“Mi vida está atravesada por completo por el teatro”
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Rosana De Castro. Actriz y docente, forma parte de proyectos relacionados con la niñez
“Siempre estuvo en mí la curiosidad y el gusto por el teatro”, expresó la actriz y docente Rosana De Castro que desde comienzos del año 2000 comenzó a transitar este camino.
Estudió diseño de indumentaria en Mar del Plata y aunque su proyecto era continuar estudiando vestuario en Buenos Aires, decidió regresar a Necochea.
Mientras estudiaba acostumbraba a ver distintas producciones y para presentar su tesis necesitaba hacer un desfile performático por lo que se acercó con su propuesta a El Cenáculo donde tuvo muy buena respuesta y estrechó vínculo con la gente de lugar.
Comenzó a tomar talleres ahí y en la Escuela de Artes de Quequén. También asistió a seminarios y posteriormente hizo el profesorado de Teatro en la Escuela Orillas del Quequén.
Su primer trabajo fue teatro de sombras, a partir de un cuento de Horacio Quiroga, con Belén Caputo y Mariana Gallegos y luego trabajó en “La epopeya del vendedor de alarmas”.
En ese sentido dijo que “cuando Juan Pablo me convocó acepté el desafío y me encantó la experiencia que abarcaba varias disciplinas”, destacó Rosana.
En 2007 la convocaron a formar parte de la Asociación Civil La Subida que trabaja en barrios llevando cuentos a los niños, “ a veces los narrábamos y otras montábamos una escena por lo que surgió la necesidad de conformarnos como grupo y nació Teatro El Cruce”, contó.
Rosana “Chula” De Castro considera como su gran maestro y amigo a Alberto Santilli con quien sigue en contacto, además a lo largo de los años ha tomado talleres con Laura Lago, Juan Pablo Santilli, Guillermo Yanícola, Cristina Banegas, “también en el profesorado fui encontrando personas en el camino que me nutren”.
Desde sus comienzos la actividad ha sido intensa ha trabajado en obras tales como Bitácora, cuentos alrededor del mundo; La granja de Eleuterio; Tesoros del viento, Cuentos de los hermamos Grimm y Nueva York.
Trayectoria
En 2012 dirigió No soy yo quien habla, actuó en El secuestro de Isabelita, Cosiendo dulces, trajes y sueños, “La añoranza de algo perdido; desde 2016 hace un remplazo en la obra El Caso Solanet, en Tandil.
Mientras continúa con una intensa actividad en nuestra ciudad, también abocada a su rol de vestuarista en diversas producciones como Tasha y Atenas; La Razón blindada y Lo feo de volver, entre otras.
A su entender la producción de teatro independiente depende de la voluntad de los teatristas de llevar adelante un proyecto. “una vez que la obra comienza a funcionar recuperamos lo que ponemos porque no es tan sencillo acceder a un subsidio”, expresó.
Sus comienzos estuvieron relacionados con el teatro para niños y le interesa particularmente este tipo de propuestas pero le gustan todos los géneros teatrales. “Estoy pensando en animarme a escribir algo relacionado con la comedia”, contó.
Rosana se considera una trabajadora y luchadora del teatro y esta disciplina ha atravesado su vida por completo dado que es profesora, trabaja en relación con los niños y en su desarrollo y formación actoral.///
Continuar aprendiendo
Actualmente está haciendo un curso de dramaturgia infantil adolescente a distancia con María Inés Façlconoi con el objetivo de adquirir algunas herramientas para terminar de darle forma algunas ideas; en Semana Santa participará del Festival Nuestra América en el Delta con “La caverna de las cuentos”.
Mientras, continúa colaborando en la producción de la 6º edición del ciclo de teatro Cienfest; ejerce como profesora de teatro en los tres niveles en el CEIA; es docente del Jardín maternal Barquito de Papel e integra el programa Barrio Cultura.
El año pasado recibió el premio de actriz destacada en el Festival de Teatro clásico adaptado donde participó con la pieza “Un muro impenetrable” y respecto a esta distinción dijo que “fue una sorpresa y una alegría haber participado del encuentro”.
Disfruta de lo que hace y es una trabajadora incansable y además es ávida espectadora de teatro.
Rosana tiene 40 años, nacida y criada en Necochea. Estuvo unos años viviendo en Mar del Plata y luego volvió a radicarse aquí. Es mamá de Renata, de 14 años y tiene como compañero de vida y teatro al actor Gustavo Wilson.///
