Municipalidad: a la falta de ascensor se suman carencias en materia de seguridad
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En el caso del elevador, se viene reclamando en el seno del Concejo Deliberante desde 1989. Impedimentos para las personas con capacidades diferentes. Deterioro en cielorrasos y baños y falta de elementos preventivos
La visita de la vicepresidenta de la Nación, Gabriela Michetti, para asistir al velorio de Gerónimo Venegas en el piso superior de la Municipalidad desnudó una vez más una carencia que padecen diariamente las personas con capacidades diferentes o personas mayores: la falta de un ascensor para dirigirse a la planta alta de la edificación, donde además del salón de actos existen varias oficinas pertenecientes a la Secretaría de Obras Públicas.
Claro que las deficiencias no terminan allí, ya que un recorrido sirve para verificar la carencia de varios elementos y medidas preventivas que tienen que ver con la seguridad, a lo que se suma el deterioro propio de este amplio inmueble, que está pronto a cumplir 80 años.
Un largo reclamo
Los archivos de Ecos Diarios constatan que en el proyecto del edificio de la calle 56, entre 59 y 61, que se inaugurara en 1939, se había previsto un lugar, sobre el lateral izquierdo observando el frente del edificio desde la calle, para la instalación de un ascensor que sería de uso privado del Intendente, conectando la planta baja con el sector actual de la secretaría privada del jefe comunal.
Sin embargo el elevador, como otros para uso público también necesarios, nunca se hicieron realidad, a pesar de los múltiples reclamos que se fueron produciendo en ese sentido a lo largo del tiempo.
En el Concejo Deliberante se expresó varias veces esta demanda, siendo el primer antecedente que existe en el digesto del cuerpo deliberativo una ordenanza de 1989, por la cual se solicitaba al Ejecutivo la instalación de un ascensor “para personas discapacitadas y ancianas”, determinando que el gasto que “demande, sea imputado a la partida correspondiente al presupuesto de gastos” del ejercicio de ese año.
Posteriormente, obviamente ante la falta de concreción, se fueron formulando en el Concejo varios pedidos de ascensores o montacargas, a través de proyectos de resolución de distintos partidos, en las fechas del 25 de julio de 2006; 22 de mayo de 2009 y 8 de septiembre de 2011, y este año el bloque del Frente para la Victoria, aunque no se trató en el recinto. Todos sin respuesta.
Algunas de esas peticiones también solicitaban elevadores para el edificio del Centro Cívico, que presenta la misma problemática, a la vez que se mencionaba la ley 10.592, que obliga a las municipalidades y otras reparticiones en la cual trabajan personas discapacitadas a facilitarle la accesibilidad a todo el edificio.
Asimismo años atrás la Ayuda Mutua de Artritis Reumatoidea (AMAR) presentó un proyecto para la construcción del mentado ascensor, incluyendo la forma de costear su instalación sin que lo hiciera la comuna, pero tampoco se pudo concretar.
¿Un salón inseguro?
Mientras se desarrollaba el velatorio de Venegas, en varias oportunidades y ante la nutrida presencia de personas, se solicitaba que se retiran quienes ya habían presentado sus condolencias a la familia para dar lugar a otras. Se adujo que la medida se tomaba para evitar un sobrepeso que pudiera afectar las instalaciones o hasta generar un derrumbe.
Distintas fuentes consultadas descartaron que el lugar se encuentra en malas condiciones, aunque se recordó que años atrás hubo que vallar un sector del primer piso, en el que se habían hundido varias baldosas.
Otras carencias
En el interior del antiguo inmueble se detecta una gran falta de elementos de precaución que, paradójicamente el municipio exige a quienes deben habilitar emprendimientos privados.
Pese a que tras la catástrofe de Cromagnon se establecieron por ley diversas condiciones para edificios de concurrencia masiva, la Municipalidad de Necochea carece de carteles en las paredes o flechas especificando el plan de salida o evacuación en caso de producirse un siniestro; mucho menos existen rociadores de agua y en algunos sectores no se observan matafuegos; a la vez que excepción de la de ingreso, la mayoría de las puertas no abren hacia afuera y carecen de cerraduras antipánico.
Tampoco hay cintas antideslizantes en las escaleras, que sirvan para evitar resbalones y en cuanto a las barreras arquitectónicas, fuera de la rampa en el frente, en el interior de la edificación no existen estas vías de acceso o egreso.
En cuanto al estado del edificio, varios de los techos presentan filtraciones, fisuras y manchas de humedad, a la vez que algunos de los baños están faltos de mantenimiento, en especial el del segundo piso, ubicado tras el sector de Obras Públicas. Asimismo el contiguo al salón de actos esta fuera de servicio.
Asimismo, excepto en la planta baja, no hay sanitarios para discapacitados en los restantes niveles.
Unos $500.000
Según los datos recabados por Ecos Diarios, un ascensor con las características del que debería contar el municipio tiene un costo de “unos $500.000”.
Se indicó que debería tratarse de un habitáculo de 1,10 por 1,30 metros, para que pudiera cobijar a una persona en silla de ruedas y un acompañante, o en su defecto a cinco personas.
La máquina a instalar tendría funcionar por sistema hidráulico y en el valor expresado se contempla el uso del mejor material e incluye la colocación.
En cuanto a los probables lugares en los que se podría colocar un ascensor, profesionales de la arquitectura ven como posible aprovechar para su instalación el hueco de la escalera principal de entrada y salida del municipio.
Por otro lado vale recordar que la actual administración impulsa la construcción de un anexo de cuatro niveles, en el inmueble contiguo hacia la esquina de calle 61, con fondos de la provincia, en el cual si se contaría con ascensor. De todas formas esta cuestión no deja de lado la necesidad de que la sede actual tenga medios de elevación para aquellas personas imposibilitadas de subir escaleras.
Con la presencia del Gobernador
El actual edificio de la Municipalidad de Necochea se inauguró el 15 de enero 1939. El día anterior había llegado a la ciudad el gobernador Manuel Fresco, que junto a su esposa y su comitiva se hospedó en el Royal Hotel.
Fresco llegó en automóvil desde Mar del Plata. En el Puente Colgante había un cartel que le daba la bienvenida y cada esquina había un policía.
El gobernador llegó en un Cadillac negro, acompañado por su esposa Raquel Monasterio. Lo seguía una caravana de 10 coches y una moto con sidecar.
Al día siguiente, Fresco y su comitiva fueron recibidos por el intendente José Pucciarelli y miembros de la comisión de recepción, entre los que se encontraban representantes de entidades locales.
En la plaza de congregaron unas 700 personas, entre las que había abanderados de colectividades extranjeras, 200 alumnos de escuelas locales y 50 maestras y profesores, boy scouts y público en general.
Finalizados los discursos y con el nuevo edificio ya inaugurado, la comitiva se dirigió a la Villa Díaz Vélez, donde el gobernador habilitó la ampliación de la Rambla Municipal. Luego se sirvió un banquete en honor al primer mandatario bonaerense.