Nazarena Vélez: «Estoy viviendo de los pocos ahorros que tengo y se van terminando”
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2020/05/5-3.jpg)
“Si fuera por mí estaría las 24 horas adentro de la cama”, dice la actriz que sabe el riesgo que eso implica y no teme pedirle ayuda a su terapeuta cuando le hace falta. En esta charla con Teleshow cuenta cómo vive la cuarentena, habla del temor por la falta de trabajo y confiesa: “El sexo está complicado con todos acá, soy sumamente cuidadosa en eso”
“Si fuera por mí, estaría las 24 horas adentro de la cama”, dice Nazarena Vélez. La actriz y productora comparte la cuarentena con sus hijos Barbie y Thiago, su yerno Lucas Rodríguez, y su actual pareja, Santiago Caamaño. Y confiesa que no le cuesta nada pasar tiempo en su casa, aunque esta situación la mantiene en estado de alerta. “Las personas que sufrimos pérdidas muy shockeantes, como fue lo de mi hermana y lo de Fabi (por Fabián Rodríguez), tenemos todo el tiempo la sensación de que algo malo va a pasar”, reflexiona.
Preocupada por su profesión y consciente de que la industria del espectáculo será una de las más golpeadas en esta crisis, Nazarena considera que “el año ya está perdido” y busca la manera de rebuscárselas subiendo contenido a sus redes. “Con el canje vas zafando un montón de cosas”, dice entusiasmada y haciéndole frente, como nadie mejor que ella lo sabe hacer, a las adversidades de la vida.
—Pasaste momentos muy difíciles. ¿Existe un aprendizaje de saber que uno lo supera y vuelve a sonreír?
—No lo superás: uno aprende a vivir con eso. Internamente sentís que es una amputación, la sensación de que te arrancaron un brazo. No se puede hacer nada, hay que seguir. Hace poco fue el aniversario de lo de mi hermana: no la dejo de tener nunca en la cabeza, no puedo creer que hayan pasado diez años. Ese dolor en algún lugar lo tenés y lo sentís. La pandemia me hace pensar constantemente en mi mamá de 67 años, que tiene melanoma. La tengo muy lejos, en Puerto Madryn. Trato de no salir y de no ver. Soy muy consciente y hago todo lo que se tiene que hacer, pero es una sensación acá en el pecho constante…
—¿Tu terapeuta ayuda?
—No le estoy dando demasiada bola. Hace poco tuve que hacer un llamado de: “Por favor, necesito”. Cuando murió mi hermana estaba embarazada de Thiago y, más allá de la guardia periodística que estaba en la puerta de mi casa constantemente, me tenía quedar en la cama porque podía perder el embarazo. Cuando pasó lo de Fabián, también me quedé mucho adentro, el tiempo que pude no trabajar, porque a los dos meses tuve que salir. Entonces, lo que hablábamos con mi terapeuta es que esto me remonta a ese momento.
—¿La casa es tu refugio?
—Si fuera por mí estaría las 24 horas adentro de la cama. Esta cuarentena la estoy pasando con Barbie, con su pareja y con Thiago. Los hijos te levantan de la cama sí o sí, pero si no, es un grave peligro. Esto me pasa a mí, y hay millones y millones de personas a las que les deben pasar cosas muchísimo más graves, que en este momento no tienen para comer o que tienen un familiar con esta puta enfermedad o con otra, y no los pueden ir a visitar. Es una locura no poder acercarte.
—También la estás pasando con Santiago, ¿no?
—Sí, con mi pareja. El único que me falta es el Chino (su hijo mayor), que está en la casa de un amigo que tiene un estudio de grabación y aprovecha para hacer música.
—¿Hablás todos los días?
—No me atiende todos los días (risas), pero hablamos un montón y nos mensajeamos todos los días.
—¿Cómo están los cinco en casa? ¿Cómo se organizan?
—Súper bien, Barbie es un amorcito. Hace cuatro años que no vivía con ella, pero cuando pasó esto me dijo: “Mami, la quiero ir a pasar con vos”. Aparte mi casa es más grande y tiene la posibilidad de tener un parque, y yo, feliz de la vida. Nosotras nos encargamos mucho de todo lo que es la limpieza y un poco la cocina. Los hombres colaboran mucho, no los dejo entrar con las zapatillas después de jugar al fútbol, y ellos se encargan de la comida.
—¿Los horarios cómo están? ¿A qué hora te levantas? ¿A qué hora te dormís?
—¡Un quilombo! Trato de meterme en la cama tipo dos de la mañana, pero termino durmiéndome a las cinco o seis. A la noche, el bocho me hace tu, tu, tu, tu. El tema laboral… Vivo ciento por ciento del teatro y esto da para mucho tiempo. Eso me tiene la cabeza de productora…