Mortandad de ballenas en Puerto Madryn: investigan las causas y analizan el impacto en Necochea
Ecos Diarios dialogó con el biólogo Luciano Valenzuela sobre la situación y su posible impacto en las costas locales
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Mora Nasiff
Para Ecos Diarios
La aparición de numerosas ballenas muertas, principalmente ballenatos, en la zona de Península Valdés y Puerto Madryn generó preocupación entre investigadores y especialistas. Si bien durante los últimos días comenzaron a difundirse imágenes y reportes sobre ejemplares muertos, todavía no hay cifras oficiales que permitan determinar con precisión la magnitud del fenómeno.
“Lo que está pasando es que aparentemente hay una alta mortalidad principalmente de ballenatos. Y digo aparentemente porque si bien en redes sociales vemos muchas fotos y videos y hay mucha gente diciendo que ve muchos animales muertos, no hay cifras oficiales todavía”, explicó a Ecos Diarios el biólogo marino e investigador necochense Luciano Valenzuela, integrante del Conicet, la Universidad Nacional del Centro y el Instituto de Conservación de Ballenas.
La hipótesis de una bacteria
Entre las posibilidades que se encuentran bajo investigación aparece la erisipela, una enfermedad bacteriana. La sospecha está vinculada con antecedentes registrados en 2012, cuando también se produjo una importante mortandad de ballenas en Península Valdés.
“La causa podría ser una enfermedad que se llama erisipela, que es una enfermedad bacteriana. Y realmente todavía no está confirmado”, aclaró Valenzuela, quien explicó que la sospecha surgió particularmente porque en aquel episodio “en algunos ballenatos se encontró esta bacteria en las heridas que son causadas por gaviotas”.
Según detalló el investigador, se trataría de una bacteria que existe naturalmente en el ambiente. “Se sospecha, repito, no está confirmado, pero la sospecha es que es una bacteria que vive en la piel de los mamíferos marinos, incluso en los peces, y que si hay una herida, esa bacteria puede ingresar al cuerpo y se produce una infección sistémica y la muerte. Eso es una sospecha, es una hipótesis”, señaló.
Las muestras obtenidas de los animales están siendo analizadas para intentar determinar si existe una relación entre la presencia de la bacteria y las muertes. El trabajo está a cargo de la denominada red de varamientos, integrada por profesionales que intervienen cuando se reporta un ejemplar muerto o varado.
“Lo que tratan de hacer es llegar lo más pronto posible cuando se detecta un varamiento y se hace una necropsia. En ese caso se toman muestras de todos los tejidos que puedan estar frescos y se mandan analizar a distintos laboratorios de Argentina y algunos laboratorios del mundo”, explicó Valenzuela.
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Parte de las muestras, según indicó, estarían siendo estudiadas en la Facultad de Veterinaria de la Universidad Nacional del Centro, en Tandil. El investigador remarcó que se trata de un proceso complejo, ya que “una cosa es que la bacteria esté y otra que esté causando la enfermedad”.
Además, explicó que obtener muestras en buenas condiciones representa una dificultad debido al tamaño de los animales y al tiempo que transcurre hasta poder realizar una necropsia. “Analizar y hacer necropsias y obtener tejidos buenos de ballenas es muy difícil. Es muy difícil llegar a tiempo antes que los tejidos se empiecen a descomponer”, señaló.
¿Tendrá impacto en Necochea?
La situación también genera interrogantes sobre las ballenas francas que llegan a las costas de Necochea. En este sentido, Valenzuela llevó tranquilidad al señalar que las probabilidades de que se presente el mismo fenómeno en esta zona no son altas.
“Las probabilidades no son altas”, sostuvo el investigador, y explicó que el escenario que se está observando en Península Valdés está relacionado con las condiciones particulares que atraviesan allí las ballenas, especialmente por los ataques de gaviotas.
“Nuestras ballenas que vemos aquí en Necochea no están sufriendo esos ataques y no tienen las heridas abiertas. O sea que, aunque tengan esa bacteria presente de manera natural, mientras no tengan heridas, no deberían tener esas infecciones”, indicó.
No se descartan otras causas
Mientras continúan los análisis, la bacteria no es la única posibilidad que se encuentra bajo estudio. Valenzuela recordó que en otros episodios de mortandad registrados en Península Valdés también se investigó la posibilidad de que estuvieran relacionados con marea roja.
“Otros años donde ha habido grandes mortandades de ballenas en Península Valdés se ha apuntado a marea roja”, explicó. Según detalló, se trata de toxinas generadas por organismos microscópicos que pueden ingresar al organismo de las ballenas cuando estas se alimentan.
A esta posibilidad se suman factores vinculados con la disponibilidad de alimento y las condiciones ambientales. “No hay que descartar muchas otras variables”, señaló Valenzuela, quien mencionó la posibilidad de que algunos ejemplares hayan llegado desde sus áreas de alimentación con un estado nutricional deficiente.
“Sabemos que eso está ocurriendo hoy en día por el cambio climático, o sea, hay un montón de variables”, concluyó.
Por el momento, los especialistas continúan analizando las muestras para determinar qué ocurrió con los ejemplares encontrados muertos. La presencia de la bacteria constituye una hipótesis de trabajo que todavía debe ser confirmada, mientras permanecen abiertas otras posibilidades relacionadas con factores sanitarios, ambientales y nutricionales. ///
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