más de tiempo concretarlos, pero si trabajás y sos constante, se llega”.
Susana creció en Morón, provincia de Buenos Aires en un lugar muy humilde y su madre fue quien le trasmitió el amor por el arte. “Cuando yo tenía 5 años mi mamá, que amaba el ballet, nos anotó junto con mi hermana en una academia de danza y empezamos el profesorado de danzas, donde aprendimos danza jazz, contemporáneo y ballet, actividad que siempre me acompañó”, recordó, además relató “mi mamá nos llevaba a los teatros, al Colón, a escuchar a la Sinfónica y nos dio la herramienta de amar el arte y pudimos superarnos, el balance es positivo, de superación”.
Además de trabajar en otras actividades, como empleada doméstica y secretaria, nunca dejó de lado su verdadera pasión: la danza.
Susana relató que se casó muy joven cuando tenía 13 años y se fue a vivir a San Luis con el padre de sus primeros cuatro hijos. De aquella experiencia comentó “era artista callejera con mi exmarido, hacíamos eventos, días del niño, cumpleaños y si bien me costó mucho estar lejos de mi familia, me adapté a San Luis y en esa etapa tuve un importante acercamiento con el público, aprendí como manejarme y observar”.
Desafío personal
El pole dance llegó a su vida a través de su hermana en el año 2005, cuando conoce a un referente de la disciplina y se forma en Buenos Aires, inmediatamente Susana se enamoró del pole dance y lo trajo a Necochea.
“Viajaba a Buenos Aires para capacitarme, y durante la pandemia me capacité online con una escuela de Brasil, para aprender nuevas figuras. Hay que estar al día con todo lo nuevo que sale”, dijo.
También tomó clases con una profesora de Azul sobre pole exótico y ahora su meta es competir en octubre en Buenos Aires con pole sport coreográfico. “Me estoy entrenando y voy a empezar a viajar para perfeccionarme en Azul. Después de tanta lucha ahora veo los frutos, valió la pena”, remarcó.
En la sede de calle 52 Nº2733 une sus pasiones, las disciplinas de circo con el pole. “Muchos elijen trapecio, tela, aros, lira, pole, es muy lindo lo que se vive con la gente de diversas edades”, manifestó.
Susana también está enfocada en formar a futuras instructoras de pole para que continúe esta disciplina en nuestra ciudad y mencionó que “aunque es un deporte y es una disciplina que esta incluida en la danza porque tiene varios estilos: sport, exótico, acrobático y coreográfico, tiene su faceta sensual, pero es para todos, hombres, mujeres y niños”.
Es una disciplina que requiere confianza en uno mismo, es un desafío personal, de autoestima, de logros, superación, que rompe con las estructuras y se trabaja la coordinación, la fuerza y la resistencia. “El pole dance era un actividad de lucha para desarrollar fuerza, luego se empieza a utilizar en los bares y en los cabarets, y luego se comienza a dar clases de esta disciplina, hasta que finalmente se aprueba bajo la óptica de cinco kinesiólogos como un deporte y actualmente hay competencias”, detalló.
Su lugar
Al mirar hacia atrás y ver el camino recorrido en su vida, Susana hace un balance positivo porque otro de los sueños que cumplió fue vivir en una ciudad con mar.
“Yo estaba separada con cuatro hijos a cargo y me vine a vivir a Necochea definitivamente. Ya conocía la ciudad y el mar siempre me llamó la atención”, dijo.
En nuestra ciudad conoció a su exesposo y tuvo cuatro hijos más.
Hoy, ya es abuela y disfruta de ese vínculo.
En Necochea también se capacitó en danzas, en la Academia de danzas árabes Raks Sharki y se conectó nuevamente con la danza, con todo lo nuevo después de tantos años.
“Conocí mucha gente, mi capacitación fue muy rica gracias a todas las personas talentosas que conocí, inclusive bailarines internacionales”, destacó.///