Milagro Sala volvió a la cárcel tras negarse a revisión médica
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Pasó 45 días con prisión domiciliaria
La jefa de la Tupac Amaru, Milagro Sala, fue trasladada hoy de regreso al penal de Mujeres del barrio Alto Comedero por haberse negado a una revisión médica luego de pasar 45 días con prisión domiciliaria en su casona de la localidad de El Carmen.
El traslado se concretó a las 7:30 por orden del juez penal Pablo Pullen Llermanos, quien la investiga en las causas por tentativa de homicidio y lesiones gravísimas, en un operativo del que participaron el magistrado, policías del grupo especial COE y personal del servicio de emergencias SAME de Jujuy.
Sala perdió su beneficio de prisión domiciliaria del que gozaba en su casona del Villa Dique La Ciénaga, en la localidad de El Carmen, por haber «obstaculizado e incumplido» ayer su traslado al hospital Pablo Soria para someterse a un control de salud, explicó el jefe de Prensa del Poder Judicial, Pablo Ponce.
La defensa de Sala cuestionó duramente el operativo e incluso hizo «responsable de la vida» de la dirigente al presidente Mauricio Macri, al gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, y al juez, según lo explicado por la abogada Elizabeth Gómez Alcorta.
La letrada, ex candidata a diputada en la interna de Unidad Porteña, consideró que esta resolución judicial intenta «agravar la situación de riesgo de vida de Milagro» Sala porque, opinó, «lo que buscan es que Milagro esté muerta».
Si bien a primera hora el marido de Sala, el ex periodista Pedro Raúl Noro, dijo que «se la llevaron en pijamas y descalza», el vocero judicial aclaró que la dirigente «fue trasladada vestida como corresponde, eso es lo que me ha informado el juez» Llermanos que encabezó el operativo.
El funcionario lamentó que «quieren hacer ver como que fue trasladada descalza pero no fue así».
Ponce explicó que este traslado al penal «no tiene nada que ver con la revocatoria que sacó la cámara de apelaciones» el 29 de septiembre sino que «ayer debía ser trasladada al hospital a hacerse estudios pero se negó».
«Al haber obstaculizado e incumplido con ese traslado, el juez decidió dejar sin efecto esa resolución» que la beneficiaba con la prisión domiciliaria en las causas en las que está imputada.
La Cámara de Apelaciones había dispuesto semanas atrás revocar «in totum la prisión domiciliaria de Milagro Sala» dictada por los jueces Gastón Mercau y Pullen Llermanos por considerar que no cumplía los requisitos para ese beneficio y que resultaba violatorio para el principio de igualdad ante la ley para otros reclusos en situaciones similares.
Ayer, allegados a Sala señalaron que policiales provinciales intentaron llevarla compulsivamente al hospital para «verificar su estado de salud» pero la dirigente se negó.
Ponce explicó que la «modalidad de cumplir la prisión en su domicilio tenía como principal condición el cumplimiento de todas las medidas médicas o indicaciones para el cuidado de su salud y resguardo de su integridad física» y eso era así «bajo apercibimiento de revocar la medida si ella incumplía con la decisión del juez».
Ante el traslado de Sala, el ministro de Justicia, Germán Garavano, dijo que se «está analizando» la decisión de la Justicia para ver «si hay alguna situación irregular».
Tras aclarar que el Pullen Llermanos «es un juez independiente que toma una decisión en el marco de sus competencias», Garavano advirtió que si fue una «decisión equivocada» seguramente «se harían presentaciones a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y al Poder Judicial» jujeño.
A su vez, el presidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Francisco Eguiguren Praeli, se mostró «preocupado» por la decisión de la justicia jujeña de enviar de regreso a la cárcel a Sala pero advirtió que «habrá que ver los fundamentos» del juez para emitir una opinión sobre el caso.
La ex presidente Cristina Fernández también opinó sobre el tema en medio de su campaña proselitista por La Matanza y dijo que Sala «fue prácticamente secuestrada, prácticamente arrastrada y llevada en un auto sin patente» y alertó que se trataba de «sombras que empiezan a cernirse sobre la patria».