“Modelar la arcilla es una experiencia muy placentera”
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Patricia Meo. Una artista que encontró en la cerámica una vía de expresión

“Cuando empecé fue todo un desafío poder crear piezas, manejar los esmaltes y los colores”, señaló la ceramista Patricia Meo.
Incursionó en esta disciplina hace unos siete años, cuando junto a su esposo comenzaron a tomar clases con Enrique Parisey, “y nos entusiasmamos”, enfatizó.
De ese modo, en oportunidad de realizar una reforma en su casa decidieron instalar su propio taller.
Si bien el proceso de aprendizaje con Parisey estaba referido a la escultura, hace unos cuatro años, junto a su amiga Susana Riccio, comenzó a hacer vajilla en cerámica.
Así nació Magma, un emprendimiento pensado para poder seguir trabajando con la arcilla pero fabricando piezas con un sentido más utilitario.
En ese sentido Patricia comentó que “busqué algo que me permitiera seguir haciendo cosas desde mi casa porque ya no tenía más espacio para poner esculturas y muchas de las que hicimos las regalamos”.
Junto a Riccio, ceramista y amiga, empezó a fabricar vajilla, empezó de a poco, primero entre conocidos y amigos, después a través de una página de Facebook e Instagram.
“Estamos creando y vendiendo permanentemente”, dijo en referencia a su proyecto.
Ferias
El emprendimiento ha ido creciendo, venden en nuestra ciudad, en ferias que organizan en sus propios domicilios y también tienen pedidos de otras localidades.
En ese sentido comentó que “desde que hicimos la vajilla para el restaurante “Sabe la tierra” se nos han abierto muchas puertas y allí hay un puesto de venta al público”.
A través de una amiga sus piezas han llegado a Buenos Aires y han recibido consultas de mar del Plata y Junín, entre otras.
Casi sin darse cuenta lo que comenzó como un hobby se convirtió en un trabajo y hoy en día se encuentra con pedidos a entregar, no obstante aclaró que “cada plato, cada taza es una pieza única; los modelos y los diseños no se repiten y eso nos permite tener la mente ágil, la creatividad a pleno”, enfatizó.
Precisamente, una de las características del proyecto Magma, es la impronta que dejan en sus piezas, “lo que nosotras creamos no se repite”.
Vale destacar que la vajilla de cerámica incluye un sinnúmero de piezas, desde tazas, platos, fuentes, bandejas, teteras y cuencos.
También, fabrican cuencos soperos, tablas de picadas con diferentes utensilios para cremas y salsas, exprimidores.
Se mostró complacida con el crecimiento que ha tenido este último año su emprendimiento y disfruta de las horas que trabaja en el taller y en ese sentido Patricia dijo que “todo el tiempo estamos inventando”.
Consultada respecto a su modalidad de trabajo explicó que la mayor parte de los trabajos los hace amasando la arcilla y aunque el torno facilita la actividad y luego le permite diseñarlo y pintarlo a su gusto, “no es lo mismo que cuando lo trabajo a mano”.
En referencia al proceso creativo la ceramista expresó que “es placentero, algo maravilloso y a medida que uno va obteniendo experiencia las cosas salen mejor” y agregó que “al empezar fue todo un desafío poder crear las piezas, manejar los esmaltes y los colores”.
Descubrir una pasión
Patricia nació en Necochea, tiene 54 años, está casada y tiene dos hijos que le han dado dos nietos.
Desde hace casi 30 años se dedica a la actividad comercial pero siempre su quehacer ha estado atravesado por el arte. No obstante cuando terminó el colegio se fue a estudiar Obstreticia aunque la carrera quedó trunca porque conoció a su marido y decidieron radicarse en Necochea.
Tiempo atrás hizo varias presentaciones ejectuando el saxo en espectáculos a beneficio del Hogar Emanuel y su última presentación pública fue en el evento “Mujeres por mujeres”, que organizó Marcela García Loyoy.
Estudió varios años con el maestro Juan Carlos Gesualdi y tiene como referente y amigo al guitarrista Ernesto Occhionero, “hoy por hoy si tengo que tocar el saxo lo hago con él, es un maestro y tenemos una amistad muy cercana”, destacó Patricia.
Años atrás tomó clases de cerámica con Ivana Morganti pero “descubrí de grande mi pasión por la cerámica”.
Hoy día vive con gran emoción el momento de abrir la puerta del horno y ver la pieza esmaltada lista para usar “es toda una sorpresa porque según los componentes del esmalte con el horneado adquiere un color diferente”, afirmó.
También disfruta mucho del momento de sentarse frente a un cuenco y decidir qué diseño hacer, “puede ser una flor, una flor o un signo, es muy lindo”.
Patricia se siente a gusto trabajando en su taller y entiende que su proyecto no tendría que crecer mucho más “porque cuando uno lo hace libremente es todo más relajado y la creatividad aflora”.