Miércoles 10 de enero de 1996
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Julio Municoy le solicitaba “ayuda” económica a la Usina
El Intendente había desconocido en enero un convenio de refinanciación de deuda y había dejado de pagar
Mientras el intendente municipal Julio Miguel Municoy había impulsado intensas gestiones para lograr que la Empresa Social de Energía de la Provincia de Buenos Aires (Eseba) aceptara recibir bonos denominados “de saneamiento financiero”, a través de los cuales la comuna de Necochea proyectaba afrontar parte del pasivo que mantenía con la concesionaria eléctrica, el jefe comunal había solicitado paralelamente que la Usina Popular Cooperativa le transfiriera al menos una parte del dinero que percibía por el cobro de la Tasa de Alumbrado, con el objetivo de afrontar compromisos municipales.
Trascendió que el Intendente había comprometido su apoyo y el del senador Miguel Ángel García para que la empresa provincial aceptara los mencionados bonos, en “un porcentaje que era materia de discusión”, según se consignó.
Cabe señalar que la UPC tenía consolidadas sus deudas con la Eseba, a las que hacía frente mensualmente. En forma paralela, la Municipalidad de Necochea debía hacer lo propio, en virtud de convenios oportunamente firmados durante la administración del ex intendente José Antonio Aloisi.
Para ello, se había dispuesto utilizar el excedente de la Tasa de Alumbrado, conforme el siguiente esquema: en un primer convenio se había afectado el 70% de la recaudación sobrante, una vez descontados los consumos habituales del municipio. Mediante este mecanismo, el Departamento Ejecutivo venía cancelando la denominada “deuda intermedia”. Dicho acuerdo había sido homologado por el Concejo Deliberante.
En un segundo convenio, la comuna había propuesto afectar el 30% restante del excedente para responder a otro importante pasivo.
La UPC había cumplido mensualmente con este último acuerdo, abonando 50.000 pesos a la Eseba, pero el municipio no había cumplido con su parte.
Ante los problemas económicos y financieros que atravesaba la Municipalidad, el intendente Municoy había desconocido, en enero, el primer convenio y había considerado que “la deuda con la UPC debía cancelarse a través del régimen de bonos”.
El mecanismo dispuesto por el Departamento Ejecutivo —la retención de una partida de 110.000 pesos— había merecido una fuerte crítica por parte de la UPC. Tal fue así que el secretario general del municipio, Fernando Ciancaglini, había pedido disculpas a las autoridades de la concesionaria y había admitido que la postura municipal había sido “impulsiva”.
Pese a ello, la Usina había hecho conocer su preocupación por el impacto económico que había significado el desconocimiento de un convenio homologado por el cuerpo deliberativo.
“Venimos respondiendo mensualmente al convenio firmado con Eseba, mientras que nuestro mayor deudor, el municipio, no hace lo propio”, se indicó desde la UPC.
A raíz de lo sucedido el mes anterior, situación que había derivado en un inesperado desgaste en la relación política entre las partes, el intendente Municoy habría solicitado a las autoridades de la UPC el envío de una partida de dinero —estimada en 60.000 pesos—, habida cuenta de la necesidad económica del municipio.
Mataderos con todo listo
En una práctica intensa realizada en la cancha del Club Rivadavia, el plantel de Mataderos había definido el equipo que enfrentaría a Sporting de Punta Alta, por la tercera fecha de la zona “A” del Torneo Argentino “B”.
Durante el entrenamiento, el conjunto había realizado una entrada en calor y luego había desarrollado una práctica de fútbol bajo una persistente lluvia. En ese contexto, el técnico Julio Portugal se había decidido por el ingreso del delantero Javier Fraile, en reemplazo del lesionado Marcelo Jacin.
El equipo que saldría al campo de juego en su segundo compromiso como local alinearía a José Luis Ducca; Rodolfo Salto, Sergio Portugal, Fernando Lastra y Roberto Clérico; Luis Del Negro, Javier Villanueva, Fabián Durán y Arturo Cantón; Héctor Oliva y Javier Fraile.
El rival de Mataderos, Sporting de Punta Alta, había sido confirmado por el técnico Roberto Canutti y presentaría algunos cambios respecto del equipo que había caído frente a El Linqueño.
Reclamos al Intendente
El Concejo Deliberante de Necochea le reclamaba al intendente municipal Julio Miguel Municoy la puesta en marcha de la ordenanza Nº 2524/92, mediante la cual la comuna había adherido al régimen de la ley Nº 10.547 de Promoción Industrial y a sus disposiciones complementarias.
La iniciativa planteaba la creación de una Junta de Promoción Industrial en el partido, la cual se vinculaba estrechamente con el anuncio realizado por el jefe comunal al asumir, referido a la implementación del denominado “Consejo de la Producción y el Empleo”.
Este sistema preveía la participación de entidades empresariales, industriales, intermedias y gremiales del distrito, con el objetivo de analizar y considerar temas específicos de Necochea y Quequén.
La postura del HCD quedaba contenida en un proyecto de resolución presentado por el bloque de la UCR, que se fundamentaba en “la afligente persistencia que significaban los altos índices de desocupación”.
El proyecto destacaba además que, a través de los mecanismos previstos en la ley a la que oportunamente había adherido el cuerpo deliberativo, se contemplaban franquicias y beneficios impositivos para las empresas encuadradas en ese régimen.
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