«Miss Bolivia»: «La música es el lugar más irrestricto que conozco»
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Paz Ferreyra habla y reflexiona a la vez. Conceptualiza, revisa y cierra ideas. Hace pausas. Y es clara, cortabochista, término que usa varias veces en esta charla con DIB para contar de qué va “Pantera”, su tercer disco, evolución de “Miau”, también de linaje felino, aunque más suave y no tan directo y filoso como este.
Sos psicóloga y profesora de yoga. ¿Cómo se cruza la música como profesión?
De forma muy orgánica y natural. Empieza como algo amateur, autodidacta, de ensayo y error. Comienza a competir en tiempo, energía y ram con las otras dos ocupaciones y en un momento me pide exclusividad y se la doy. Cero rollo.
Pienso que sos una artista en clave de época: mujer que toma la palabra, que necesita decir. En los ‘90 por ejemplo no había cantantes con tus características. ¿Lo ves así?
La evolución de los estilos musicales y la evolución discursiva de lo que cada artista está dispuesto a proveer va cambiando en relación a las épocas; por ejemplo, la canción de protesta cambió, la canción de protesta ya no resulta exclusiva de un estilo musical. Los estilos musicales fueron evolucionando y también se habilitó la protesta o la canción de militancia contracultural o de reclamo a otros estilos musicales. Vos podés hacer música que es de protesta y podés bailarla en la bailanta. Para escuchar canción de protesta no es necesario que estés con el tramontina al lado escuchando Pablo Milanés. De todas maneras también me gusta la canción tipo culebrón, lo latino. La música es el lugar más irrestricto que yo conozco.
¿Cómo es tu proceso creativo?
Es muy caótico. No tengo método. Mi proceso creativo es malcriado, caprichoso, hijo único. Me despierto a las 4 de la mañana, me baja un estribillo, voy lo canto, lo escribo. Intenté malearlo, educarlo, pero es algo en lo que no me gasto más. Le quise mil veces poner forma, horario, rutina, pero no se puede. Me salen cosas espantosas, todo más acartonado. El mío es un proceso que surge con urgencia. Necesito escribir para sacármelo del cuerpo. Es una relación de amor odio. Hay angustia en el proceso creativo y cuando realmente lo parís, ahí estás mejor.
¿Cómo es “Pantera”?
“Pantera” es el sucesor de “Miau”, el disco anterior. Tiene la misma médula rapera, hiphopera el mismo ADN, pero hay una evolución de un disco al otro. Es como yo, más negra, más vieja, más filosa, más salvaje, más cortabochista. Acá me atreví a transitar la fusión de manera más desprejuiciada, me fui al folclore a full, a punk rock, al pop, a la música electrónica jungle, a la poesía recitada, a la palabra hablada, cada vez pienso con más filo y más promiscuidad estilística, no me interesa saber qué estilo es cada tema, no me suma saberlo, estoy en un momento de “es disfrutable, no es disfrutable, comunica, no comunica”. Creo que en “Pantera” hablé mucho menos y dije mucho más. Desde el contenido el texto es más cortabochista, menos ornamentado, tomé la decisión ética y política de desornamentar algunas canciones para hacer relatos directos y bien punzantes como me lo había propuesto, está desprovisto de recursos poéticos y metafóricos. algunas canciones son relatos donde ornamentar sería ir a la tibieza. Tiene dos patas discursivas, una es la autobiográfica como siempre, me río mucho de mi neurosis y, la otra, más política no partidaria pero política militante social cultural, por decirlo de algún modo, que también está.
Retomo lo de promiscuidad estilística: meterse en muchos géneros y estilos es una forma de definirse.
Es una forma de tolerar, de ejercer la tolerancia. Si yo promuevo la tolerancia y no tolero soy una ladri.
Eso da la pauta de que surfeás sobre el aprendizaje.
Yo soy por ensayo y error. Por más que tenga un título universitario, lo que yo hago ahora es todo artesanal.
¿Cómo opera el arte en tiempos de crisis y desigualdades?
El arte para mí es la herramienta que más tengo al alcance de mi mamo de transformación social. Es una forma de documentar socio culturalmente. Yo creo mucho. A mí la música me salvó la vida y sin música, muero. Es mi suero. Es mi oxígeno la música.