Muerte, robos y violencia ante un Estado que no da respuestas
Plena inseguridad. El fallecimiento del concesionario de un balneario y el joven apuñalado, coronan un preocupante presente para una sociedad indefensa
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La muerte del concesionario del balneario “Playa Morena”, producto de las heridas recibidas en la feroz golpiza a la que fue sometido en medio de un robo; y el joven apuñalado en la vía pública para hurtarle el celular que casi pierde la vida, mostraron en las últimas horas la peor cara de una escalada delictiva y de violencia que han vuelto a exponer la falta de respuestas del Estado.
Las páginas de la sección “Policiales” de Ecos Diarios muestran diariamente infinidad de robos, arrebatos, peleas y casos de violencia de género, abonados por la decadencia social-económica y educativa de la que es víctima la sociedad argentina de los últimos tiempos.
Dentro de este descontrol, donde las víctimas pagan con sus bienes o, en los casos más dramáticos, con sus vidas, aparece un Estado desdibujado, inoperante y negligente, que no está a la altura de las circunstancias.
Está más que claro que la seguridad es una cuestión del gobierno de la Provincia, que desde hace largo tiempo no nutre a Necochea de la cantidad de efectivos y móviles policiales necesarios. Y es la principal, y hasta valedera, excusa de los jefes policiales: “Hacemos lo que podemos…”
Paralelamente el Estado municipal tiene su responsabilidad como agente preventivo; y si bien ha hecho una inversión en el moderno Centro de Monitoreo, hoy en día las cámaras de seguridad -también son escasas- sirven más para ayudar a las investigaciones policiales o judiciales que a prevenir. Por otro lado, la comuna cuenta con un par de camionetas que poco y nada recorren la ciudad en horarios nocturnos.
La sociedad percibe que el delincuente tiene el camino allanado para hacer lo que se le plazca y hasta existe la sospecha de que hay “zonas liberadas” para que cometan sus delitos, como lo viene manifestando con claridad la encuesta que por estos días se encuentra disponible en elecos.com.ar El sentimiento de indefensión nos está ganando y eso no es nada bueno.
Tardía reacción y falta de control
Se corre detrás de los hechos, cuando se evitarían muchos si hubiera una eficaz prevención. En las últimas horas las autoridades municipales, encabezadas por el secretario de Gobierno, Jorge Martínez, y el subsecretario de Prevención y Monitoreo, Angel Vázquez, se reunieron con jefes policiales tras el feroz ataque al concesionario de “Playa Morena”, para “agilizar acciones de prevención de ilícitos en la zona costera, balnearios y playas más alejadas”. Una reacción tardía y casi de compromiso para una sociedad que necesita y reclama eficacia y profesionalidad.
Esto también pone en duda la idoneidad de los dos funcionarios públicos. Más llamativo es la situación de Martínez, quien no ha hecho pública ninguna declaración al respecto, evitando contacto con los medios de comunicación que así lo requieren.
No menor, también, es el hecho que se encuentra acéfala el área de Control Urbano, que es clave en el esquema, debido a la renuncia de Pablo González Dozo, quien apenas estuvo horas al frente de la repartición. Algo de lo que hasta ahora la Municipalidad no informó oficialmente.
Golpizas de madrugada
Días atrás se produjo una descomunal pelea entre jóvenes en el exterior del Centro Vasco, donde se efectuaba un baile de egresados. Por varios minutos, los enardecidos protagonistas se dieron fuertes golpes, a metros del Centro Municipal de Monitoreo y a poco más de una cuadra de la sede de la Policía Departamental. Y sin que los funcionarios actuaran con la rapidez que la situación ameritaba.
La falta de controles, tanto de la Policía como del municipio son casi constantes. Por caso ni ayer, ni antes de ayer se vio al personal de Seguridad Pública en la calle. No hubo recorridas en lugares de esparcimiento nocturno, como tampoco controles de alcoholemia sabiendo que en las fiestas se toma mucho.
A su vez, el sector de las avenidas 2 y Pinolandia, como ocurre cada año, fue punto de concentración de decenas de jóvenes, muchos en estado de ebriedad y haciendo desórdenes de todo tipo, con el habitual cotejo de motos atronando con sus “estruendosos cortes” y haciendo peligrosas maniobras, y los representantes del Estado brillaron por su ausencia.
Desde hace años cualquiera que observe, verá el paso de grupos de jóvenes caminando hacia la costa por las avenidas, en especial por la Diagonal San Martín, con heladeras portátiles cargadas de bebidas alcohólicas. ¿El personal de Prevención del municipio no los ve?
La falta de una adecuada iluminación en muchas calles de la ciudad y una deficiente poda de las frondosas copas de los árboles, también juegan en contra para que las imágenes de las cámaras sean claras. No solo hay que colocar cámaras de seguridad; hay que propiciar que el entorno permita que cumplan su rol con eficacia.
Marcada indefensión
Coincidentemente o no, en esta época del año se multiplican los hechos delictivos, que en parte se atribuye a “la mano de obra” que viene a hacerse la temporada. Algo incomprobable dentro del movimiento de gente que se produce cada verano.
Mientras tanto, se espera el refuerzo policial que la Provincia envía por el Operativo Sol y que se culmine de una vez por todas las instalaciones de Caballería, en el Parque Lillo, para al menos aumentar los recursos de control.
Hoy la comunidad está atemorizada e indefensa ante un Estado provincial y municipal flaco de profesionalidad, eficiencia y voluntad para enfrentar y dominar esta lamentable coyuntura. Y eso no es nada positivo para quienes pretenden vivir en paz, en una ciudad que alguna vez fue “tranquila”. ///
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