Molestos porque pasa el tiempo y no se concretan obras del Presupuesto Participativo
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Pidieron audiencia a los concejales. En casi un año se hicieron no menos de 40 reuniones. Los $3.000.000 disponibles, resultan insuficientes para las necesidades
No pocos vecinos que participaran a lo largo del año pasado de las reuniones con miembros del Ejecutivo, en el marco del programa Presupuesto Participativo, se empiezan a mostrar molestos porque transcurre el tiempo y aún ni siquiera se conocen qué obras se harían durante este 2019.
La inquietud es tal que ya han solicitado una audiencia a la comisión de obras del Concejo Deliberante para transmitir a los ediles sus inquietudes y ver si logran que éstos puedan influir en las concreciones esperadas.
Una de las cuestiones que se plantean, es la burocracia interna del propio municipio en el movimiento y análisis de la documentación, en este caso de las llamadas carpetas rojas, en las cuales figuran los proyectos que han quedado “en carrera” para ser seleccionados y ejecutados.
Mientras tanto, desde la órbita oficial, es decir los funcionarios a cargo del programa, se habla de un inminente informe sobre el detalle de las obras que se ejecutarán con los $3.000.000 dispuestos por el municipio.
En el “paquete” de necesidades aparece un variopinto panorama. Prevalecen en el mismo las obras de cloacas, agua, cordón cuneta, refugios para aguardar el colectivo y nuevos espacios verdes, entre otros.
Sin eficacia
Conceptualmente los objetivos del Presupuesto Participativo, que se pusiera en marcha en el segundo gobierno de Daniel Molina, son interesantes, ya que posibilitan que el vecino de cada barrio sea visitado por los funcionarios de turno y éstos les planteen las mejoras necesarias en su lugar de residencia.
Luego se eligen delegados de cada barriada (esta vez fueron 83) y junto a las autoridades determinan qué obras se ejecutarán en cada lugar, con el dinero que la gestión municipal ha dispuesto para ello.
Justamente tal suma, siempre escasa para tantas necesidades planteadas, termina debilitando las expectativas si pasa el tiempo y no se concretan; máxime en tiempos de inflación. En la jerga popular termina repartiéndose migajas.
Otro de los puntos flojos, que se produjeran años atrás cuando la ex concejal Andrea Perestiuk era la cara visible del programa, es que transcurren los meses a un ritmo cansino, que termina mellando el entusiasmo de los vecinos y cada vez acude menos gente a los encuentros.
Paralelamente se transforma en un estamento más en el esquema municipal, ya que recalan funcionarios- en la actualidad el coordinador Walter Barrientos, el subsecretario privado Marcelo Ansean y en algún momento el coordinador de Pesca, Marcelo Jacin en carácter de asistente- quienes, de no ponerse en ejecución las obras en breve, empezarán a ser centro de las críticas.
Tras varios años de parálisis, ya que en la etapa kirchnerkista al frente de la comuna el programa quedó de lado, la administración de Facundo López reflotó el Presupuesto Participativo.
Es verdad que se trajinó los barrios y se hicieron no menos de 40 asambleas con buena participación, a través de las cuales los funcionarios capitalizaron un real diagnóstico de las necesidades de cada sector.
De hecho se elaboraron más de 140 carpetas con proyectos de mejoras para distintos barrios de Necochea y Quequén, de las cuales se adelantó serían seleccionadas unas 30 para hacer en este año.
Sin embargo aún no hay definiciones, cuando en poco tiempo y de acuerdo a los planes del gobierno en materia de continuidad, deberían comenzar las reuniones para saber qué obras deberían hacerse en 2020.
Resulta evidente que hay aspectos que corregir, como tratar de que exista un mayor dinero y darle celeridad. De lo contrario no pasará de otra pérdida de tiempo y esperanzas frustradas de los residentes. Un tema del que seguramente tomará nota el propio Intendente en este año electoral.///
Mesa barrial
Uno de los aspectos que ha quedado claro en este casi un año de reuniones y tramitaciones del Presupuesto Participativo es el compromiso del vecino, en principio para asistir a los encuentros planteados desde el municipio.
Fuera de ello y mientras esperan que se ejecuten las obras del Presupuesto Participativo, han empezado con el nuevo año las reuniones para conformar una mesa interbarrial, de manera de plantear en forma conjunta y directa las necesidades y ver que las mismas se hagan realidad.
La última, con una nutrida concurrencia, se celebró en la sede del Club Atlético Mataderos y en la ocasión se hicieron presentes representantes de los siguientes barrios: Centro, Municipal, Aguas Corrientes, Oeste, 9 de Julio, Parque, 20 de Noviembre, Villa del Deportista, Puerto, Sudoeste, Federal 8, Los Alamos, Norte y Sur, de Necochea; y Seis esquinas, Puente Colgante, Playa, Estación , Centro y Atepan, de Quequén.
En formación, el grupo pretende llevar adelante un espíritu democrático “para que todos tengamos respuestas, veamos satisfechas nuestras necesidades y la ciudad crezca”, enfatizan.