Mirando de cerca la llama
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Para aprender y difundir, experiencias enriquecedoras en los Juegos Olímpicos de la Juventud

Como muchos conocen, los Juegos Olímpicos de la Edad Antigua nacieron en Grecia, en la ciudad de Olimpia, donde aún hoy pueden verse las ruinas de los primeros escenarios deportivos y donde el Comité Olímpico Internacional rinde tributo encendiendo la llama para los Juegos de la Edad Moderna. Muchos siglos antes de Cristo, los atletas llegaban desde las distintas ciudades estado griegas para competir sólo por el honor, sin esperar medallas. Lo hacían por la corona de laureles y la vida eterna en la memoria de su pueblo. Como eran épocas de constantes batallas, se establecía una tregua, donde los atletas, mayormente guerreros, eran protegidos para pasar por las fronteras al viajar y no podían ser asesinados. Todo se detenía para los Juegos.
Hoy, muchos siglos después, Buenos Aires vivió su pequeña tregua también para recibir los III Juegos Olímpicos de la Juventud. Un guiño de casi dos semanas entre el pequeño caos de las batallas urbanas de hoy: el tránsito, parques copados, calles cortadas. Y por qué no también una inversión millonaria en tiempo de crisis. El espíritu olímpico también lo ponen los que cobijan a los atletas. Y en esa importante tarea Necochea dijo presente. Martín Trípano, ex palista y entrenador de canotaje, formó parte del stand recreativo y de iniciación deportiva del Parque Urbano; Federico García Canales, también reconocido atleta local, encabezó la coordinación del triatlón en los lagos de Palermo y la ex jugadora del seleccionado nacional de handbol Lucia Giamberardino, que como egresada de la Academia Olímpica Argentina colaboró en el área antidopaje. También hubo jueces y oficiales técnicos, como Julieta Silva y Alejandro Marquez en el canotaje, y una importante lista de voluntarios de nuestro distrito y la región.
Responsabilidad
En el caso de García Canales su trabajo consistió en el armado del circuito de natación del triatlón de los Juegos, coordinando además al cuerpo de guardavidas y controlando los accesos al evento de los distintos actores, como periodistas, bomberos y médicos. Una responsabilidad mayúscula. “Me dieron un libro, con los estándars y protocolos a aplicar, los mismos que en los Juegos Olímpicos anteriores. No hacía lo que a mí me parecía o pensaba, estaba todo homologado y pautado”, compartió sobre el armado del boyado que le tomó 12 horas de trabajo continuo, a dos días de la largada. Cada tarea, cada detalle estaba pensado al minuto. .
La fiesta
Como espectador, destacó el apoyo del público a los deportes pocos convencionales que se sumaron al programa olímpico: “Entiendo que se apunta a las habilidades, como el caso de escalada, BMX o break dance. Se diferencia del concepto de deporte tradicional de marcas, más alto, más rápido, más fuerte. Esto parece surgido de los X Games o del deporte urbano o al aire libre, lo fusionaron para apostar a los jóvenes”, opinó. Y sobre si esta nueva ola puede llegar al programa de los mayores, confió que “sí, seguro, porque el público se enganchaba y la gente queda fascinada, te sorprende. Lo que hizo Iñaki (Iriartes), el pibe de BMX (medallista dorado para nuestro país), es impresionante lo que hace con la bicicleta y es muy carismático como deportista. Estaba tan bueno que todas las canchas parecían chicas”, apuntó sobre la notable afluencia de público y lo comparó con el triatlón que “en Argentina no genera tanto, no se disfrutó, estábamos escondidos”.
Sin injerencia directa de la competencia, pero en otro rol importantísimo en la fiesta de los Juegos, Martín Trípano trabajó como asistente deportivo en la zona de iniciación deportiva de canoa y kayak, en el Parque Urbano de Puerto Modero. Allí se podía “probar” el deporte en un modo didáctico, entre parcelas de remo, skate, patín en línea, escalada deportiva y baile. Sobre el espacio de canotaje, Trípano explicó que “consiste en cinco ergómetros y simuladores de kayaks. He plasmando lo que mediqué toda la vida. Tuvimos un caudal de gente que surgía de dos universos, de las escuelas de Buenos Aires, con horarios estipulados, y el público en general. Alrededor de 400 o 500 personas por día y en el finde largo llegamos a 1.000. Es una clase básica para que la gente se lleve las sensaciones de remar, jugando. Es algo recreativo, algunos conocían el deporte y el 90 por ciento no. Es una experiencia formidable. El círculo se cierra cuando le entregamos al papá, la mamá o el alumno un listado de las escuelas de kayaks de Buenos Aires”. Además agregó que “tuvimos de visita a la campeona del mundo de sprint, la danesa Henriette Engel Hansen, que le dio consejos a los chicos y a los deportistas de los clubes, además de sacarse fotos. Y también el medallista de bronce Valentín Rossi, el primer medallista olímpico de la Federación Argentina de Canoas, un gran chico que se puso a trabajar la par nuestra”. Además de repartir medallas y experiencias para los protagonistas, los Juegos también irradian interés y motivan a otros a acercarse al deporte.
La experiencia
Para ambos necochenses, esa experiencia fue única. “Me volví fascinado. No estamos acostumbrados a trabajar así”, apuntó García Canales, quien incluso se dio el gusto de nadar en el circuito en una competencia recreativa que reunió en el último día a atletas olímpicos, invitados, jueces y entrenadores. “Faltaba uno y me engancharon. Hice equipo con la chica argentina y otra de Hong Kong”. Un final sin dudas con sensaciones encontradas: “Estás terminando y te agarra un bajón. ‘¿Y ahora qué hago?’¡Quiero ir a Tokio! Esto es lo que me gusta y lo que quiero hacer. Es una mezcla de conocimiento de guardavidas, que es lo que he trabajado, y del ‘tria’ que he competido. Mi experiencia pasada me sirvió en todo momento”.
Trípano compartió que “fue algo desgastante y muy gratificante a la vez, apliqué y me sentí el indicado. No me di cuenta lo que significaba hasta que estuve dentro, un Juego Olímpico magnifica todo”, valoró quien además de ser palista internacional en su juventud, compartió recientemente importantes experiencias en mundiales y panamericanos de slalom como asistente del cuerpo técnico nacional. “El efecto multiplicador (del deporte) es impresionante. Los deportes son más inclusivos y se trabaja con la no especialización temprana. Los Juegos están pensados así. Hay que respetar el proyecto de los profesores en los clubes y enseñar cada cosa a su tiempo. Apuntalar el proyecto de iniciación deportiva”.
Los Juegos marcan un antes y un después en el deporte de cualquier país y hay que aprovecharlo. “Nunca pensé que iba a ver esto en mi país. El buen ánimo de la gente era notable. En el colectivo, aunque este cortada la (avenida) 9 de Julio. Todos entendían que era algo nunca visto. Del primero al último lo entendió y de eso se trata el movimiento olímpico. Una tregua olímpica como en Grecia. Como un efecto multiplicador que va más allá del atleta”.