Vuelta a los entrenamientos de natación
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Tras la reapertura ayer del natatorio, cumplieron con su primera práctica en cuatro meses. “Todos nos cansamos cuando hicimos los primeros 100 metros, pero estas cosas no se olvidan”
La flexibilización de la cuarentena sigue generando sonrisas en este mes de julio para nuestros deportistas y esta vez les tocó a los chicos del equipo de nadadores del Club Huracán, que volvieron ayer a los entrenamientos. El grupo, a cargo de los profesores Claudio Castagnari, Joel Diez y Bárbara Coronel, se reencontró en el natatorio, que volvió a abrir sus puertas tras cuatro meses cerrado por la cuarentena.
La alegría de volver al agua se mezcló con el respeto por cumplir con los protocolos y la incertidumbre de estos meses sin practicar. Si bien hubo clases por zoom y acondicionamiento físico con las salidas recreativas, no se compara con las brazadas. “Todos nos cansamos cuando hicimos los primeros 100 metros, pero esas cosas no se olvidan”, confesó Castagnari, quien había probado las condiciones de la pileta en la tarde del día previo. Quitándole dramatismo a las dudas de los chicos, apuntó a que “se metieron al agua y algunos creían que no sabían nadar o no iban a poder completar 400 metros. La idea es arrancar despacio, estamos todos iguales, y alguno que otro pasado de peso”.
Regreso con protocolos
El natatorio del “Globo” es el primero en retornar a la actividad, en el marco de estrictos protocolos. Se debe utilizar barbijo en todo momento, salvo cuando estén nadando; no están habilitadas las duchas en los vestuarios y sólo puede haber un máximo de 24 nadadores por turno, con cuatro personas por andarivel. El club abrió sus puertas de 8 a 22 horas, por supuesto para sus socios que deben reservar turno. Por el momento está disponible sólo para adultos y la intención es que en agosto se incorporen los infantiles. Si bien el protocolo no limita las edades, los niños no pueden estar acompañados por sus padres en el vestuario para cambiarse, por lo que aquellos pequeños que se presenten deben saber desenvolverse por sí mismos o compartir el turno de natación con un adulto responsable en la pileta.
Comenzar de nuevo
En esta primera práctica, que se extendió por dos horas, estuvieron presentes 17 chicos del equipo de nadadores libres, promocionales y federados del Club Huracán, entre ellos Constanza Cascino y Guadalupe Angiolini, además de la destacada participación de Gianfranco Pfoh, nadador del Club River Plate, también múltiple medallista nacional. Otros chicos empezarán a sumarse desde el lunes, aunque también hubo padres que avisaron que por el momento no van a mandar a sus hijos a nadar, por temor a algún contagio, y decidieron esperar.
Sobre estos primeros pasos en la “nueva normalidad”, Castagnari compartió que “es difícil por el grado de amistad que tienen los chicos evitar que estén juntos, respetando las distancias al charlar, pero poco a poco comienzan a tenerlo en la cabeza. Comenzamos un período de cinco semanas de adaptación para todos, con un entrenamiento de base, para luego recién comenzar a separarlos en las diferentes categorías y los objetivos competitivos que puedan tener a futuro”.
También para el propio entrenador fue un momento especial este regreso: “Este es un grupo con el que vengo trabajando desde hace 6 años. La pandemia me agarró trabajando en la playa (es guardavida), de no verlos en el verano o muy poco, y a eso se sumó la cuarentena, por lo que hacía seis meses que no compartía un entrenamiento con ellos. Y esta ausencia me afectó bastante”.
Pertenencia
Pero en estos meses sin agua, igualmente Castagnari valoró que se pudo trabajar en otros aspectos, uniendo a los chicos en las videoconferencias. “Mi interés en estos meses era que el grupo no perdiera el sentido de pertenencia. Tratar de estar con ellos, saber qué les pasaba y ayudarlos aunque no estuviésemos entrenando. Si bien la natación es un deporte mayormente individual, ya desde hace tiempo estamos trabajando para que los chicos desarrollen un sentimiento de pertenencia. No con el club, porque eso igual lo maman, sino con sus propios compañeros y el equipo. Que aquel que le toca nadar solo los 100 metros sepa que tiene el equipo detrás, mirándolo, esperando que le vaya bien. Eso lo logramos y es lo más lindo”.