Mucho público en la fiesta de la Aldea Danesa de Necochea
Familias y visitantes disfrutaron de una jornada con sabores, danzas y costumbres de la colectividad
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La Aldea Danesa volvió a convertirse en un punto de encuentro para la colectividad y para toda la comunidad de Necochea. Con gastronomía típica, música, danzas y un ambiente familiar, la tradicional celebración permitió compartir costumbres y, al mismo tiempo, generar un espacio de reencuentro entre distintas generaciones.
La actividad tiene una larga historia aunque durante ese recorrido hubo algunas ediciones que no pudieron realizarse. Para Cristina Bisp, presidenta de la Iglesia Danesa, el sentido de la propuesta se mantiene vigente: “Es un evento en el que se muestra un poco de la cultura nuestra en lo que es gastronomía, baile”, explicó.
Pero la celebración también busca abrir las puertas de la colectividad. “La idea es disfrutar, aunar y acercarnos al resto de la comunidad de Necochea o de la zona para que puedan degustar nuestros productos y disfrutarlo”, señaló Bisp.
Sabores que mantienen la tradición
La gastronomía ocupa un lugar central en la Aldea. El encuentro conserva parte de aquel espíritu con el que nació, cuando los integrantes de la colectividad se acercaban para conseguir chacinados y cortes de carne característicos de la cultura danesa que por entonces no eran fáciles de encontrar.
Con el paso del tiempo, la propuesta fue incorporando otras opciones. En esta edición hubo tortas danesas, sándwiches, salchicha picante con papas, cerveza tirada y Aquavit, además de distintos objetos vinculados con la cultura danesa.
“Los daneses nos gusta la cerveza”, comentó Bisp entre risas, mientras también explicaba que el Aquavit es una bebida fuerte que tradicionalmente se consume bien fría.
Más allá de la comida, la jornada tuvo un fuerte componente social. Bisp destacó especialmente la presencia de familias y jóvenes que colaboraron en distintas tareas. Algunos integrantes del grupo de jóvenes que se preparan para la confirmación participaron del servicio, mientras que el grupo de folklore acompañó la propuesta artística.
“Es muy lindo ver cómo se acercan todas las familias que por ahí no se ve cotidianamente. Es un momento de reencuentro en el año”, expresó.
Un trabajo compartido
La organización de una celebración de estas características requiere una importante participación de la comunidad. Por eso, durante los últimos dos años la Iglesia Danesa y el Club Danés decidieron trabajar conjuntamente.
Bisp explicó que para la comisión de la Iglesia se trataba de un evento de gran magnitud, sostenido durante mucho tiempo a partir de donaciones y del esfuerzo de numerosos colaboradores. La posibilidad de compartir la organización permitió darle continuidad a una propuesta que mantiene una importante respuesta del público.
“Requiere mucho esfuerzo, uno se cansa, pasa de todo, pero también es divertido”, reconoció.
El resultado, para la presidenta de la Iglesia Danesa, se mide fundamentalmente en la respuesta de quienes participan. Y lo resumió con una frase sencilla: “Mientras que la gente esté contenta y disfrute y quiera seguir viniendo, ¿qué más?”.///
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