Una postal distinta en la playa
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2019/01/muelle-3.jpg)
La gente saca fotos en la vieja estructura oxidada, tras una bajante inusual. Un punto de referencia
El muelle de los pescadores ubicado en la playa, en inmediaciones del parador Karamawi, es una postal más un punto de referencia, y su estructura vieja y oxidada tiene cierta “magia” que atrae a todo el que pasa por ahí. Es inevitable hacer una parada ya sea para descansar luego de una caminata, aprovechar a sacarse fotos, resguardarse del sol y también jugar un rato en las vigas, en esa impactante estructura en inmediaciones del mar.
Estos días, hubo una gran bajante y se pudo ver toda la estructura descubierta, fue una postal distinta a la que estamos acostumbrados, siendo algo sorprendente para muchos, ya que generalmente el mar cubre las primeras columnas de hormigón.
Dada esta situación, quienes tenían celular en mano, no dudaron en tomar fotos desde diversos ángulos.
Hay quienes creen que esta bajamar tan pronunciada se debió a los efectos del elipse de luna que se produjo en la madrugada del domingo al lunes, y hay otros que opinan que luego de un eclipse, se dan estas bajamares pero al haber sido los anteriores en invierno, pasó desapercibido. En cambio, ahora al estar en verano, la playa está concurrida y la gente notó este fenómeno.
Inclusive gente que estuvo en la playa de Quequén, mencionó que la estructura enclavada en la arena del barco La Helice, quedó también al descubierto, llamando la atención de los presentes.
El muelle es un símbolo en la playa y también un referente para muchos caminantes, quienes marcan como destino o punto de encuentro esta estructura.
La distancia que hay entre la playa céntrica y el muelle de los pescadores es bastante, lo cual hace que muchos den la vuelta antes de llegar y otros se esfuerzan para tocar con su mano las columnas que están cubiertas de musgo, algas y óxido.
En diálogo con Ecos Diarios, Eduardo Rivas y Analía Páez, oriundos de San Juan, hace ocho años que veranean en nuestra ciudad y la eligen por sus playas y tranquilidad. “A pesar de que tenemos 1300 kilómetros de distancia, la elegimos por sus playas hermosas”.
Mientras contemplaban el muelle, se mostraban sorprendidos por su aspecto tan deteriorado y al mismo tiempo señalaron que les gusta caminar pero siempre 20 metros antes de llegar, daban la vuelta. Pero ayer, llegaron hasta el muelle, contabilizando que tenían media hora desde las playas céntricas hasta la estructura, siendo una hora exacta para la vuelta, luego de haber descansado en las vigas.
En tanto, Eugenia Mazzaro y Paz Crudo, visitantes de Capital Federal, aseguraron que se acercaron para sacarse fotos específicamente.
“Llama la atención la estructura, su deterioro, es una foto distinta de vacaciones”, dijo Eugenia.
En compañía del mate, las jóvenes expresaron que en otras oportunidades se han acercado en auto, pero ayer, salieron a caminar y llegaron.
Otro de los que se estaba sacando la foto bajo el muelle era Lucas Di Plácido, quien estaba acompañado junto a demás familiares.
“Siempre bajamos en este sector de la playa, nos gusta, es tranquilo y el muelle es un atractivo porque caminamos, los chicos juegan, tomamos mates, y la foto queda linda con este fondo, aunque lo notamos más venido abajo que otros años”, comentó.
Historia
El intendente Alberto Percario anunció como resultado de una serie de gestiones, que el Dr. José María Manzini, de la Asesoría de Gobierno, había aprobado la firma de un convenio para la construcción de un muelle de pesca. Eran los últimos días de febrero de 1970 y la noticia resultaba auspiciosa, el muelle en cuestión estaría ubicado a la altura del paraje El Zanjón del Perro y para la obra el gobierno provincial destinaría 40 millones.
La empresa constructora fue Córdoba Iramain Construcciones Civiles de Mar del Plata. Esta empresa había resultado adjudicataria de la obra y había establecido para su realización una suma superior a 39 millones moneda nacional.
Bajo la dirección del ingeniero Atilio Jorge Centeno, autor del proyecto, se había instalado un obrador y se realizaba el acopio de acero además de la preparación de las armaduras de pilotes.
El muelle se internaría 120 metros en el mar, contaría con una escalera de acceso, confitería y sanitarios.
Transcurrido poco más de dos años el muelle estaba sin terminar y se encontraba en danza un ambicioso proyecto destinado a modificar nuestro frente marítimo. Pasó el tiempo, la obra quedo inconclusa con una larga historia de indefiniciones y seguía sin llegar a su total terminación.
En agosto de 1980 la Municipalidad hizo un llamado a licitación para construir una escalerilla de acceso para que los aficionados a la pesca deportiva y la colonia turística en general pudieran disfrutar del paseo.
Pero para evitar futuros accidentes en 2004, el municipio eliminó la escalera de acceso y en 2007 solicitó a la empresa Dycasa un presupuesto para determinar cuánto seria necesario invertir para acondicionar el muelle, y la respuesta fue de $ 700.000, lo que fue inviable por la comuna.
En 2009, el Departamento de Estructuras de la Dirección de Hidráulica de la provincia envió al municipio lo que costaría una demolición o estructuración, rondando los tres millones de pesos y ante la falta de financiamiento para este tipo de obra, quedó en la nada.
Se ha mencionado la posibilidad de demolerlo o reconstruirlo, pero mientras tanto, el muelle de los pescadores sigue siendo un atractivo en la playa, inclusive desde lo alto de los médanos, donde se puede ver su silueta “escondida”.///